viernes, 31 de mayo de 2013

Chris Andersen. Una vida al borde del abismo



 Es, sin duda alguna, uno de los tipos mas particulares de toda la NBA. De eso, no cabe duda.

 Esta es la historia de un chico rebelde que llegó a estar en el abismo, pero que ayudado por su madre y su fortaleza mental, ha logrado volver a encontrar el camino.

 En su cuerpo? Un total de 24 tatuajes (completos, no solo dibujos). Su cuerpo entero es una obra de arte, producto de una etapa oscura de su pasado, en la que él y su banda de moteros, "Los Bandidos", deambulaban sin rumbo, en busca de fiesta y excesos.

 Pese a su aspecto, que sin duda nos haría pensárnoslo dos veces antes de pasar por su lado, un día de noche, se esconde un chico extremadamente educado, cariñoso y, ahora disciplinado. Es amante del té y de la canela, curiosamente.

 A continuación, hablaremos de la, sin duda particular, vida de Chris Andersen, pívot de Miami Heat.

 Chris Andersen nació en Long Beach, California, un 7 de Julio de 1978 (tiene 34 años en la actualidad).

 Es hijo de Linda Holubec y Claus Andersen (aunque a acogido a Norm, marido de su madre ahora, como su "nuevo" padre).

 Pero para hablar de The Birdman... sin duda hay que hacer un espacio de honor a esa mujer que le salvó la vida: Linda Holubec, su madre. En la foto inferior, junto a Norm, su marido ahora:


 La pasión de Andersen por las motos (tiene una colección de mas de 50 Harley Davidson), viene ya de su madre, Linda.

 Linda, nacida en Tennessee, era hija de Jake y Kate (abuelos de Chris). Eran dos camareros que invertían su tiempo en recorrer los estados del país, en sus Harley.

 Linda, joven y rebelde como Chris, su hijo, en un pasado, conoció a su marido, Claus Andersen (padre biológico de Chris), en Long Beach, California.

 Él era un oficial de origen danés, y tras caer enamorado de Linda, a los 3 meses se casaron.

 Tuvieron tres hijos: April (la hija mayor), Chris (ya le conocemos), y Tamie, la pequeña de la familia.

 Nacidos los 3 retoños en Long Beach, en la siempre soleada California, en 1982 decidieron mudarse a Iola, Texas (un pequeño pueblo a unos 100 kilómetros de Houston). Chris, a día de hoy, considera Iola su hogar:


 Pero... ahí llegaron los problemas.

 Claus, padre de los chicos, y "supuesto" líder de la familia, le prometió a Linda una vida de ensueño: una casa en el campo, los niños corriendo por el jardín, él trabajando en sus tierras... y Linda, obviamente, cayó rendida a los pies de aquel fornido oficial.

 Se compraron una casa a nombre de Linda, para evitar parte de los impuestos, en el campo... y ahí comenzó todo.

 Claus, en un brote de locura, decidió que aquella vida no era para él, y de la noche a la mañana... abandonó a su familia.

 Esta era la casa de los Andersen por aquel entonces. Chris le ha prometido a su madre que la haría nueva otra vez, de arriba a abajo, para ella y Norm, su marido ahora:


 Pero por aquel entonces eran otros tiempos.

 Las facturas, de ninguna manera podían pagarse (Linda no trabajaba), y todas comenzaban a acumularse en la mesa de la cocina. Una mesa que, como Chris llegó a decir "cada vez estaba mas sucia y vieja".

 Linda, madre de los chicos, entró en depresión: "Recuerdo a mi madre llorando día y noche, porque aquel tipo se fue y nos dejó tirados como quien deja tirado a un perro. Si ahora le viese, os prometo que iría a la cárcel", afirmaba Chris. "No podría perdonar jamás a alguien que le ha hecho tanto daño a mi madre. Solo Dios sabe que podría hacerle".

 "Durante años, desayunamos pan duro, que cogíamos de la parte de atrás del supermercado, y crema de cacahuete que nos daban unos amigos. Ese era nuestro desayuno, nuestra comida y nuestra cena. Cuando cenábamos, claro", decía Chris, en su etapa en New Orleans.

 Chris, incluso, tuvo que robar agua de un supermercado, para poder llevarla a casa: "El agua de allí era asquerosa", recuerda. "No podía beberse, y tuve que robar agua para mi familia. Agua, tío!", le decía al entrevistador.

 Un día, en la calle, le prometió a su madre, que haría dinero, mucho dinero, y que podría sacarla de allí. "Recuerdo que me miró y me dijo: mamá, os sacaré de aquí. No se como, pero voy a sacaros de aquí. Tenía 7 años. Aquel niño de 7 años me miró y me dijo aquello", decía Linda.



 Pero él, ahora, se lo tomaba a risa, cuando le preguntaban cuando fue su primer contacto con los deportes: "Queréis saber cuando fue la primera vez que hice deporte?", decía. "La primera vez que hice deporte en mi vida fue cuando salté una valla, para poder ordeñar a una vaca, para poder llevar leche a casa. No teníamos nada, tío, así que una oportunidad era una oportunidad. Mejor comer algo malo que no comer", decía. Tiene gracia, pero... imaginémonos lo duro que tuvo que ser aquello!

 Pero Chris era un chico... especial.

 Jugó, en Iola, al béisbol. Pero se cansó. Se pasó al football... pero se cansó. Y entonces... llegó el baloncesto.

 Por aquel entonces, Chris era un chico alto y espigado, pero carente de cuerpo. Su entrenador de baloncesto del equipo vio en él a un niño triste, con dolor, y se apiadó de aquella situación. Le cogió por separado, le mimó, habló con él y le convenció para jugar en el equipo. Hoy, no se olvida de su instituto, y pasa por allí, a ver a los chicos, siempre que puede:


 Y Chris se volvió loco.

 Nunca jamás antes, nadie le había dado una oportunidad, y aquel chico, de tan solo 14 años, sentía como no podía dejarla pasar.

 Se puso a hacer pesas como un loco, convirtiendo un viejo gimnasio del pueblo como hogar, y él mismo recordaba como todos los días hacía pesas durante mas de 4 horas. "Era lo único que tenía que hacer", decía. "No tenía nada mas".

 Recuerda como, en las noches de invierno, aquel viejo gimnasio, que albergaba también combates de boxeo amateur, se llenaba de gente (una 300 personas), para ver a aquel chico de 14 años (1'90 metros de altura, y 95 kilos de peso), hacer pesas. "Quise convertirme en Hulk. Nunca quise que nadie me dijese que no trabajaba duro y que les había fallado. Yo ya sé que es que te fallen en la vida".

 Pero su problema? Su gran problema? Que... nunca iba a clase.

 Las compañías de Chris nunca eran las adecuadas, y sus profesores se hartaban, literalmente, de tener que decirle a su madre, Linda, que su hijo llevaba incluso semanas, sin pasarse por allí. "Ya sabes; cosas de enanos", decía Birdman.

 Y Andersen pagó caro el no ir a clase.

 Muchas universidades se interesaron en él, pero sus notas jamás le permitieron ir a una.

 En un principio, la prestigiosa University of Houston (nos acordamos de Drexler y Hakeem?), se interesó por él, pero sus calificaciones, desastrosas, hicieron que pasasen de largo.

 La propia madre de Chris, Linda, le pidió casi de rodillas, nada mas y nada menos, que a Clyde Drexler, que le diesen una oportunidad a su hijo, pero... era imposible.

 Imposible... hasta que Drexler se sacó un as de la manga.

 Alguien le debía un favor de The Glide, y éste se lo comunicó a su madre: a su hijo le querían en Blinn Junior College, en Brenham:


 Y Chris, ya en Blinn, estuvo allí tan solo un año.

 En ese año, destacó como un defensor total.

 No era particularmente talentoso (nunca lo ha sido), pero sus condiciones físicas y, sobre todo su salto, le permitieron promediar 11 puntos, 8 rebotes... y 5 tapones por partido, en solo 19 minutos en pista.

 Y si algo tiene (y tenía) grande Chris... eso era el corazón.

 Le gustaba tener contento a todo el mundo. Tal era así, que todos los fines de semana, aún no teniendo dinero, se llevaba a todo el equipo a su casa, para celebrar una barbacoa. "Amigos. Eso es lo mas importante en la vida. Gente que te quiera".

 Nunca, en realidad, se planteó dedicarse al baloncesto, hasta que la gente comenzó a comerle la cabeza, diciéndole que, con sus facultades, podría hacer toneladas de dinero. "Nunca me lo había planteado, pero me hablaban de dinero y me volvía loco. No teníamos nada, y para mi un dólar ya era una fortuna".

 Pero lo que no sabía era que dejar Blinn no era "la opción". "Cuando abandoné Blinn, en busca de dinero y baloncesto, estaba perdido", reconocía. "No tenía un plan".


 Y esa falta de planes hicieron que Birdman "volase" a China.

 Para la temporada 1999/ 2000, y tras no encontrar equipo que le quisiese, en la NBA, Chris emigró a la Liga China, firmando, por un año, por Jiangsu Nangang:


 Y... cómo acabo Chris allí, nos preguntaremos? No había sitios mas cerca?

 Chris jugó una Liga de Verano con Texas Ambassadors, un equipo semiprofesional de la zona, y un entrenador chino vio en él a un defensor nato, por lo que, tras pocas negociaciones... Andersen acababa en el Lejano Oriente.

 "No me gustaba trabajar, así que la negociación fue fácil", reconoció. "Acepté a la primera".

 A día de hoy, se ríe, diciendo: "Imaginaos a un chico de Texas, que jamás ha salido de allí, viajando a China. Un paleto, vamos! Bien, pues así era yo", decía entre risas:











 Pero cansado de su aventura por el Lejano Oriente, en 2001 regresaba a los Estados Unidos, firmando por Fayetteville Patriots, equipo de la D- League (Liga de Desarrollo):


 Tras solo dos partidos con ellos, Chris fue llamado, de manera sorprendente, por Denver Nuggets, de la NBA, y entrenados, por aquel entonces, por Jeff Bzdelik.

 Chris se convertía, de esta manera, en el primer jugador de la D- League en ser llamado por un equipo de la NBA.

 Parecía que la vida cambiaba, de manera sorprendente, para Andersen.

 Firmó con los de Denver el 21 de Noviembre de 2001, a razón de un año, y 289. 747 dólares, pero seguiría con ellos hasta 2004:


 Pero por inverosímil que parezca... la transición no fue fácil.

 Aquella cantidad de dinero no era demasiado para muchas estrellas de la NBA, cierto, pero para Chris... aquello era un mundo. Y comenzó, poco a poco, a perder el control.

 Estaba acostumbrado a hacer lo que quería, y su primera chiquillada fue comprarse, en plena gira con el equipo, rumbo a Memphis, en autobús, un pitbull, al que llamaría Red Sonja.

 Escondió al cachorro lo mejor que pudo, pero... le cazaron. A punto de subirse al avión, los entrenadores del equipo le pillaron con el cachorro, y Andersen recibía, así, su primera sanción en la NBA:


 Y poco a poco, Chris fue... mutando.

 Atrás, poco a poco, se iba quedando su look de rebelde sin causa, y los tatuajes, primero, y su archi conocida cresta, después, comenzaron a hacer presencia en sus incursiones por el mundo real.

 El propio Jeff Bzdelik, quien considera a Chris "un hijo", reconocía que "Chris era un tipo particular. Antes de entrenar, gastaba tiempo y tiempo delante del espejo, colocándose aquella cresta. Creo que lo hacía por ser diferente, pero la gente enloquecía con él".


 Marcus Camby, hoy en NY Knicks, reconocía que "Birdman es un tipo curioso. Es un buen tío, pero curioso. Nunca sabes por donde va a salir. Es 100% imprevisible".

 Pero pese a todas estas rarezas, que le hacían, cuanto menos, divertido... un monstruo, poco a poco, crecía en el interior de Andersen.

 Nunca había tenido dinero. Y ahora lo tenía. Nunca había tenido gente a su alrededor, diciéndole lo genial que era. Y ahora sí. Nunca había tenido una casa propia. Y ahora la tenía.

 Y todo esto le hizo perder el rumbo.

 Los tatuajes comenzaron a ser una constante en su día a día, producto de amistades no deseables, y de noches "locas", y su cara, poco a poco, mostraba el cansancio, el desgaste, de un chico que estaba viviendo "demasiado deprisa".



 Las fiestas? Comenzaron a ser brutales.

 El mismo Andersen llegó a admitir que bebió tanto Jack Daniels que podía "haber cerrado la fábrica", y que se tomaba cerveza, Bud Light, para "estar sobrio". Un deportista modelo, sí Señor!

 Que de tontería he hecho en un pasado", decía. Me sorprende que aún haya gente a la que le preocupe.

 Pero si que había alguien a quien le preocupaba: su madre, Linda.

 Su madre le riñó, y mucho, e incluso amenazó con retirarle la palabra, si aquello no cambiaba. "Mira hijo, yo me lo he pasado en grande en mi vida. He cometido mil excesos, pero jamás, por favor, permitas que tus excesos afecten a lo te dedicas. Estas muriendo, poco a poco", le decía Linda.

 "No podía correr. Estaba mal", decía Linda. "Era mi hijo, le quería, y yo, desde las gradas veía como sus labios eran blancos, y inhalaba, ahogado, aire continuamente en los partidos. No era un deportista. Si yo lo veía desde la grada... no iban a verlo sus entrenadores?".

 Su madre y sus hermanas le vieron tan mal... que decidieron abandonar Texas, con destino Colorado, para vivir con él. "Era un niño pequeño fuera de control", decía April, su hermana mayor. "Había que frenar aquello, por Chris se nos iba de las manos":


 Pero cuando llegaron a su casa... era una auténtica cuadra: botellas tiradas por todos sitios, ropa sucia, zapatillas sin su par, malos olores... Chris era un desastre, y se había echado a perder.

 "Es el amor de una madre", decía Linda. "Una madre ha de hacer lo que una madre ha de hacer", decía. Y vaya si lo hizo!

 Eso sí; había algo que a Andersen JAMÁS (y escrito con mayúsculas, sí), se le olvidaba: los 500 dólares mensuales a su madre, para comprar medicamentos.

 Linda era diabética, y Chris siempre se ha encargado que su madre esté perfectamente atendida.

 Pero repetimos: Chris se había vuelto loco.

 "Veía como a sus ligue de una noche les regalaba bolsos de 5000 dólares", decía Linda. "Yo llevaba bolsos que no llegaban a los 30 dólares... y ellas se pavoneaban por la casa, robándole el dinero a mi pequeño", decía.

 "A sus amigos? Motos de 10000 y 15000 dólares, sin pensárselo dos veces. Era fácil estar con Chris. Te lo daba todo, con tal de que sonrieses".

 Y en 2004... Chris Andersen daba con sus huesos en Louisiana, para jugar para New Orleans Hornets (en 2006 serán OKC Hornets, por el Katrina):


 Allí, con los Hornets, estuvo hasta 2006, donde... le daría tiempo a hacer de todo.

 De todo... hasta tocar fondo.

 Las fiestas, los líos y los escándalos de Chris, alias Birdman, por su costumbre de batir sus brazos una vez, tras cada jugada espectacular (tapón o mate), fueron, día a día, mas y mas comunes.

 Él mismo reconoció que "solo bato los brazos una vez. No los bato dos veces, como las palomas. Los bato una vez, como un águila. Soy Birdman".



 Pero toda vida llena de excesos tiene sus consecuencias, así que la de Chris no iba, sin duda, a ser menos.

 El 25 de Enero de 2006, tras años y años liándolas en todo cuanto podía, la NBA, tras un examen, decidía suspenderle por 2 años, por consumo de cocaína.

 El propio Birdman reconoció que merecía "ser castigado. Una vida así ha de pagarse. Pido perdón a todos: aficionados, compañeros, propietarios, familia... a todo el mundo. Voy a trabajar para demostrar que me equivoqué, y que puedo cambiar. No estoy enfermo. Solo he perdido el norte. Pero lo encontraré".

 "Toqué fondo", dijo Chris en una entrevista. "Me desvié del camino, pero por suerte, mamá estaba ahí. Recuerdo todo lo que me rió, todo lo que me gritó... y todo era por mí. No supe verlo, pero ahora sí, y le debo mi vida por ello".

 Dos años estuvo Chris sancionado.

 Tras un año de sanción... decidió ponerse serio. Muy serio.

 Contrato al mas que famoso Joe Abunassar (le conocemos por ser el favorito de LeBron James, Kevin Durant, Kevin Garnett o Shaquille O' Neal, para entrenarles durante los veranos), y viajó a Las Vegas, para entrenarse con él:


 Allí, en Las Vegas, y bajo las órdenes de Abunassar, tuvo la oportunidad de entrenar con otros NBA, como Kevin Garnett, Jermaine O' Neal o Al Harrington, y, sin duda, en su cabeza hubo un "click" que le hizo cambiar: "Recuerdo una conversación, en el vestuario, con Kevin (Garnett)", decía. Me dijo: "No malgastes tú vida, tío. Vida solo tenemos una, y esto se acaba rápido. Ten una vía de escape, una vía alternativa, para ti y para los tuyos. No les dejes con el culo al aire. Lo hecho, hecho está, pero ahora, protégeles, amigo. Y así no lo haces". Aquello me marcó, dijo Birdman. Por primera vez en mi vida, entendí el mensaje a la primera.

 Tras su vuelta a la NBA, en 2008, él mismo, de manera voluntaria, quiso dar un discurso, para pedir disculpas:


 Tras su vuelta, volvió a Denver, donde estaría hasta 2012 (4 años mas).

 Entrenado por el gran George Karl, Birdman fue todo un profesional, y pese a su aspecto de fiero, con todos sus tatuajes, y un aspecto "mas desgastado", nunca nadie pudo volver a decir nada malo de Birdman, hasta el punto de convertirse en el favorito de los aficionados:















 Pese a no ser un jugador de talento ilimitado, Chris rindió muy bien ese año.

 Promedió 2'42 tapones por partido, en algo mas de 20 minutos de promedio por noche, terminando como 2º en la clasificación general de taponadores, en Temporada Regular.

 Esa genial actuación, le valió a Chris para ser renovado por Denver Nuggets, por 5 temporadas mas. Parecía que Chris, al fin, había encontrado su camino:


 Tras algunas temporadas mas en el equipo, los Nuggets, en 2012, decidieron que Chris ya no podía ayudarles mas, y el 17 de Julio de 2012, decidían aplicarle la cláusula de amnestía, a través de la cual un equipo de la NBA puede, cada tres años, despedir a un jugador, sin que su ficha cuente para el equipo, aún teniendo que pagársela, en el doble de años, eso sí, que estipule el contrato.

 De esta manera, Chris, a sus 34 años, se quedaba sin equipo:


 Y en esto... apareció Miami Heat, el actual campeón de la NBA.

 El actual campeón de la NBA, tras la contratación de LeBron y Bosh, y la renovación de Wade, se quedaba un poco "corta" de salario, pudiendo tan solo fichar a jugadores de gama, digamos... media.

 Y ahí, a la perfección, encajaba Andersen.

 Miami quiso músculo, garra y potencia en la pintura, y Andersen, que tras su suspensión todos eran conscientes de que se había cuidado como nadie, encajaba en el perfil de manera perfecta.

 Le sobraban, eso sí, unos kilos (13 kilos en total), pero no tuvo ningún problema por adelgazar, ponerse en forma, y luchar para Miami.

 El 20 de Enero de 2013, Birdman era contratado por Miami Heat, por un contrato de 10 días:


 Tras hacerlo bien en los 3 partidos que los de South Beach jugaron en aquel periodo de tiempo, Andersen fue, de nuevo, renovado, por 10 días mas (30 de Enero), en pro de ver si aquello era un espejismo, o esque Miami había encontrado oro en un charco:


 Tras otros tantos buenos partidos, y mostrando una forma física envidiable (se le ve mas delgado y mas en forma que antes), Andersen, a petición de todos los miembros de los Heat, fue firmado por  el resto de la temporada.

 Y desde entonces... Andersen se ha vuelto un jugador CLAVE en Miami.

 Siempre, desde que llegó, se le ha visto mas involucrado que nunca, y su entendimiento, sobre todo con LeBron, es sobresaliente. Son muchos años en esto, y Chris, pese a errores en el pasado, parece haber aprendido:


 Pero para ver la importancia de este jugador... solo hay que acudir a las estadísticas.

 Miami, siempre que Andersen ha capturado 4 o mas rebotes en un partido, ha ganado el encuentro. Y eso, en Temporada Regular, ha significado un balance de 28 victorias... y 0 derrotas. Algo mas que decir?:


 Se le ha visto, como antes hemos dicho, mas activo que nunca, desde su llegada, y los fans de Miami se lo han agradecido.

 Pancartas que rezan "We want the Birdman", "We Fly High" o "Flap Your Wings With a Ring" ya se han podido leer en el American Airlines de Miami... e incluso algún aficionado ha querido dejar clara su pasión por Birdman:


 En la actualidad, Birdman está casado con Tina Wiseman, quién, además de Linda, su madre, ha sido pieza clave en la reconstrucción de Chris: "Ellas dos, junto a mis hermanas son mi vida. Es curioso, pero en mi vida... solo hay mujeres!", reía Birdman:


 Bien, pues este es Chris Andersen, alias Birdman.

 Nunca ha sido el mas talentoso. Nunca ha sido el mas ejemplar. Pero es curioso, tras las penurias y penurias que este chico ha pasado en su vida, como, con amor, de su madre sobre todo, y tras una lección de la propia Liga, ha podido volver a nacer.

 De él dicen que es, ahora, extremadamente disciplinado, educado, puntual y cariñoso, y que es muy raro que se pierda un entrenamiento, por el motivo que sea, o, como dice Dwyane Wade, "verle comer una hamburguesa. Solo come ensaladas!".

 Este es Birdman. Todo corazón:


 En la despedida, os dejo con un video con algunas de sus jugadas, sino espectaculares... mas llamativas.

 Pese a no ser un jugador de técnica envidiable, sus actuaciones si que merecen un respeto. Un respeto por uno de los tipos mas "particulares" de la NBA.

 Espero que lo disfrutéis!




martes, 28 de mayo de 2013

El fin justifica los medios. Los jugadores más sucios de la NBA



 Simplemente... es parte del juego.

 No lo neguemos: nos encanta.

 La NBA, una Liga que, sin duda, rebosa testosterona, no es ajena a lo que todos los árbitros y propia organización quiere evitar continuamente bajo todos los medios: las peleas.

 Raro es el partido en el que no vemos un choque "particular" entre dos de estos gladiadores que tiene la Liga.

 Ya no nos pararemos a hablar de grandes peleas de la NBA (pabellones como el de Detroit, con aquella pelea entre Pacers y Pistons, o la famosa pelea entre Knicks y Nuggets), pero lo que sí haremos... será pararnos a hablar de grandes instigadores en la NBA. Esos tíos a los que formar una pelea simplemente... les encanta.

 Todos los equipos tienen, al menos, uno. Todos tienen a ese tipo al que todos quieren evitar... o también buscar; ese perro de presa al que no le cuesta ni dos centésimas de segundo calentarse, y al que en cuanto se le cruzan los cables, el lío está formado.

 Pasemos, a continuación, a hablar de los tipos más sucios de la NBA:

1. Reggie Evans (Brooklyn Nets):



 Reggie Evans; Mr. Pensacola. Sin duda, el tipo más sucio de toda la NBA.

 Reggie, nacido en Pensacola, Florida, en 1980, cuenta ya con 32 años... y una más que amplia experiencia en la NBA, en su continua cruzada con cualquiera que se le ponga en su camino.

 Ex jugador de Iowa, en la universidad, y de Seattle Supersonics, Denver Nuggets, Philadelphia 76ers, Toronto Raptors, L. A. CLippers y actualmente en Brooklyn Nets, este trotamundos de la NBA ha sido considerado, por casi 150 jugadores de la NBA, como el jugador más sucio de la Gran Liga.

 Jugadores como Kevin Love (también algo oscuro donde los haya), ha llegado a decir de él que "es horrible. Todo el partido se pasa dándote codazos, hablando por lo bajo, pegándote... Y cuando te enfrentas a él, sonríe, pensando que al fin ha logrado lo que quería. Es un infierno, pero supongo que sus compañeros estarán encantados".


 Avery Johnson, ex entrenador de los de Brooklyn, llegó a decir de él que "si tengo una pelea en un bar con tíos malos, me encantaría tener a Reggie en mí bando. Sé que pondría la cara por mí, y que acabaría con todos ellos".

 Calificado como el mayor flopper de toda la NBA, Reggie no es ni mucho menos un virtuoso... pero sí es un espectáculo: lucha, trabaja al límite... todo para que su equipo se salga con la suya.

 Un manía suya?. Firmar contratos de un solo año de duración.

 No le ha ido mal.

2. Kevin Garnett (Boston Celtics):



 Hace falta hablar del rey del Trash Talking?.

 Kevin Garnett, con ya 36 años, y natural de Greenville (Carolina del Sur), es un experto, sin duda, en sacar de quicio al hombre más tranquilo del mundo.

 Muchos, como por ejemplo Pau Gasol, han llegado a decir de él que "era mí ídolo... hasta que le conocí. como jugador?. Impresionante. Cómo persona?. Odioso".

 Kevin, llegado a la NBA vía instituto (Farragut Academy), ha jugado para Minnesota Timberwolves y ahora Boston Celtics, y su juego... no ha cambiado en absoluto.

 Nadie puede dudar que, sin duda, es el jugador más pasional que jamás ha pisado una pista de baloncesto... como tampoco puede nadie dudar que es un tío... que mejor tenerle lejos:


 Pero Garnett es, sin duda, un perfecto experto en darle a todo una vuelta más de rosca. Es capaz de no solo sacar de quicio a rivales... sino también a compañeros!. Y sino que se lo pregunten a Glen, Big Baby Davis, en su estancia en Massachusetts, cuando Kevin, literalmente, le dejó llorando en el banquillo, en pleno partido, tras reprenderle sin cesar por una actuación!.

 Garnett será lo que queramos, pero es tan odiado como admirado. Es el rey del barullo, del juego sucio, de la pelea, pero... tardaremos muchos años (si llega), en encontrar a alguien como él.

3. Metta World Peace (L. A. Lakers):



 Metta World Peace (antes Ron Artest), no es que sea particularmente sucio; esque, simplemente... va por libre, y como te descuides... puede quitarte la cabeza.

 Metta, quien padece esquizofrenia paranoide, es tan genial jugador... como paciente a tratar, y con camisa de fuerza!.

 Nacido en New york hace ya 33 años, y ex jugador de University of St. John's, ha jugado, desde que llegó a la NBA, para Chicago Bulls, Indiana Pacers (no hace falta que hablemos de la pelea en Auburn Hills, ante Detroit), Sacramento Kings, Houston Rockets y, finalmente, en L. A. Lakers, donde no deja de sorprendernos:


 En Indiana?. Salió a palos, tras su pelea en Detroit, en el acto MAS BOCHORNOSO de la historia de la NBA. 

 En Sacramento y Houston... lo intentó. Intentaba liarlas cada poco, pero no lograba, del todo, ser el centro de atención y finalmente, fichando por Lakers... se ha desatado, y cada partido parece ser la guerra del Vietnam para él.

 Todos le tachan de tener un grandísimo corazón, pero también dicen que "hay algo en su cabeza que no llega a encajar. Si es un puzzle... falta una ficha", decía Kobe.

 Pau, compañero y buen amigo suyo, dijo de él que "es el mejor tipo que conozco. Tiene un corazón que no le entra en el pecho, pero cuando se le cruza el cable... di adiós".

 Que le pregunten a James Harden, ahora estrella en sus ex Houston Rockets, que se le pasó a Metta aquel día por la cabeza para casi arrancarle, literalmente, la cabeza del sitio. Él alegó "emoción del momento". Harden... casi homicidio.

 Jugador tan particular como agresivo, nadie puede poner en duda que Metta es un peligro, y que jugadores así, por buen corazón y calidad individual que tengan... tienen que ser vigilados de MUY cerca.

4. Chris Paul (L. A. Clippers):


 Sí; el bueno de Chris Paul entra en la lista, y es la primera gran estrella, junto a Garnett, en entrar en este "selecto" club.

 Paul, pese a esa cara de niño bueno, y ese look casi inmaculado... es uno de los jugadores, sobre la pista, más odiado por todos.

 Natural de Lewisville, Carolina del Norte, y ex de Wake Forest, llegó a la NBA para jugar para New Orleans Hornets, y ahora, desde el año pasado, para L. A. Clippers, en pro de dar un salto de calidad.

 Jugador ejemplar fuera de la pista, con una vida muy ordenada y modélica, es un jugador que en la pista, sin duda, se gana mil y un enemigos a cada partido.

 Jugador aficionado a envestir con la cabeza en sus penetraciones, y a robar balones (es el mejor ladrón de balones de la NBA), no le cuesta ni lo más mínimo soltar la mano en cada robo, cayendo, literalmente, donde caiga.

 Acusado siempre, desde sus años en el high school, de tener un muy mal perder, es un jugador que, si el partido va mal... reparte de lo lindo. Sino que se lo pregunten a Pau Gasol, con quien las tuvo en un pasado:


 Tan excelente como malhumorado, Paul es todo un genio.

5. Danhtay Jones (Atlanta Hawks):


 Cara de buen chico; pero no nos dejemos engañar. Le encanta hacer daño. Así de simple.

 Es un jugador al que no se le puede acusar de sucio; no se le puede acusar de defensivo. Hay, simplemente, que acusarle de agresivo.

 Su particular fijación con Kobe Bryant, al que ya le ha hecho daño más de una vez (e intencionadamente), ha hecho que sea, prácticamente odiado, por toda la NBA, y que los árbitros hayan admitido que "hay que mirarle con lupa. Su rodilla, su cadera, su codo, sus manos... siempre las tiene preparadas para algo malintencionado", decía Kobe.


 Jugador defensivo, utilizado para defender siempre a las estrellas de los equipos rivales, Danhtay ha escogido una extraña manera de ser recordado.

 De ser recordado como uno de los tipos más sucios que han pisado la NBA. Él, por el contrario, alega que "un hombre ha de hacer lo que un hombre ha de hacer. Me pagan por ayudar a mí equipo. Y yo ayudo a mí equipo".

6. Chris Andersen (Miami Heat):


 Más que sucio... llamémoslo alborotador.

 Chris Andersen, mas conocido como Birdman, en alusión a sus tatuajes, pasión por los pájaros y por su curiosa celebración a la hora de celebrar jugadas, es un jugador que ha luchado, y mucho, para llegar a donde ha llegado.

 Natural de Long Beach, California, Birdman, de 34 años ya, ha tenido que pasar años en la Liga de Desarrollo antes de tener su oportunidad en la NBA.

 Esa oportunidad llegó de manos de Denver Nuggets. Tras ello, pasó a New Orleans Hornets, para luego regresar a Denver... y ahora, finalmente, está en Miami Heat, tras ficharle éstos en Enero, en pro de reforzar el juego interior.

 Pese a su aspecto y su juego, Andersen es un excelente trabajador. Exento de técnica... pero trabajador.

 Atrás quedan sus problemas con la cocaína, y sus años en la D- League, y tras demostrar en Denver y NOLA que es un buen defensor, termina en Miami, con el famoso Big Three, para ganar un anillo... o los que pueda!


 Jugador que siempre, pase lo que pase, va al choque, es un experto, con empujones y comentarios por lo bajo, de sacar de quicio al rival.

7. Kurt Thomas (New York Knicks):


 Un respeto para el abuelo de la NBA!.

 Thomas, con ya 40 años (nacido el 4 de Octubre de 1972, en Dallas), es el jugador con más años en jugar en la NBA, tras toda una vida, repartida entre... un total de 10 equipos!. Un tercio de la Liga!. 

 Miami Heat, Dallas Mavericks, New York Knicks, Phoenix Suns, Seattle Supersonics, San Antonio Spurs, Milwaukee Bucks, Chicago Bulls, Portland Trail Blazers y finalmente, de nuevo, en New york Knicks, han sido sus hogares a lo largo de esta larga etapa, y eso, para el ex de TCU... representan muchas peleas:


 Amigo como pocos de los agarrones, empujones e insultos, el propio Kevin Garnett (ahí es nada), llegó a decir de Thomas que "es el tío más duro al que me he enfrentado. Sabe colocarse muy bien, y siempre tiene algo con lo que sorprenderte".

 Que KG diga algo así de ti... tiene "mérito", sin duda.

8. Joakim Noah (Chicago Bulls):


 La lesión de Derrick Rose este año, y su posterior misterio sobre su estado, ha convertido a Noah en, sin duda, la estrella de los Bulls. Y se lo ha ganado.

 Joakim, nacido hace 28 años en New York, y ex de los Gators de Florida, ha jugado siempre con Chicago Bulls, desde su llegada a la NBA.

 Pero un tipo como él, con ese espíritu aguerrido, es incapaz de tener la boca cerrada.

 En esta última temporada (en las anteriores también lo vimos, pero en esta, sin duda, mas aún), hemos visto su particular fijación por LeBron James y sus Miami Heat.

 Es un hecho que no se aguantan, y en parte, él ha sido quien ha acrecentado la rivalidad entre los de Illinois y los del sur de Florida. En estos últimos Playoffs, tras la eliminación de Bulls, lo dejó MUY claro: "Me gusta Miami. La ciudad me encanta... pero odio a Miami Heat. No me gustan, y nunca me  gustarán". Curiosa manera de ganarse el cariño de la ciudad!


 Noah es un experto en calentar al rival. Le encanta gritarle al oído, soltar el codo, empujar... es un jugador que, sin duda, ama el contacto.

 Su carácter, combativo hasta extremos insospechados, le ha convertido en el líder de Chicago, y más ahora, que su "antiguo" líder, Rose, ha demostrado una pasmosa fragilidad.

9. Ryan Hollins (L. A. Clippers):


 Otro fajador.

 Ryan, de 28 años, parece mucho mayor de lo que en realidad es, y esque sus batallas... le hacen ya mayor.

 Nacido en Pasadena, California, en Octubre de 1984, el ex jugador de UCLA ha pasado ya por Charlotte Bobcats, Dallas Mavericks, Minnesota Timberwolves, Cleveland Cavaliers, Boston Celtics y ahora está en L. A., jugando para Clippers.

 Su rol en todos los equipos en los que ha estado?. Siempre ha sido el mismo: minutos limitados, y cancha libre para hacer de las suyas, para sacar de quicio al rival.

 Es un tipo al que le gustan las peleas, y no es nada raro, ni muchísimo menos, verle zurrarse con rivales, a cada partido.

 Uno de sus famosos altercados?. Con otro ilustre: Charlie Villanueva, jugador de Detroit Pistons:


 No es un buen pivot... pero hace su trabajo.

10. Dwight Howard (L. A. Lakers):


 Un jugador que, de haber trabajado, aunque solo fuese un poco, podría haber sido un referente por años y años. Pero donde no hay cabeza...

 Superman, con ya casi 28 años, ha sido un referente desde su llegada a la NBA, de mano de Orlando Magic.

 El jugador, natural de Atlanta, y llegado a la Gran Liga desde el instituto (Southwest Atlanta Christian Academy), llegaba a la NBA para gobernar una Liga en la que los pivots, salvo permiso de unos pocos (recordemos a Shaquille O' Neal), apenas tenían, digamos, nivel como para ser tenidos demasiado en cuenta.

 Jugador defensivo del año en 3 ocasiones, Howard, completamente exento de técnica, se ha valido, a lo largo de los años, de su espartano físico para superar a todos los rivales, pero en cuanto el físico le ha fallado... Ya no ha sido, ni de lejos, el mismo.

 El año pasado, en un partido ante Dallas Mavericks, se lesionaba de gravedad en la espalda, teniendo que ser operado este verano, y cuando parecía que estaba de vuelta... su hombro llamaba a la puerta de la enfermería, pidiendo una operación.

 Pero Dwight, amigo como pocos de la sonrisa y de marear la perdiz, diciendo que ahora quiere jugar aquí, y luego quiere jugar allá, no se preocupó, para nada, de pulir su técnica a lo largo de los años, y ya... no es un niño:


 Muchos fueron los veranos en los que Orlando se preocupó por su tiro, inexistente del todo, y por sus movimientos en el poste. Pero Dwight, literalmente, pasó de todo.

 Estuvo siempre más pendiente de sonreír a las cámaras, de hacer mates espectaculares, de conseguir concursos de mates... que de su propio equipo, y eso, con 21 años, es lógico (en parte), pero con ya 27... roza lo patológico.

 Ahora, en Lakers (un equipo de nivel), y con una edad en la que debería de ser una cosa u otra, Howard se encuentra entre dos mundos: en ese punto en el que quiere, en el que necesita, ser una estrella, pero... en ese punto en el que NO puede serlo. O al menos en un equipo aspirante al anillo.

 El genial Reggie Miller, retransmitiendo un partido, tras fallas Dwight un tiro libre y reírse, fue muy claro: "Deja de reírte, y ayuda a tú equipo. Esa sonrisa no ayuda. Hazte mayor".

 Es el sentir de un jugador que, para superar a rivales, siempre se ha valido de empujones y codazos, haciendo gala de un físico que, mientras ha aguantado (aún aguanta, aunque menos), le ha valido.


 Bien, pues estos son, a opinión personal, los 10 jugadores más sucios de la NBA (siempre, por supuesto, habrá diferentes opiniones al respecto).

 Jugadores como Shane Battier, hiper defensivo donde los haya; Jamal Magloire, quién no se corta a la hora de dar palos; Kevin Love, quien pese a su cara de buen chico, también reparte en el poste como si no hubiese un mañana; Gerald Henderson, todoterreno de los 'Cats de Charlotte, o Zach Randolph, de Memphis, podrían estar en esta lista, pero a opinión personal... estos son los tipos que menos quieren ver delante los rivales:


 Otros, como los ya retirados Jeff Foster (Indiana Pacers), Rasheed Wallace o Allen Iverson, podrían haber entrado en este club, pero... eran otros tiempos:


 En la despedida, os dejo con un vídeo con una de los incidentes mas conocidos ya en la NBA: la brutal agresión de Metta World Peace a James Harden, en sus tiempos en Oklahoma City Thunder. Un vídeo, simplemente, escalofriante. No pasó nada, pero... lo que podría haber sucedido:




 Un jugador que, seguramente, debiera de estar en un sitio... vigilado.

 NBA. Where Amazing Happens.