viernes, 12 de julio de 2013

Earl, "The Goat" Manigault. El diario de un rebelde


 Hace algunos años, un artículo del prestigioso New York Times, llamado "A Fallen King Revisits his Realm", decía, con sus propias palabras: "Para todo Michael Jordan, hay un Earl Manigault. No todos pueden lograrlo. Alguien tiene que caer. Yo fui quien fracasó".

 Este artículo va dedicado a uno de los jugadores, posiblemente, mas grandes que jamás hayan existido, pese a que nunca llegó, ni tan siquiera, a ser profesional.

 Cómo podemos afirmar semejante barbaridad, pensarán algunos?

 Bien, pues semejante afirmación debemos ser capaces de tenerla, al menos, en cuenta, desde que un grande de grandes, llamado Kareem Abdul- Jabbar (el nombre ya imprime respeto), le nombró, con respeto.

 Todo tuvo lugar en Los Ángeles Forum, hogar por aquel entonces de L. A. Lakers. Era el año 1989, y Kareem Abdul- Jabbar, en el homenaje que Lakers le hizo, retirándole la camiseta, fue preguntado por el jugador mas asombroso que había visto nunca; aquel rival que mas le había hecho sudar. Él fue, como siempre, categórico: "Si tuviese que nombrar a alguien, nombraría a "The Goat" (La Cabra).


 Bien, pues este es nuestro héroe de hoy: Earl Manigault, mas conocido como "The Goat" (La Cabra).

 Pero... quién era este completo desconocido, para muchos? Un jugador que nunca fue universitario (tan solo duró 4 meses en la universidad), y que nunca llegó a la NBA... como puede ser una leyenda?

 Bien, pues esta... es su historia:

 Earl Manigault nació un 7 de Septiembre de 1944, en la rural Charleston, en Carolina del Sur.

 Conocido como James Rossi, nació, como decimos en Charleston, aunque él y su familia, de muy joven, se mudaron al pintoresco Harlem, en New York, en busca de trabajo.

 Earl, según dicen conocidos suyos, siempre fue "un chico conflictivo". "Tan talentoso como conflictivo", decía un amigo suyo. "Hay que entenderle", decía su protector. "Su padre les pegaba día y noche. Él me decía que un día mataría a ese c...., pero que no podía vivir allí. Que su único amigo, que el único que le comprendía, era el balón". Curioso amigo, sí Señor!


 Earl, todo el día fuera de casa, para ganar algo de dinero, comenzó a desarrollar todo su potencial en las calles del Harlem. A los 11 años, formó, junto a un grupo de chicos, su propio equipo callejero, y llegó a promediar 24 puntos por partido y 11 rebotes de media, no siendo particularmente alto.

 Su talento, obviamente, se hizo ultra conocido por toda la ciudad, atrayendo a múltiples ojeadores y entrenadores.

 A los 12 años, Manigault ingresó en Benjamin Franklin High School, y allí... allí tuvo de todo.

 Como jugador, se salió, pero... también sacó de sus casillas a todos: "Era terriblemente egoísta", decía un antiguo compañero suyo. "No sabía jugar en equipo. Era muy bueno. Era mejor que todos nosotros juntos, pero no sabía lo que era el compañerismo y la amistad. Entraba al vestuario como quien entra en un salón del Lejano Oeste, y nunca nos hablaba".

 A finales de los '50, Earl sentó un récord en todo New York, en su año junior, anotando 57 puntos en un solo partido!


 Pero Earl... no era un chico, desde luego, fácil.

 Rápidamente, en el colegio, comenzó  juntarse con, digamos, la creme de la creme. Continuas faltas a sus clases, tráfico de drogas, peleas... era un chico al que no valía demasiado la pena juntarse.

 Pero como todo chico de su edad, y con sus problemas... él no veía el peligro. Sabía que era bueno. Sabía que era MUY bueno, y que la NBA, esa Meca a la que todos aspiraban, llegaría. Antes o después, pero llegaría.

 En su año junior, finalmente, fue expulsado del colegio, por consumo continuo de marihuana. Tras ser expulsado, Earl se vería obligado a terminar su ciclo universitario en una institución privada, en Carolina del Norte.

 Esa institución fue Laurinburg Institute, donde, en tan solo un año, Earl llegó a promediar 31 puntos y 13 rebotes:


 Y la lógica (no tan lógica), dice que tras el colegio... llega la universidad.

 El talento de Earl era, desde luego, propio de universidad de alto standing, pero sus problemas... le apartaban de toda forma de vida, digamos, de nuevo... lógica.

 Ingresó, finalmente, en Johnson C. Smith University, donde jugó, tan solo... 4 meses!

 Tras continuas peleas con sus "compañeros" de equipo, e incluso con su entrenador, Manigault decidió abandonar los estudios, para hacer, por su cuenta propia, aquello en lo que era el mejor: jugar al baloncesto.

 "Era una fiera", llegó a decir de él su entrenador en Johnson. "Era una fiera en el sentido literal de la palabra. Era un chico sin ningún tipo de educación. Era realmente bueno. Era él solo, mejor que todo el equipo junto, pero no podía ni tan siquiera cambiarse en el mismo vestuario que sus compañeros sin que hubiese una pelea con él de por medio. Era mejor tenerlo lejos".

 Pero... La Cabra? The Goat? De donde viene este apodo, tan característico?

 La certeza de su mote es, a día de hoy, incierta.

 Muchos dicen que fue bautizado como The Goat (La Cabra), por sus orígenes, en la rural Chaleston.


 Otros (concretamente, el New York Times), dicen que el mote viene desde el High School, donde un profesor era totalmente incapaz de pronunciar Mani- Gault, y terminó pronunciando Mani- Goat.

 Y luego está la teoría mas "propia", digamos: la que el propio Earl dio. Que The Goat provenía de la expresión The Greatest of all Time.

 En cualquier caso... no sabemos por que Earl será The Goat jamás, al 100%, pero siempre lo será.

 Y ya en las calles, sin estudios de ningún tipo, y con el balón como único "aliado", Earl comenzó a destrozar, en las pistas, a todo aquel que se le pusiese por delante.

 Su fama alcanzó tal nivel que, mismamente, el parque Happy Warrior Playground, situado en la calle Amsterdam con la calle 99, en Manhattan, es conocido, a día de hoy, como Goat Park:











 Su mentor, obviamente, fue Holcombe Rucker, fundador de Rucker Park. "Él es al único al que le debo algo", decía Earl. "A los demás, les pueden dar, pero él es el único que se ha preocupado por nosotros y por nuestros derechos. Holcombe estará siempre en mí vida", decía.

 Y Earl siempre fue, desde luego, famoso por sus habilidades con el balón.

 Su sello? Su famoso double dunk. Era (de palabra, claro), muy sencillo: Earl saltaba como un loco (porque lo hacía). Machacaba el aro con la mano izquierda, para que cuando el balón estuviese cayendo, de nuevo recogerlo con la mano derecha... y volver a machacar! Increíble!

 Años después, un virtuoso del mate, como Vince Carter, llegó a decir que es mate era casi imposible: "Es muy difícil", decía Vinsanity. "Has de ser muy rápido, tener mucha coordinación, y, lo mas complicado, aguantar mucho tiempo en el aire. Para ello, has de ser delgado. Es difícil".


 Pero claro, las cualidades físicas de Manigault eran casi insuperables. Pese a estar "tan solo" en el 1'85 metros de altura, Earl era capaz de tocar la parte superior del tablero, donde, dicen, dejaba su dinero, de las apuestas, con el fin de que nadie se lo robase: "No me fío ni de mi sombra", decía. "Quien lo quiera, que se lo gane".

 Aún así, y con todas estas historias, mas propias de un superhéroe, mas que de un jugador de baloncesto... Earl estaba, por qué no decirlo, trastornado.

 Dormía en la calle, apoyando su cabeza en el balón, y con el dinero que ganaba de las apuestas agarrado, de tal forma que hubiese, literalmente, que arrancarle el brazo, si querías aquel dinero. Y cuando se levantaba, jugaba al baloncesto, dicen, unas 15 horas diarias, sin parar.

 Muchos eran los que decían que Earl solo sabía machacar el aro, pero él, según afirmaba, llegaba a tirar, prácticamente a diario, unos 5.000 tiros, desde media y larga distancia. Al fin y al cabo... no tenía otra cosa que hacer!

 Llegó a jugar con algunos de los jugadores mas impresionantes de la historia NBA, como Earl Monroe, estrella de NY Knicks; Connie Hawkins, quien jugó, entre otros, en Harlem Globetrotters y L. A. Lakers; o, como no, el gran Kareem Abdul- Jabbar:


 Fue el mismo Kareem el que dijo, en el homenaje de Lakers, en su retirada del dorsal, el mítico "33", que el mejor jugador al que se había enfrentado, en su vida, había sido, nada mas y nada menos, que Earl Manigault: "Si tengo que dar un nombre, diría que The Goat. Sin duda", dijo Jabbar.

 Pero todo Aquiles tiene un punto débil.

 Y el de Earl... era la heroína.

 Muchos años coqueteando con las drogas, y al final, Earl era un completo dependiente.

 Entre 1969 y 1970, Manigault cumplió 16 meses de prisión, por posesión de drogas, donde se convirtió en una institución. Muchos le conocían, y jugar ante un grande de grandes era el sueño de muchos. Allí, en 16 meses, fue el rey.


 A su salida, en 1970, y a la edad de 25 años, Earl se mudó a Manhattan, para vivir en los conocidos Frederick Douglass Proyects, unas viviendas situadas en el Upper West Side.

 Allí, todos coincidían en decir que Earl era un buen tipo, muy optimista y generoso, pero que era algo "raro", digamos.

 Pero La Cabra (y nunca mejor dicho), tira al monte, y de 1977 a 1979, Earl volvía a ingresar en prisión. Esta vez, la causa era por robo, para poder comprar heroína, de nuevo.

 A su salida de la cárcel, por segunda vez, a los 34 años, Earl decidió que aquello no era vida.

 Rápidamente, se alejó del baloncesto, y se alejó de todo lo malo que había hecho, desde que había nacido.

 Pese a no haberse casado nunca, Manigault recogió a sus dos hijos, y se fue con ellos a su Charleston natal. En la foto inferior, uno de sus hijos, en una entrevista:


 Allí, se hizo presidente de un grupo importante anti- drogas, y realizó todo tipo de trabajos sociales en su pueblo, tales como pintar casas, bancos en los parques, jardinería, fontanería... Earl hizo de todo, con tal de borrar su pasado.


 En 1987, a sus 44 años, Earl fue operado, dos veces, del corazón.

 Finalmente, en 1998, a sus 53 años, fallecía, en el Bellevue Hospital Center de New York, debido a un ataque al corazón.

 Earl, a sus 53 años, nos decía adiós, habiéndose convertido en el jugador mas importante de la historia de los playgrounds, y mas concretamente de Rucker Park.

 Su despedida fue trágica, pero hemos de quedarnos con la frase del New York Times, dicha por él mismo: "Para todo Michael Jordan hay un Earl Manigault. No todos pueden conseguirlo, y algunos han de caer. Yo fui el fracaso".

 Toda una desgracia, sin duda.

 Incluso llegó ha hacerse una película, con su vida, protagonizada por Don Cheaddle. Muy aconsejable, desde luego:


 Earl Manigault. La calle no te olvidará jamás:


 Bien, pues esta ha sido la vida de Earl Manigault, uno de los emblemas de Rucker Park y del baloncesto callejero.

 Una vida, por desgracia, marcada por la falta de disciplina, de ser algo mas y por las drogas, que han hecho que este fantástico jugador no llegase, cuanto menos, donde merecía: la NBA.

 Una vida, sin duda, marcada por la tragedia.

 En la despedida, os dejo con EL video. En 1989, el momento en el que Kareem Abdul- Jabbar admite, en su homenaje, que Manigault es el mejor jugador ante el que ha jugado jamas.

 Tras su declaración, el video, homenaje a su vida, no tiene desperdicio. Es uno de los mejores. Espero lo disfrutéis.

 The Goat. Él era su peor pesadilla:




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