miércoles, 13 de noviembre de 2013

Manute Bol. El enviado especial


 Una vida "diferente" a la de los demás, sin duda.

 Nunca fue el mejor jugador de la Liga (ni se acercó a ello), pero sus condiciones físicas, unidas a su forma de ser y su carisma, siempre le hicieron especial. No en vano, junto al rumano, Gheorghe Muresan, ha sido el jugador mas alto en haber jugado jamás en los EEUU (con 2,31 metros de altura).

 Hablamos del legendario Manute Bol, tristemente fallecido desde el 19 de Junio de 2010, a los 47 años de edad, debido a múltiples problemas renales.

 Pero Manute siempre fue un jugador distinto. Sus excesivos 2,31 metros de altura, con esos 91 kilos que le convertían, aparentemente, en un esqueleto andante de dimensiones desproporcionadas, escondían a un hombre reivindicativo e increíblemente fiel a sus principios, y que incluso llegó a alertar a los EEUU, en el Pentágono, del movimiento islámico, encabezado por Osama Bin Laden.

 A continuación, esta es la historia de Manute Bol, el gigante caído.

 Manute Bol nació un 16 de Otubre de 1962 en Turalei. Actualmente, Turalei se encuentra en Sudán del Sur, país independiente, pero por aquel entonces se encontraba en Sudán.


 Algo particularmente llamativo acerca de Manute es que... no puede asegurar al 100% donde nació!

 Por extraño que parezca, y debido a la cultura de su pueblo, la tribu de los Dinka, Manute cree haber nacido en Turalei, aunque tampoco descarta haber nacido en Gogrial, también hoy en Sudán del Sur.

 Miembro de, como hemos dicho, la tribu de los Dinka, fue bautizado como Manute, ya que significa "enviado especial". "Mi madre siempre me decía que yo era su regalo", decía Manute antes de su fallecimiento. "Nunca tuvimos nada, pero a la vez lo tuvimos todo. El amor, el respeto y la unidad eran una constante en nuestra familia", decía el gigante africano.

 Pero la altura de Manute (2,31 metros), por extraño que pareciese... no era algo tan extraño en su familia. Su madre, Madut, medía 2,08 metros, y su padre, Okwok Bol, medía 2,03 metros. Además de ellos dos, su hermana también medía 2,03 metros. Sin duda, los Bol eran una familia de altura!


 Lo mejor fue el argumento que Manute dio a la prensa cuando, lógicamente, fue preguntado por la prensa, al llegar a los Estados Unidos: "Me creéis alto? Pues mi abuelo medía 2,39 metros, así que imaginaos lo que mediría mi bisabuelo!", reía. No en vano, la tribu de los Dinka tienen fama de ser la tribu mas alta del mundo entero.


 Pero la altura de Manute muy muy pocas veces jugó a su favor.

 Comenzó jugando al fútbol, pero tuvo que dejarlo, ya que sufría golpes que sus débiles piernas no podían aguantar.

 Tras aquello, a los 15 años comenzó, debido a su altura, a interesarse por el baloncesto. "No me costaba", decía. "No me costaba porque con muy poco, cumplía. Simplemente levantaba las manos, y si estaba bien posicionado, era imposible, por lógica, anotar". Y tiene su lógica.

 Manute, además, era un chico tranquilo. Su historia con el baloncesto norteamericano, comenzó, cual película de Hollywood, cuando un ojeador americano, advertido por la presencia de un ser extremadamente, viajó a Sudán.

 Allí vio a un chico esquelético, cierto, pero que con muy poco, taponaba tiros con una facilidad pasmosa. Además, al salir de jugar, el ojeador se fijó en que Manute se iba a casa tocando las ramas mas altas de los árboles! Sus brazos medían, por cierto, 1'20 metros de longitud.


 Tras aquello, aquel ojeador quiso llevárselo a EEUU. No prometía gran cosa... pero era, cuanto menos, un experimento apetecible.

 Y tras muchas discusiones con su familia... Manute emprendió su aventura mas ambiciosa. El viaje a los EEUU.


 En 1984, y a los 22 años, Manute emprendió un viaje increíble, aterrizando en los Estados Unidos, para acudir a University of Bridgeport, donde jugaría durante una temporada (temporada 1984/ 1985).


 Manute, ademas, revolucionó el campus.

 No era muy normal ver paseando por la ciudad, o por el campus, desde luego, a un chico de 2,31 metros de altura!

 Pero en lo estrictamente deportivo... Manute se salió. Fue, con total seguridad, el mejor año de su vida.


 Con Bridgeport, promedió 22,5 puntos, 13,5 rebotes y... 7 tapones por partido! No es que Manute fuese un Dios... pero sin duda, su altura tenía MUCHO que ver.

 Y sin duda fue Kevin Mackey, entrenador de Cleveland State University, quien mas tuvo que ver.


 Mackey prácticamente quiso patrocinar a aquel chico, y tras un año en Bridgeport, Manute decidía abandonar la universidad, para enrolarse con los ya extintos Rhode Island Gulls, de la USBL.

 Pero Manute ya había tocado el cielo.

 El joven Bol pasó de jugar en campos de tierra, en su Sudán natal, a jugar en pabellones, y tras salir de la universidad y ya cobrar dinero, jugando para los Gulls, decidió que su momento había llegado, y sabiendo de su altura y de su, digamos, apariencia exótica, quiso presentarse al Draft de la NBA, en 1985.


 Fueron muchos los que le recomendaron, debido a su altura y excesiva delgadez, pulirse un par de años mas, pero Manute estaba totalmente convencido de poder tener un rol importante en la NBA.

 Pero Manute sobre todo quería presentarse al Draft de la NBA por un motivo. Su motivo principal... era su hermana.

 Por aquel entonces, el país se encontraba a las puertas de una guerra, y debido al aislamiento político que sufrían, quiso sacar a su hermana de allí. "Para mí, el baloncesto ha sido solo un pequeño fragmento en la vida", decía Bol. "Lo mas importante era mi familia, y yo no podía ser feliz sabiendo que en cualquier momento algo podía sucederles".

 Y en el Draft de 1985, Manute Bol era escogido en la 2ª RONDA, EN LA 31ª ELECCIÓN GLOBAL, por Washington Bullets.


 Con los Bullets de Washington estaría 3 temporadas (desde 1985 hasta 1988), y en la primera de ellas sería entrenador por un gran valedor suyo. El entrenador Gene Shue.

 Shue sabía de las limitaciones de Manute, pero de igual manera querría darle sus oportunidades.


 En su primer año, Bol coincidiría con gente como Jeff Malone, Cliff Robinson, Gus Williams o Dan Rounfield, quienes intentarían que Bol fuese su principal arma en la pintura. "Yo ya había jugado con gente muy alta", reía Robinson. "Pero no tan alta. Metía miedo, solo por su altura. Al entrar en el vestuario, no imagináis lo que tenía que agacharse para entrar por la puerta. Estando sentado, sus piernas parecían no tener fin". En la imagen inferior, Jeff Malone:


 Manute, aún así, lo hizo bien.

 En su primera temporada, llegó a promediar, en 80 apariciones, 5 tapones por partido. En total, haría, ese año, 397 tapones, lo que suponía un récord histórico para un rookie, y el 2º máximo de la historia, tras los 456 tapones que Mark Eaton había colocado justo un año antes, en la temporada 1984/ 1985.

 A día de hoy, el récord sigue vigente, lógicamente.

 Pero tras su primer año... hubo cosas que cambiaron.

 Gene Shue se fue, y en su lugar llegaría algo mas que un entrenador; uno de los mejores amigos y máximo confidente, Kevin Loughery. Loughery entrenaría, años mas tarde, a Manute, en Miami.


 Al equipo, además, llegaron muchos jugadores nuevos... y de gran nivel. Gente como Moses Malone (casi nada), Jay Vincent, Terry Catledge o John Williams llegaron al equipo, que, junto a, por ejemplo, Jeff Malone, convertían a Bullets en una amenaza.















 Pero Manute tuvo, de nuevo, limitaciones.

 Y esas limitaciones, sobre todo físicas, le limitaban a unos 18 minutos en pista, en los que promediaría 3'1 puntos y 3'7 tapones. Por increíble que pareciese... Manute promediaba mas tapones que puntos!


 Y en su último año en la franquicia... las cosas fueron a peor.

 Tras solo 27 partidos, y abocados al fracaso, Loughery se fue de Bullets, llegando en su lugar una antigua leyenda de la franquicia, el enorme Wes Unseld, y éste... no confió en el sudanés.


 Bol jugó 77 partidos (su cifra mas baja hasta el momento), y promedió 2 puntos y 3 tapones de media.

 En Playoffs, caerían en 1ª Ronda, ante Detroit Pistons (3- 2).

 Y tras aquello, Manute sintió que tenía que cambiar de aires.

 Rápidamente, cambió Washington por Oakland, en la otra punta casi del país, para firmar con Golden State Warriors, con quienes estaría desde 1988 hasta 1990.


 Allí bol se dio cuenta, a manos del siempre genial Don Nelson, que algo tenía que cambiar en él.

 Coincidió con gente espectacular, como Chris Mullin, Mitch Richmond, Terry Teagle, Tim Hardaway, el lituano Sarunas Marciulonis, Winston Garland o Ralph Sampson, y su juego pareció volver, cuanto menos, a notarse. En la foto derecha, Manute, junto a Mullin, en Paris, Francia:















 En su primer año allí, incluso llegó a tirar triples, llegando a anotar 20, de los 81 que lanzó en todo el año.

 Su balance, en 2 años en La Bahía? Unos 20 minutos en pista, unidos a 3 puntos y 4 tapones por partido.


 Su altura seguía, lógicamente, siendo su mayor baluarte, promediando mas tapones que puntos.

 Y tras su experiencia de 2 años en Oakland... Manute decidió firmar por otros míticos. Philadelphia 76ers.


 Con ellos también estaría, al igual que con Bullets, 3 años (desde 1990 hasta 1993), gracias a Jim Lynam.

 Lynam siempre creyó en Bol y en su tamaño, y pese a solo durar dos de las tres campañas que Manute estuvo en el equipo, siempre quiso contar con él.


 En su primera campaña en la Ciudad del Amor Fraternal, Manute coincidió con el jefe del equipo; su gran amigo Charles Barkley. Además de é, Hersey Hawkins, Ron Anderson o Rick Mahorn, siempre expeditivo, estaban en aquel equipo.


 Jugó los 82 partidos de Temporada Regular, milagrosamente, llegando a promediar 18 minutos en pista (eran sus números, hasta el momento), con 3 tapones por noche.

 En su 2º año, Rick Mahorn abandonó el equipo, llegando en su lugar Armen Gilliam, y con un récord de 35 victorias y 47 derrotas, aquellos Sixers... no llegaron a Playoffs, lo que supondría el adiós de otro gran valedor suyo, el señor Lynam.


 La marcha de Lynam supuso, para la temporada siguiente, la llegada de Doug Moe, y tras 56 partidos, la de Fred Carter, quienes, al igual que Unseld... no confiaron demasiado, digamos, en Bol.


 Tras aquellos 3 años en Pensilvania... Manute decidió que era hora de emigrar, cual ave, a tierras mas cálidas, y que mejor destino... que Florida.

 Para la temporada 1993/ 1994, Manute, tras entrevistarse con, de nuevo Kevin Loughery, firmaba, por una temporada, con Miami Heat.


 Loughery, aún así, sería la primera vez en toda su carrera que relegaría a Manute al banquillo. Entendió que la edad de Manute era ya mas avanzada, y los continuos problemas en sus rodillas comenzaban a ser cada vez mayores.

 En aquel equipo mandaba Glen Rice (que tiempos aquellos), y detrás de él estaban gente como Steve Smith, Rony Seikaly, Grant Long o Brian Shaw.


 Aquellos Heat llegarían a Playoffs, pero, de nuevo, en 1ª Ronda, caerían ante Atlanta Hawks, por 3- 2.


 Fue, además, un muy mal año para Bol, pese al experimento, ya que solo promediaría 7 minutos en pista, con unos mas que irrisorios 0'8 tapones por noche.

 Tras el fallido experimento en Miami, y con ya 32 años, Manute volvía a sus orígenes, firmando por Washington Bullets. Aunque sería otro experimento... fallido.


 Aquella travesía solo duraría 2 partidos, ya que sería sustituido por otro gigante (de igual altura). El rumano Gheorghe Muresan.


 De nuevo, Manute volvía sobre sus pasos, en busca de una última entrada, y firmaría por Philadelphia 76ers, donde, de nuevo, la travesía volvería a durar bien poco. Exactamente, 4 partidos.


 Tras aquellos 4 partidos, Manute sería el encargado, sobre todo, de adiestrar a otro gigante. El conocido Shawn Bradley (2,29 metros de altura). Manute, en solo 49 minutos en pista, se mostró mas agresivo que de costumbre, llegando a promediar 6 puntos, 6 rebotes y 9 tapones!


 Y, de nuevo, mas vuelta a sus orígenes.

 La última parada de Manute en la NBA tendría lugar en la temporada 1994/ 1995, para jugar... con Golden State Warriors! La vida de Manute en la NBA había sido Bullets- Sixers- Warriors- Heat- Bullets- Sixers- Warriors.

 Aún así, Manute ya había dicho, casi sin darse cuenta, adiós.

 Tan solo jugó 5 partidos con ellos, en lo que sería su adiós a la NBA, a sus 33 años de edad.


 Debutaría en Noviembre de 1994, ante Minnesota Timberwolves, para jugar su tope como profesional (29 minutos), a manos de Don Nelson, pero tras aquello, llegó Bob Lanier, y tras una lesión en la rodilla... no jugaría mas.


 Tras aquello, en Octubre de 1995 firmaría por un año con Milwaukee Bucks, pero... jamás llegaría a enfundarse la camiseta de los de Milwaukee, diciendo, definitivamente, adiós al baloncesto.

 Tras jugar en la NBA, Bol jugaría 22 partidos para la CBA (Continental Basketball Association), con Florida Beach Dogs, en la temporada 1995/ 1996, y tras su experiencia, algo mas relajada, se iría a Italia, para jugar con Montana Forli, pero... el reuma le obligaría a retirarse.















 Pero mas allá del baloncesto, y de su aspecto, cuanto menos llamativo, Manute siempre destacó por ser una persona caritativa y humana.

 Invirtió mucho (muchísimo), del dinero que ganó, como jugador, en su país, Sudán del Sur. De hecho, en 2001 le fue ofrecido el cargo de Ministro de Deportes, allí, en Sudán del Sur, pero Bol rechazó el puesto, ya que tenía que convertirse al Islam (él era cristiano).


 Tras aquello, y cual niño pequeño... su propio país le repudió.

 A Bol le fue vetada la entrada en el país de por vida, e incluso tuvo que viajar, con su familia, a El Cairo, Egipto, donde llegó a pedir asilo. "Es lo peor que me ha sucedido jamás", dijo antes de fallecer. "Siempre he representado a mi país,y me dijeron que no me querían, que yo era un terrorista. Fue horrible, y moriré con ello", llegó a decir.


 Pero Bol también había ganado aliados.

 El senador de Connecticut, Joseph Lieberman, quiso ayudarle, y gracias a él, Manute y toda su familia pudieron volver a los Estados Unidos.


 bol incluso, a principios de los '90, se reunió, en el Pentágono, con 58 miembros del Congreso, para advertirles, durante su estancia en El Cairo, del movimiento islámico, encabezado por aquel entonces por Osama Bin Laden, pero... fue ignorado. Así de simple.

 En sus años de exilio, en Egipto, llegó a fundar una escuela de baloncesto, en la que coincidió (y financió), junto a otro grande, el actual jugador de Chicago Bulls, Luol Deng.


 Deng, de 28 años actualmente, juega para Inglaterra, por tener pasaporte británico, pero es de origen sudanés.

 En la actualidad, Luol tiene a Manute por un ídolo, y no dudó, hace ya tres temporadas, en lucir una camiseta, durante el All- Star en el que fue escogido para representar al Este, con la silueta de África. "Juego para Inglaterra, y estoy orgulloso de ello. Pero no puedo olvidar donde nací, y no puedo olvidar lo que el señor Bol me enseñó. Es una referencia para alguien como yo", dijo Deng.


 Pero Bol, pese a no hablar demasiado inglés... siempre fue un hombre muy culto.

 Uno de sus mejores amigos en la NBA, el gran Charles Barkley, dijo de él que "si todos fuesen como Manute, sin duda este sería un mundo donde me gustaría vivir". Casi nada. "Es listo, es inteligente, y es muy reflexivo. Lee en NY Times todos los días. Él sabe lo que pasa en el mundo entero, y no solo lee la sección de deportes. De hecho, ni la lee", reía. "Se toma muy en serio las injusticias, y siempre decía que tenemos que ser mejores personas. Recuerdo que me reñía por casi todo lo que hacía, y luego era él que me traía una botella de agua. Era un ser humano increíble". Viniendo estas palabras de un tipo como Sir Charles... tenía que serlo.















 Y la vida no quiso devolverle a Manute lo que éste había dado a muchos.

 El 19 de Junio de 2010, y a los 47 años de edad, Manute Bol fallecía en el Virginia Medical Center, en Charlottesville, tras fallarle un riñón. Padecía, además, el síndrome Stevens- Johnson.


 Manute tuvo 10 hijos en total. Con su primera esposa, Atong, tuvo 6 de ellos, y con su segunda, Ajok, tuvo los 4 siguientes:


 El funeral de Manute tendría lugar el 29 de Junio de 2010, a las 10.00 am, en la Catedral Nacional de Washington D. C., y sus restos serían, como él deseaba, esparcidos por Sudán del Sur, tras ser incinerado.


 Bien, pues esta ha sido la vida del gran Manute Bol.

 Reconocido por todos como el gigante fuera de la pista, Bol nunca fue ni el mas talentoso, ni el mejor, ni tan siquiera uno de los mas grandes, pero sin duda, si era alto, el tamaño de su corazón, y sus principios, eran tan grandes como él.









 Siempre fue apreciado por todos y tuvo que sufrir el ser repudiado por su propio país... e incluso las burlas de muchos. Pero jamás será olvidado.

 Manute Bol. El enviado especial.

 El vídeo de despedida, os dejo con un récord histórico de Manute. Los 4 tapones que, en solo 10 segundos y sin tan ni siquiera tener la posesión, le puso a Orlando Magic. Algo simplemente impresionante.

 Espero lo disfrutéis!



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