viernes, 14 de junio de 2013

Ben Wallace. Si entrabas en la pintura, ya eras suyo



 Dónde podemos encontrar a otro como él, se preguntarán muchos.

 Estamos hablando de un hombre que, cuando mas cerca en su vida tuvo la posibilidad de dedicarse aquello que mas le gustaba, el football, lo dejó, decantándose por el baloncesto, porque, como él dijo "me permitía lucirme mas. En la pista podía demostrar que podía con cualquiera".

 Como lo hizo, para pasar de ser el 12º jugador de un mal equipo, a ser un All- Star en un equipo que llegar a ganar el campeonato de la NBA?

 Muchos, ahora, le echamos de menos. Su look, afro, sus 4 títulos de Jugador Defensivo del Año, su título al máximo taponador de la temporada, en 2002 y sus 4 apariciones en el All Star, hacen de este tipo, que ni tan siquiera fue escogido en el Draft de la NBA, en 1996, un personaje, cuanto menos, particular. Hablamos de Ben Wallace, jugador retirado el año pasado.

 Bien, pues esta... es su historia. Su interesante historia:

 Ben Camey Wallace nació un 10 de Septiembre de 1974 en White Hall, Alabama.

 Siendo el 10º de 11 hermanos, y el mas joven de los 8 varones de la familia, el "pequeño" Ben se pasó la infancia en la pequeña localidad de Benton (pequeña porque, a finales de los '60, fue declarada como las ciudad mas pequeña de todos los Estados Unidos).

 Ben nunca conoció a su padre.

 Su madre, Mama Sadie, era la única que estaba en esa casa, para él y el resto de sus hermanos, y se ganaba la vida, para ella y los pequeños, como buenamente podía, recogiendo algodón cerca de casa, y con el excedente que le daban, ella misma fabricando la ropa para los pequeños.

 "Inventiva, trabajo y esfuerzo", decía Big Ben Wallace, como era conocido. "Esas son las tres palabras que mi madre me enseñó. Están tatuadas a fuego en mi cabeza", decía el coloso, ex de Pistons, Wizards, Magic, Bulls y Cavs'.

 Sus hermanos? Nunca le hicieron demasiado caso. Los hombres (chicos), tenían que trabajar, y muy duro, ayudando a su madre, para poder tener en la mesa algo que comer, en una zona donde ni tan siquiera llegaba la electricidad. "Era duro", decía Ben. "No teníamos luz, y en el invierno anochecía muy pronto. Vivir allí era difícil para todos".

 Ben, por tanto, se pasaba mucho tiempo con sus hermanas. Se pasaban el día pescando y jugando al baloncesto, teniendo al pequeño de los Wallace fuera de problemas, con su permanente sonrisa en la cara.


 Paradójicamente, Ben era el mas pequeño de los niños que por allí correteaban (quien lo diría ahora, con 2'06 metros de altura y 109 kilos), por lo que, en los partidos que organizaban, su madre decía que "era frecuente verle llegar a casa llorando, con la ropa rota, o enfadado. Siempre abusaban de Ben". La pregunta es: quién se atrevería ahora?

 Pero si Ben tenía algo... eso era el don para los deportes.

 Ya en su colegio, Central High School, en Haneyville, destacó como gran jugador de baloncesto, béisbol y football, y eran muchos los que hablaban de él como "el nuevo prodigio del deporte norteamericano". "Para mi no fue tan complicado", decía Wallace. "Realmente, no tenía nada que hacer a lo largo del día, y criarte siendo el mas pequeño, quieras o no, te hace mas fuerte. O te hace mas fuerte... o te comen", reía.

 Pero Ben, además del baloncesto, tenía otras pasiones. Cuál? Pues... el pelo. Sí, el pelo!

 Ben era un enamorado del famoso look afro, tan extendido y popular aquellos años (es su sello de imagen), por lo que siempre estaba tocándoselo, para comprobar que estaba en su perfecto sitio. Además de ello, se lo arreglaba a sus hermanas y a su madre: "No hay nada de malo porque un hombre cuide su aspecto, tío", decía en la entrevista. "Soy guapo. Lo sé, y he de cuidarme", se cachondeaba.


 Pronto, comenzaría a cobrarle a todo el vecindario 3 dólares por cada corte de pelo. Y por lo que decían sus hermanas... tenía bastante éxito!

 Con ese dinero, Ben ahorró para poder asistir al campamento de baloncesto, celebrado en York, Alabama, y organizado por su gran ídolo: Charles Oakley, por aquel entonces, jugador de New York Knicks.


 Ben llegó a aquel campamento... y estaba impresionado: camiones, cámaras, zapatillas caras, camisetas... Aquello le superaba, pero él, duro de carácter como el que mas, y presumido como ninguno, lo tuvo claro: "Lo primero que hice fue ponerme una cinta en el pelo, arreglar mi look, y dejar que todos vieses que Ben andaba por allí".

 Y esque era MUY difícil NO fijarse en Ben. Oakley, estrella de los Knicks, estaba impartiendo clases cuando se fijó en aquel chico. "Eh, chaval, ven aquí", le gritó, Oakley a un maravillado Wallace. "No me lo creía", decía Ben. "Un tío de la NBA me llamaba? Corrí mas que nadie, para ponerme en su cara".

 Jugaron un pequeño 1 contra 1. Lógicamente... Oakley destrozaba a Ben en cada jugada. A fallo de éste, cogía su propio rebote, para machacar el balón contra el aro. Hasta que claro, el animal que el pequeño Ben llevaba dentro se enfadó.

 Ben, rápidamente, le puso tres tapones seguidos a Oakley, levantando, incluso, su cabreo, ante los espectadores.

 El partidillo, que había comenzado como un show entre estrella de la NBA y chico de 15 años, se empezó a poner serio, y todos los presentes comenzaron a almacenarse en las inmediaciones de la pista.

 Primero, Ben dejó sangrando por la nariz a Charles, en un rebote. Algo increíble, hablando de un NBA. Acto seguido? Charles se cabreó, dejando sangrando, también por la nariz, al joven Ben, tras darle "sin querer", con el balón en la cara. Al final del partido, Oakley fue categórico: "Ese chico tiene un par de h..... En todos mis años como profesional, jamás he jugado, en la NBA, con tíos ni la mitad de hombres que él. Es duro. Es un chico duro, y no dudo en que, cualquier cosa que se proponga, la va a conseguir. Ha entrado aquí, con 15 años, y se ha puesto a jugar con un profesional. Y ha jugado bien. Qué chico mas duro!". Esas fueron las palabras de Charles Oakley ante la prensa, ese mismo día.


 Durante los dos siguientes años, entrenadores de todas las universidades del país comenzaron a visitar de manera frecuente Haneyville, pero no precisamente por el baloncesto de Ben.

 Ben, en aquel duelo con Oakley, había levantado pasiones, por su cuerpo, inusual para un chico de su edad, y por su capacidad para, literalmente, no cansarse, por lo que los entrenadores querían de él era que... fuese jugador de football!

 Alto, rápido, fuerte, buen defensor... Ben convenció a todos, y el chico, falto de conceptos, se metió al football.

 Pero, tras tres años jugando, se dio cuenta, en su año senior, que no podía abandonar aquello que amaba: el baloncesto. "El baloncesto me encantaba. El football me encanta, me vuelve loco, pero incluso entrenando, quería botar aquel balón (el de football). Lo echaba de menos, y no podía vivir sin él".

 La gente de Auburn University, aún así, vio que Ben dudaba, y rápidamente le ofrecieron una beca deportiva.

 Ben jamás había recibido una ayuda por nada, y menos aún por estudiar. Rápidamente, aceptó aquella beca, y firmó una carta de intenciones con los de Auburn.


 La noche antes de partir para allí... Ben supo que aquello no era para él. Él amaba el baloncesto. El football estaba bien, cierto, pero lo suyo... era el baloncesto.

 Pero Ben no se quedaría solo.

 Charles Oakley, a quién Ben había chuleado hace tan solo un par de años, se enteró de lo solo que estaba Ben, y con esas facultades, no podía dejarle solo. "Me enteré de lo del muchacho, y quise ayudar. Ese niño, porque era un niño, me trató de tú a tú en una pista de la calle, delante de la gente, y eso no se ve todos los días. Estaba obligado a ayudar a aquel chaval".

 Y Charles le ayudó.

 Oakley se plantó en Haneyville, y tuvo una seria reunión con su madre. Le contó que aquello iba a ser duro, que perdería de vista a su hijo durante una temporada, pero que haría de él un profesional. Ya era un profesional, pero de espíritu. Ahora solo hacía falta pulirlo.

 Se lo llevó, con los contactos que tenía, a Cleveland, para jugar en Cuyahoga Community College, una universidad menor. Aquello no era Auburn... pero era un comienzo!


 En su primer año en Cuyahoga... Ben dejó a todos con la boca abierta.

 Allí llegaba un chico de pueblo, pero con unas cualidades, literalmente, sobrehumanas.

 Su primer año se saldó con 24 puntos por partido, junto a 18 rebotes por noche... y 7 tapones!

 Literalmente, Ben no tenía techo, y siempre saltaba al grito de "si entras aquí, eres mío, chaval". "Era un chico particular", recuerdan sus entrenadores. "Atendía órdenes, pero las cambiaba. Era un depredador. Le encantaba saltar a taponar, y se olvidaba de todo cuando veía un tío entrando en la pintura".

 Muchos entrenadores de todo Alabama se interesaron en él... hasta que dejó de pasar por clase. Las notas eran importantes, y ningún entrenador (ni universidad) de la Division- I firmaría a Ben con sus calificaciones.

 Pero Oakley, su ángel de la guarda, volvió a aparecer en escena. No es curioso que un NBA, famoso, se interese tanto por un chico que, años atrás, le había tuteado en una cancha? Curioso... cuanto menos!

 Oakley, preocupado por el futuro del joven Wallace, se apresuró en tirar de agenda.

 Rápidamente, se puso en contacto con su ex entrenador en su alma mater, Virginia Union University, y se reunió con Dave Robbins. "Hablamos del muchacho tomando una cerveza", explicaba Oakley. Robbins había sido el mejor entrenador que yo jamás había tenido, y de ninguna manera podía dejar que aquel diamante en bruto no se puliese". En la foto inferior, Robbins:


 Tras negociaciones duras, por sus bajas notas, en 1994, a mitad de curso ya, Ben Wallace ingresaba en Virginia Union University, para jugar con los Panthers:


 Pero la llegada a VUU no fue fácil.

 A su llegada al campus de Richmond, para ver al equipo, Ben vio que el equipo, de anotadores, iba... servido. Aquello no iba a ser como Cleveland, sin duda.

 Ben tuvo que reinventarse, y tuvo que entrenar (y mucho), con Charles Oakley, para fortalecer su juego. Ya no valía con solo intimidar. La gente te conocía, y tenías que mejorar en cada entrenamiento.

 Entrenó con Oakley, en privado, durante tres meses, y cuando regresó, Robbins se quedó con la boca abierta. Sabía que acababa de conseguir a un nuevo jugador de peso.

 Durante sus dos años en VUU (1994/ 1996), Ben se convirtió, literalmente en un animal.

 Su cuerpo? Donde ya era superior, se convirtió, prácticamente, en el de un titán, y se transformó en una fuerza sobrenatural en rebotes y tapones. Todos sabían que Wallace era ya el nº1, defensivamente, hablando, de todas las universidades "menores" (con todo el respeto del mundo y mas), del país.

 Gracias a él, los Panthers se hicieron con el Central Intercollegiate Athletic Association Championship, en 1995 y 1996.

 Ben terminó su carrera universitaria con los Panthers llevándoles a la Final Four de la Division- II, y siendo reconocidos en todo el país.

 Con esto, quiso ser un NBA. El problema? Que nadie en la NBA... sabía que Ben Wallace... existía.


 Llegó el día del Draft, y, realmente, nadie sabía nada de un tal Ben Wallace. Allí donde preguntases, todo el mundo era claro: "Quién? Ben qué? Ben Wallace? Quién es ese?". Nadie sabía nada de Ben. Jugar en VUU le hizo crecer, pero aquella universidad no era, sin duda, el mejor escaparate para exhibirse. Una pena.

 Entrenó con Boston Celtics, pero el entrenador por aquel entonces, M. L. Carr, le dijo que no tenía la suficiente altura para jugar con ellos. Carr le puso en el perímetro, en pro de hacerle escolta tirador, pero había un problema: Ben NO sabía tirar. Nunca lo había hecho.

 Y con todo esto... Ben Wallace, en 1996, no era escogido en el Draft de la NBA.

 Sin trabajo, ni nada que hacer, rápidamente aceptó una oferta procedente e Italia, para jugar en verano.

 Pero cuando mas cerca estaba de subirse a aquel avión, recibió una llamada.

 La llamada procedía de Washington, la capital de la Nación, y el que la hacía era Wes Unseld, antiguo jugador, leyenda y, por aquel entonces, GM de Washington Bullets.

 Unseld, guerrero como pocos y antiguo jugador interior, al igual que Ben, quedó sorprendido con los informes de Ben, y le conseguiría un puesto en el equipo. Como 12º hombre, cierto, y con pocas posibilidades de jugar, pero... Ben estaba en la NBA:


 Con los Bullets estuvo 3 años (desde 1996 hasta 1999), y en pleno proceso de transformación en Washington Wizards.

 Jugó poco, pero comenzó a hacerse notar en el vestuario cuando dos estrellas, Chris Webber y Juwan Howard (vaya dos jugadorazos!), reconocían que entrenar con Ben era imposible: "Me sorprendía que no jugase", decía Webber. "Era imposible ganarle. Llegaba al techo del pabellón, saltando, y si le disparabas con un tanque, ni tan siquiera se movía. Era de acero", decía Howard.


 Tras su primer año, los entrenadores de Washington, impactados por su defensa, quisieron añadir a su juego movimientos de pies y tiro, pero fue imposible. La mayoría de los puntos de Wallace venían, o bien de bandejas, o bien de rebotes. Ese era su juego, y por mas que lo intentase (que lo intentó), esto nunca cambiaría.


 Para su segunda campaña en la NBA ('97/ '98), Ben dio un salto de calidad.

 Comenzó a dejarse el pelo afro, con un look a lo Jimi Hendrix, tras una apuesta con sus compañeros, Darvin Ham y Chris Webber, para ver quien podía tardar mas tiempo en cortarse el pelo. Obviamente, Ben ganó aquella apuesta. En la foto inferior, Ham, junto al look de Ben:












 El balance? 5 rebotes por partido en aquella temporada, saliendo desde el banquillo. No estaba mal, para un chico que promediaba 15 minutos en pista!

 En 1999, los Wizards (ya eran Wizards), decidieron, tras la post temporada, recompensar el trabajo de Ben Wallace, y le firmarían un contrato, a razón de 1'6 millones de dólares (nos imaginamos esa cantidad ahora), por dos temporadas mas.

 El traspaso de Chris Webber a Sacramento Kings y la grave lesión de Juwan Howard metió a Ben Wallace  en la rotación.


 Tras un gran año, en el que promedió 6 puntos, casi 9 rebotes y 2 tapones por partido, en 26 minutos, Washington, que buscaba desesperadamente un pívot "puro", sabía que podía negociar, con Ben a la cabeza.

 Los Wizards estaban, por aquel entonces, enamorados de Isaac Austin (recordemos que había sido el Jugador Mas Mejorado de la NBA dos temporadas antes), y decidieron traspasar a Ben Wallace, Terry Davis, Tim Ledger y Jeff McInnis, a cambio de Austin.

 Ben, como parte principal del trato, acababa, de esta manera, en Orlando Magic. Estaría solo una temporada, en la que jugaría un total de 81 partidos.


 A su llegada a Orlando, hizo una gran amistad con el rookie del equipo por aquel entonces: el gran Chucky Atkins.

 Les encantaban los coches teledirigidos (sí, los teledirigidos), y era muy frecuente ver a los dos sentados en un banco, frente a la casa de Ben, haciendo carreras, día y noche:


 Entrenado por aquel entonces por Glen, Doc Rivers, promedió 25 minutos en pista, y lideró al equipo en rebotes (8 por partido), y fue segundo en tapones (1'6 por noche).


 Para el verano del 2000, Orlando Magic decidió que tenía que hacer cambios en el equipo.

 Acababan de adquirir al gran Tracy McGrady (hoy en San Antonio Spurs), y le emparejaban con el genial y longevo Grant Hill (hoy en L. A. Clippers), haciendo que Ben se quedase sin sitio.

 De nuevo, Wallace hacía las maletas. Esta vez, destino MoTown: Detroit.


 Estuvo 5 años en Detroit (en su primera etapa allí), donde, con Detroit Pistons, mostró su mejor nivel.

 Llegó vía sign-and-trade, y pronto demostró que Orlando se había equivocado.

 El entrenador, George Irvine, tenía trabajo, y del duro.


 El presidente del equipo, el legendario Joe Dumars, se había "enamorado" del juego defensivo de Wallace, y le quiso, rápidamente, como pieza clave, en la defensa del equipo. Llegaba para 5 temporadas, y tenía intención de, como él decía, echar raíces en Detroit: "Es una ciudad fantástica", decía. "Me gusta la ciudad, y me gusta su gente".


 De hecho, lo primero que hizo nada mas llegar a Michigan, fue "intentar" comprarle una casa a su madre, Mama Sadie. Y decimos "intentar" y no intentar, sin mas, porque no fue simple.

 Sadie era una enamorada de su Alabama natal, y para Ben, convencer a su madre de abandonar Alabama e irse a vivir a Detroit, fue mas difícil de lo que a priori parecía. Tras 3 años de intentos, Wallace consiguió que su madre se fuese a vivir allí.

 El líder del equipo? Un genio llamado Jerry Stackhouse (hoy, agotando sus días, como jugador de Brooklyn Nets). El futuro del equipo? Un joven, llamado Mateen Cleaves, procedente de Michigan State University.















 Con Jerome Williams (seguro que nos acordamos de él), jugando como ala- pívot, a Irvine, entrenador, no le quedaría mas remedio que poner a Ben en la posición de pívot, convirtiendo a los Pistons, los nuevos Detroit Pistons, en uno de los equipos mas bajos de toda la NBA:


 Inspirados por el virus Dumars (aquellos Bad Boys de Detroit), los Pistons se convirtieron, pese a su altura, en uno de los equipos mas malos de toda la NBA. Y "malos" en el sentido de... "malos": las peleas, las agresiones, las batallas campales, eran una tónica, en cada partido, y normalmente, el instigador de todas ellas, era el mismo: Ben Wallace.


 En su primera temporada con los de Detroit, Ben terminó la campaña con 13 rebotes de media por encuentro, siendo el máximo reboteador de la NBA, y  líder en rebotes DEFENSIVOS de toda la Liga.

 De todos modos, con Stackhouse anotando, por noche, el 30% de los puntos totales del equipo, aquellos Pistons terminaron la temporada con 32 victorias y 50 derrotas, perdiéndose los Playoffs.

 Para la temporada 2001/ 2002, Rick Carlisle (hoy entrenador de Dallas Mavericks), decidió cambiar a Ben Wallace a la posición de ala- pívot (donde siempre debió estar). El veterano Clifford Robinson, voluntariamente se ofreció a jugar de pívot, y el equipo se armó con dos máquinas realmente interesantes.











 De nuevo, Ben volvió a salirse.

 Lideró, de nuevo, la NBA en rebotes (13 de media por encuentro), y también la lideró en tapones por noche, con 3'5 de media (el mejor promedio de su carrera). Nunca ningún ala- pívot en la historia de la NBA había hecho esto, y solo tres jugadores en la historia lo habían igualado: Hakeem Olajuwon, Bill Walton y Kareem Abdul- Jabbar. No está nada mal para un chico que ni tan siquiera fue escogido en el Draft!

 Rápidamente, Wallace se convirtió en una referencia.

 Había pasado de ser un jugador en las sombras, a ser un jugador importante, y la sociedad con Jerry Stackhouse funcionaba a la perfección. Normalmente, cuando Stackhouse hacía su trabajo, Wallace era el compañera, la novia del baile perfecta, y era un monstruo bajo los aros, con ese look afro tan característico.

 Los Pistons, de esta manera, que el año pasado habían terminado con 32- 50... Terminaron ese año con 50- 32 (coincidencia?), y Ben Wallace fue, por primera vez, votado, de manera unánime, como Jugador Defensivo del Año:


 Caerían, de todos, modos, en Semifinales de Conferencia, ante Boston Celtics, tras eliminar, primero, a Toronto Raptors.

 Tras ese año... cambios.

 Pistons intercambió, con Washington Wizards, a Jerry Stackhouse, a cambio de un joven de 24 años, llamado Richard Hamilton (hoy en Chicago Bulls), y el equipo, además, decidió firmar, como agente libre, a Chauncey Billups (hoy en L. A. Clippers), relegando a Atkins al puesto de base suplente.


 Hamilton no tenía la calidad de Stackhouse, pero era un buen tirador de media distancia, y con Billups dirigiendo, y Wallace impartiendo su ley marcial en la defensa, el plan de Dumars iba según lo previsto.

 De nuevo, 50 victorias y 32 derrotas, para hacerse con el título de División.

 Wallace, por primera vez, fue All- Star, y promedió la cifra de rebotes mas alta de toda su carrera (15'4 rebotes por noche), siendo, además, portada en ESPN Magazine:


 Su espina, aún así, se quedó clavada en la marca de la casa: los tapones. Theo Ratliff le ganó la partida, promediando 3'2 tapones por noche, frente a los 3'1 de Wallace. Eso... duele!

 De nuevo, volvió a ser Jugador Defensivo del Año, por segunda vez, y además, consecutiva:


 Pero ese año, pese al progreso en su juego, fue FATAL para Ben Wallace.

 Justo antes del All- Star, su madre, Sadie, fallecía, a los 68 años, a causa de un infarto, mientras hacía la compra, en White Hall. Wallace jamás se perdonó no haber estado a su lado, y se volvió loco.

 Pese a aquello, jugaría, el domingo, el partido de las Estrellas: "Mi madre hubiese querido que lo jugase. Jugar sabiendo que lo que mas quieres se ha ido es duro, pero tengo que demostrarle que ella me hizo un hombre. Esto es por ella":

 Pero, tras la temporada regular, y tras quedarse fuera de los Playoffs, mas cambios.

 Dumars le mostró a Carlisle, entrenador, la puerta de salida, y firmó, como entrenador, a Larry Brown.

 Qué decir de aquel Draft!

 En ese año, jugadores como LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade o Chris Bosh llegaban a la Liga.

 LeBron sería propiedad de Cleveland, en el nº1, pero en vez de seleccionar, en la 2ª posición, a 'Melo, Wade o Bosh... los Pistons vieron a un tal Darko Milicic (duele, pero es cierto), como estrella de futuro. Hoy... se ve que no fue así:


 Con Billups y Hamilton como backcourt temible, Tayshaun Prince (hoy en Memphis Grizzlies), comenzó su ascenso a alero titular.

 Eran equipo que aspiraba a anillo, con Billups, Hamilton, Prince y Wallace en el quinteto, pero... les faltaba algo: un pivot.

 Y lo encontraron.

 En Febrero, los Pistons se hacían con los servicios del ex Tar Heel de University of North Carolina, Rasheed Wallace, por petición expresa de Brown, y aquellos Pistons, ahora... sí que metían miedo:


 Con la mejor defensa de toda la Liga (de hecho, con total seguridad, la mejor defensa que todos recordamos en muchos años), los Pistons consiguieron 54 victorias y solo 28 derrotas.

 Wallace? 12'4 rebotes/ noche (3º en la Liga), 3'4 tapones por noche (2º en la Liga), y 1'7 robos de balón por partido. Repito: nada mal para un tipo que ni se pasó por el Draft!

 Ese mismo año, Pistons se plantaba en las Finales de la NBA, ante L. A. Lakers.

 Aquel equipo, defendiendo como nadie lo había hecho antes, eliminó por completo a los de L. A., consiguiendo el anillo de campeones de la NBA. Ben Wallace era campeón de la NBA (año 2004):












 Billups fue nombrado MVP, cierto, pero la ayuda de Ben fue inmensa, promediando, en aquellos, Playoffs, 14'4 rebotes por noche.

 En los dos siguientes años de Ben en Detroit, los Pistons intentaron repetir título, con aquella brutal defensa, pero no pudo ser.


 Aquel año (temporada 2004/ 2005), nos dejó de todos modos, la archi conocida batalla de Auburn Hills, entre Detroit e Indiana, en la que Ron Artest (ahora Metta World Peace), se volvió, literalmente, loco:


 La sanción para Wallace, instigador de la "batalla"? Un total de 6 partidos.

 Cuando volvió de la sanción, siguió a lo suyo: intimidando a atacantes y siendo la principal fuente de rebotes del equipo. Era lo que a Ben se le daba mejor... y se le daba bien:

 Detroit se reforzó con jugadores veteranos, como Antonio McDyess (con quién, para variar, Wallace las había tenido en un pasado), y eso benefició al equipo.

 Los Pistons, de nuevo, volvieron a terminar la campaña con 54 victorias y 28 derrotas, avanzando a Playoffs.

 Wallace? 12'2 rebotes por partido, siendo 3º en la Liga, y 2'4 tapones por noche, siendo 2º en la Liga.

 En Playoffs, avanzaron hasta Finales de Conferencia, donde unos Miami Heat, liderados por otro coloso, Shaquille O' Neal, y Dwyane Wade, les dieron problemas.


 Aún así, el equipo llegó, de nuevo, a las Finales de la NBA, y ahí les esperaban (como no), San Antonio Spurs.

 Los Spurs llevaron a los Pistons a 7 partidos, pero finalmente, los tejanos se harían con el título. Ben Wallace fue el mejor de los de Michigan, pero aquello no había sido suficiente:


 El 3 de Julio de 2006, abandonó Detroit, firmando por Chicago Bulls, donde estaría algo menos de dos temporadas.

 Firmó un contrato de 4 años, a razón de 60 millones de dólares, pero ya, desde su llegada, tuvo problemas:


 Su entrenador por aquel entonces, Scott Skiles, tenía una política muy clara en contra de las cintas en la cabeza para los jugadores, y claro, aquello, junto al look afro... era el sello de Ben. Primer problema.

 Al final, Skiles terminaría cediendo, después de que todos sus compañeros votasen a favor de que Big Ben siguiese llevando lo que hasta entonces, en parte, había sido su sello:


 Varias lesiones, hicieron que Wallace no pudiese mostrar su mejor nivel, promediando, en total, 10 rebotes y 2 tapones por noche, con los Bulls. Era la caída del coloso de Alabama?

 El 21 de Febrero de 2008, y con ya 34 años, era traspasado, a Cleveland Cavaliers. Los Cavs' de LeBron James:


 Wallace se estableció como ala- pívot titular, con el lituano, Zydrunas Illgauskas, como pívot.

 La caída de Wallace fue notable. Las lesiones hicieron mella en él, y en su primer año con los de Ohio, promedió 7 rebotes y 1'7 tapones. También hay que decir... que ya tenía 34 años:


 Su segunda campaña con los Cavs' fue aún peor: 6'5 rebotes de media, y 1'3 tapones. Wallace, definitivamente, ya no era el de antes.

 El 25 de Noviembre de 2008, aún así, Wallace capturaba su rebote número 9.000, y taponaba su tiro número 1.900. Nada mal, repetimos.

 El 25 de Junio de 2009, sería traspasado, junto con Sasha Pavlovic, a Phoenix Suns, a cambio de Shaquille O' Neal, y el 13 de Julio, los Suns le cortaban el contrato, con aún 18 millones de dólares por cobrar, ahorrándose, en total, unos 8 millones. Wallace, por edad y contrato, era ya... un lastre:


 Tras quedarse sin equipo... Wallace quiso volver a casa. Y que mejor hogar... que Detroit.

 El 7 de Agosto de 2009, Ben firmaba, de nuevo, por Detroit Pistons, a cambio de un contrato de veterano, con un año de duración:


 El 11 de Julio de 2010, firmaría por dos años mas. Hablamos ya de un jugador de... 36 años. Nada mal le ha tratado la vida a Wallace en la NBA, no Señor:


 El 14 de Febrero de 2012, Ben Wallace jugaría su partido número 1.055 en la NBA, superando, de esta manera, a Avery Johnson, como el jugador no Drafteado en haber jugado mas partidos en la historia de la NBA. Esa misma noche, Wallace anunció que se retiraría del baloncesto profesional, una vez terminada la campaña.

 En la actualidad, Ben Wallace está casado con Chanda Wallace, y tiene dos hijos: Ben Jr. y Bryce, además de una hija, Bailey.












 Este es, por tanto, el gran Ben, Big Ben Wallace.


 Hablamos de un jugador que, pese a no haber sido escogido en el Draft, jugó en la NBA hasta los 38 años, siendo, además, Campeón de la NBA, 4 veces All- Star, 4 veces Jugador Defensivo del Año, y siendo Máximo taponador de la NBA, en 2002. Repetimos, por enésima vez: nada mal para un jugador que no fue ni tan siquiera escogido en el Draft de 1996!

 Wallace siempre fue comparado, entre otros, con otro Piston: Dennis Rodman.

 Su habilidad para rebotear (y también para taponar, algo que Dennis no hacía), convierten a Wallace en un jugador espectacular. Rodman era rápido y ágil pero Ben era fuerte y tenaz. Rodman, sin duda, ha sido mejor reboteador que Wallace, pero seguro que, a menudo, todos los interiores de la NBA sentían el aliento del de Alabama en su nuca, a la captura del rebote. Wallace no descansaba nunca:


 En la despedida, os dejo con un video con algunas de sus jugadas mas espectaculares. Jugadores como Big Ben... ya no son tan frecuentes.


 Espero que lo disfrutéis.

 NBA. Where miracles happen.











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