viernes, 3 de mayo de 2013

Baron Davis. Talento servido por toneladas



 Un jugador de esos que siempre será recordado. Así de sencillo.

 Y será recordado por ser un líder. Un jugador capaz de llevar a equipos pobres a cotas casi inimaginables para ellos, y siempre levantando la simpatía y la admiración de sus propios fans... y de toda la NBA.

 Pero parece que esa montaña se ha ido pronunciando cada vez más y más... y ahora parece del todo inalcanzable.

 A sus 34 años ya, y con un año sin jugar, batallando con sus continuas lesiones (y sus problemas de peso), parece que este gran líder se verá obligado, definitivamente, a decir adiós, tras 16 campañas en la NBA, repartidas entre Charlotte, New Orleans, Golden State, Los Ángeles, Cleveland y finalmente New York.

 Hablamos del gran Baron Davis.

 Pero para entender a este peculiar ya no sólo jugador, sino persona (es una de las grandes eminencias de Los Ángeles, donde además realiza sinfín de labores comunitarias y es un ídolo), tenemos que ir más allá.

 Hablemos del gran Baron Davis:

 Baron Walter Louis Davis nació el 12 de Abril de 1979 en Los Ángeles, California.

 Sus padres?. Son algo, curiosamente, muy poco conocido por el mundo en general.

 Cuando eran pequeños, él y su hermana, Lisa, fueron abandonados por ellos, y fueron sus abuelos, Luke y Lela Nicholson, quienes se encargaron de ellos: "No sé que pudo suceder con ellos, pero la realidad es que Lisa y yo les pertenecemos a ellos, a nuestros abuelos", decía. "Nací en Los Ángeles, tío. Aquí las cosas pasan. Si no llega a ser por ellos, ahora posiblemente estaría en el otro barrio".


 Y la familia Davis/ Nicholson... lo pasaba mal.

 Vivían en el peligroso South Central, uno de los barrios más conflictivos de LA (sino el que más), en una pequeña casa de dos dormitorios, donde Lisa y el pequeño Baron dormían en una habitación, y sus abuelos en otra.

 Pero aquella casa siempre estaba concurrida. Una familia tan religiosa como los Nicholson siempre eran visitados por tíos, primos, hermanos... y demás familiares, y aquello a Baron le encantaba: "Era genial", decía con alguna lágrima queriendo salir a la luz. "Era mí familia, y eran geniales. Todo lo que tenían lo daban, y a mí y a mí hermana nos enseñaron a hacer lo mismo", decía orgulloso. "Este mundo, sin amor, es una m..... No vale nada. Tenemos que ser buenos, que ayudarnos, que ayudar al de al lado, y sólo así recibiremos nuestra recompensa". Curiosa forma de pensar la de The Red Baron (como era conocido), sí Señor!.

 Luke y Lela, sus abuelos, nunca quisieron, pese a vivir en un barrio peligroso, cortarles las alas a los pequeños Baron y Lisa: "Mí abuelo siempre decía que el barrio no era tan peligroso", comentaba Davis. "Decía que la gente no era peligrosa, y que sólo tenía miedo; que por eso se comportaba así. Que tuviésemos cuidado, pero que fuésemos felices. Los niños han de ser felices, decía".


 Y rápidamente Luke y Lela descubrieron como educar al inquieto e inteligente Baron.

 Baron, ya desde pequeño, siempre fue un fanático de todos los deportes, pero en especial, obviamente, del baloncesto.

 Pero Davis era un... no muy buen estudiante, digamos. Luke, su abuelo, descubrió el "truco" para que estudiase. Le llevó a una tienda de deportes, y le compró el balón de baloncesto que más le gustaba a Baron, sin discutir sobre el precio. Cuando Baron sacaba buenas notas, el balón era suyo, y podía hacer con él lo que quisiese, siempre sabiendo que si lo perdía ó se lo robaban no habría otro. Pero si no aprobaba... el balón quedaba confiscado.


 Y Luke, el abuelo de Baron y Lisa, fue el primero en cuidar el baloncesto del pequeño Davis. Rápidamente, construyó una gran canasta en la parte de atrás de la casa, para que todas las tardes, los chicos fuesen a jugar a ella. Así, además, estaban fuera de posibles líos, que no eran tan extraños por la zona.

 Y cuando Baron terminó la enseñanza básica... recibió su primera oportunidad.

 Crossroads School of Arts & Sciences se interesó, y mucho, en él. El colegio estaba en Santa Mónica (lejos de Los Ángeles), y Baron no quería dejar a sus amigos y familia detrás, pero aquella era una gran oportunidad. Tanto sus abuelos como familiares más próximos lograron convencerle para que aceptase aquella oportunidad: "Mí abuela se sentó conmigo en la cama, y me dijo que aquella era una gran oportunidad. Que a la gente como nosotros, este tipo de cosas buenas no solían sucedernos, pero que el Señor había visto algo en mí. Algo que quizás no viese más, por lo que debía de aceptar aquella opción".

 Y Davis la aceptó.

 Aquel colegio, exclusivamente privado (y de los caros), tenía una gran tradición en deportes, y el nivel de Davis era, simplemente espectacular.


 Pero su llegada allí fue más difícil de lo que él pudo llegar a imaginar.

 Baron era un chico humilde, que siempre llevaba puestas, tanto para jugar como para vestir a diario, las mismas zapatillas. Aquellas zapatillas habían sido un caro regalo de Luke, su abuelo, y al llegar a ese colegio, vio como todos los chicos iban, digamos, sin problemas de dinero: "Sentí que no debía estar ahí", llegó a decir. "Lo que para mí era caro, para ellos representaba nada, porque sus padres podrían pagarlo. Es por eso por lo que ahora moriría y mataría por mis hijos. Jamás permitiré, nunca, que sientan lo que yo sentí".

 Allí, en Crossroads, todos estaban obsesionados con, de mayores, ser médicos, abogados, ingenieros... y Baron sólo estaba obsesionado con una cosa: ser jugador de la NBA, y llevar a un equipo de Los Ángeles a la cima.


 Baron era un gran fan de Lakers, y en especial de Magic Johnson, hasta que... Clippers, ya desde pequeño, captó su atención.

 El primero en deslumbrar a Baron fue un jugador de Clippers, llamado Marques Johnson. Tras él, otro ilustre, Danny Manning, fue el encargado de dejar boquiabierto al pequeño Davis. Y finalmente, Ron Harper le cautivó.

 Pero lo más impresionante, lo más grande que vivió en su vida, fue cuando dos jugadores, Gary Grant y Benoit Benjamin, fueron a su barrio, un año, a repartir regalos de Navidad: "Tío, aquello fue increíble. Recuerdo que Grant me dio un paquete y se me cayó al suelo. No tenía ni fuerzas para cogerlo. Sólo le miraba fijamente a los ojos y decía: Quiero ser como él".

 Pero llegaban las malas noticias. Baron estaba en 8º Grado (último de middle school), cuando su abuelo, Luke, falleció.

 Aquello hizo que Baron estuviese más pendiente de Lela, su abuela, y Lisa, su hermana, que nunca: "Yo era el hombre de la casa ahora" decía Baron. "Mí abuelo ya no estaba, y ahora era yo quien debía protegerlas. No podía permitir que mí abuelo me viese fallar, desde arriba. Él era un gran hombre, y yo sólo deseaba ser como él". En la foto inferior, con Lela:


 Y allí, en los playgrounds, Baron se volvió una auténtica bestia. No era un chico particularmente atlético, e incluso rozaba el ser regordete, pero su agresividad, su velocidad, su fuerza, su gran tiro y sobre todo su penetración a canasta, le convirtieron en el mejor. Era un chico que amaba el contacto físico, y que si caía, le daba la mano a quién le había tirado, le decía "bien hecho", y volvía a la carga. "Parecía que le gustaba", comentaba un amigo suyo personal."Baron era derribado y derribado, y se levantaba y se levantaba, te daba la mano, y volvía a comenzar la jugada. Eso si; su tiro de media distancia parecía calibrado".

 Y el juego de Davis fue creciendo y creciendo poco a poco, hasta convertirle en leyenda en todo California.

 Antes que él, un chico llamado Jason Kidd (nos suena?), había causado la admiración de todos en California, llegando a considerarle una especie de semi Dios allí, pero cuando el juego de Baron creció... todos parecieron olvidarse de él, y ver sólo al gran Baron Davis.


 En la primavera de 1996, el colegio Crossroads, como su director llegó a afirmar, recibió hasta 40 llamadas, en un sólo día, de entrenadores universitarios, pidiendo informes y permisos para acceder a Baron.

 Fue su entrenador, Daniel Roper, quien tuvo que poner a Baron en su sitio: "Baron, chico, esto se lo debes a tú familia. No te vuelvas loco. Eres joven, eres bueno, y tienes un gran futuro, pero has de estar centrado. Las oportunidades llegarán, creeme", le dijo Roper a Davis, como él mismo dijo.

 Y ya en su último año en Crossroads... todos comenzaron a lanzarse como águilas a por el joven Baron: Kansas, Duke, Michigan, Connecticut... todos le querían. Pero en especial le quería una: la universidad de su California natal: UCLA.

 Jim Harrick, entrenador de los Bruins de UCLA, cayó rendido al juego de Davis, y no quiso perder al jugador que, según él, más le había impresionado en la época de los '90:


 Pero... cómo convencer a Davis?. Había universidades muy potentes en la puja, por lo que Harrick se sacó un as de la manga.

 Su hermana, Lisa, era un plato importante en la mesa aquella noche. Harrick, tras hablar largo y tendido con Lela, la abuela de Baron, y ofrecerle a Lisa un trabajo remunerado en el departamento de alimentación de la universidad, se logró hacer con Baron para la campaña siguiente.

 Y para Septiembre... Davis comenzaba la universidad, y lo hacía en su California natal. Aquello era un lujo para él. Algo que jamás podría haber llegado a imaginar.

 A su llegada a los Bruins vio como los líderes del equipo, los seniors Charles O' Bannon y Cameron Dollar, le acogían como a uno más, sabiendo de quién se trataba.

 Earl Watson, Billy Knight y el propio Baron Davis, los tres recién llegados al equipo, formaron un núcleo realmente peligroso con los Bruins:


 Pero Baron, ya como jugador, comenzó a ser acusado de siempre querer abarcar... demasiado.

 Pese a ser un gran jugador, su ratio de asistencia/ pérdida de balón, fue grande (1'5 asistencias por cada pérdida), y el entrenador Harrick comenzaba a desesperarse con su juego.

 Ya en su primer año, UCLA se metió en el NCAA Tournament, donde, por qué no, quiso aspirar incluso al título nacional.

 Con 11 puntos de media por partido, UCLA se deshacía en la 1ª Ronda de Miami, para enfrentarse a Michigan. Tras ganar el partido ante Michigan, anotando además 18 puntos, Baron fue diagnosticado de rotura de rodilla, por lo que el año... estaba finiquitado.


 Tras aquello, los Wildcats de Kentucky se deshicieron de los del sur de California, en la siguiente ronda.

 Baron se volvió loco aquel verano... y comenzaron los problemas.

 Obsesionado con ser más fuerte, sólo hizo dos cosas aquel verano: recuperarse de la rodilla... y comerse todas las hamburguesas que pudo.

 Llegó a engordar hasta 12 kilos... y ninguno de ellos era de músculo.

 Pero para el comienzo de su 2ª campaña universitaria, recuperó su peso original y volvió a jugar como debía.

 Dan Gadzuric y JaRon Rush llegaban al equipo por aquel entonces, y con ellos, junto a Earl Watson y Baron Davis en el backcourt, los Bruins volvían a armar su equipo.

 Con 22 victorias y 8 derrotas ese año, los Bruins se hicieron con el 5º puesto para entrar en el NCAA Tournament:


 Pero Baron volvió a cargar con las responsabilidades.

 En el primer partido, los de UCLA se enfrentaban a Detroit, y una mala defensa de Davis permitió a su base llegar a anotar hasta 12 puntos seguidos... que terminaron echando a los de California del Torneo.

 El enfado de Davis fue monumental, y con aquello, decidió renunciar a su 3º año universitario, presentándose al Draft de la NBA:


 En todo el país había cuatro tipos que llamaban particularmente la atención: eran Baron Davis, Andre MillerJason Terry y Steve Francis.

 Pero Baron, tras haber renunciado a sus dos últimos años, decidió entrenar, y mucho, para dar una buena impresión.

 Se pasó meses y meses diciendo que su primera opción, obviamente, sería jugar para un equipo de Los Ángeles (no quería irse de California ni loco), y que, puestos ya a elegir, su destino favorito sería Los Ángeles Clippers, pero los Clippers... tenían la 4ª elección.

 El primero en escoger fue Chicago Bulls, y su elección fue Elton Brand. Y tras él venían Vancouver Grizzlies y Charlotte Hornets:


 Los Grizzlies escogían a Steve Francis en la 2ª posición, mientras que Baron Davis era escogido, en la 1ª RONDA, EN LA 3ª ELECCIÓN GLOBAL, por Charlotte Hornets. Su ilusión por quedarse en California... a la basura:


 Y rápidamente los Hornets se dieron cuenta que habían logrado un robo en la 1ª Ronda.

 El invierno anterior, Daron Davis había entablado una gran amistad con Eddie Jones, atlético escolta adquirido por los Hornets la temporada antes. Jones, junto al entrenador Paul Silas, se habían encargado de volver a poner en el mapa a Charlotte. En la foto, con Silas, entrenador de Hornets:


 Pero en su campaña rookie en la NBA, Baron era sacudido por una tremenda noticia: Bobby Phills, compañero de equipo, fallecía a mitad de campaña a causa de un brutal accidente de coche.

 Todo el primer año, Baron estuvo sacudido por aquella noticia, y a pesar de que fue uno de los jugadores más utilizados desde el banquillo por Silas, no pudo concentrarse: "Veía a Bobby en todos lados", decía. "Había visto tragedias en mí vida, cierto, pero... aquello era diferente. Me había tratado bien, y era duro ver como un tío que compartía vestuario y vida contigo ya no estaba".

 Pero lo más duro de todo fue estar lejos de casa.

 Desde su primer año en la NBA, siempre acusó estar lejos en las fiestas, durante los fines de semana, y comenzó a echar de menos todo lo que siempre había tenido.

 Tras 5 puntos de media por partido en su 1º año, Baron fue a por todas al inicio de la 2000/ 2001, su segunda campaña con los Hornets:


 Se pasó todo el verano estudiando vídeos de dos ídolos suyos: Isiah Thomas y Stephon Marbury.

 Aquellos dos bases realmente le electrizaban, y quiso imitarlos en todo lo que pudo. Las noches se hicieron largas, y, como él dice "las noches que me pase, entre coca- colas y hamburguesas, estudiando todos los movimientos de mis dos maestros, fueron largas. Muy largas".

 P. J. Brown y Jamal Mashburn llegaron procedentes de Miami para esa temporada, y Silas decidió darle ya todos los galones de base titular a Davis. Con jugadores como Coleman, Brown, Mashburn y Campbell en el equipo, el músculo estaba asegurado en Charlotte, y Baron se convertía en la referencia anotadora y líder del equipo.


 Pero el más beneficiado del juego eléctrico de Davis... fue Mashburn.

 Inteligente como pocos, supo asociarse, y muy bien, con Davis, y aquel año promedió 20 puntos por noche, junto a casi 8 rebotes y casi 5 asistencias. Davis promediaría 14 puntos por partido, junto a casi 8 asistencias:


 El estado de forma de Davis durante ese año fue tal... que incluso llegó a participar en el concurso de mates de la NBA!.

 En Playoffs aquel año, en 1ª Ronda Charlotte eliminó con facilidad de Miami, pero en las Finales de Conferencia del Este, los Hornets se encontraron con unos Bucks que fueron demasiado para ellos, por lo que la temporada se había terminado.

 Para la campaña 2001/ 2002 (su última en Charlotte, previo a moverse a New Orleans), los Hornets se hicieron con el veterano Stacey Augmon, quién desde el banquillo, y sobre todo en defensa, ayudó mucho a Davis.


 Con un gran Davis (18 puntos y 8'5 asistencias aquel año), los Hornets consiguieron un récord de 44 victorias y 38 derrotas, que les valieron para llegar a la post temporada. Los Nets, con su líder Jason Kidd a la cabeza, fueron los encargados de arruinar el sueño de Davis y los suyos.

 Y tras aquello... lío.

 Los Hornets sabían que no podían perder a Baron en el mercado de agentes libres, por lo que necesitaron comenzar a moverse pronto: le renovaron por 84 millones a 6 años gracias a George Shinn, en pro de hacer un buen equipo.


 Para la temporada 2002/ 2003, el equipo se movió de Charlotte a New Orleans, pasando a ser New Orleans Hornets.

 Con el comienzo de la campaña, muchos comenzaron a pensar que el contrato de Davis podría suponer un problema.

 Pese a su gran nivel, no fue el único Hornet en ser mermado por las lesiones. Campbell tuvo que operarse de la rodilla, ya con molestias desde que estaba en Seattle, y Jamal Mashburn se rompía un hueso de la mano más adelante.

 Con un récord de 47 victorias y 35 derrotas (Davis promedió ese año 17 puntos y 6'5 asistencias), los Hornets llegaban de nuevo a la post temporada, y se medirían, en la 1ª Ronda, a los Sixers de... Allen Iverson, quién, aprovechándose con su juego de los continuos problemas en la rodilla de Davis, les mandaría a casa.

 Ese verano, Baron recibió muchas críticas, y quiso poner fin (ó al menos intentarlo), a su fama de "frágil":


 Contrató a un entrenador personal, que le obligó a duras dietas, además de duras horas de pesas en un gimnasio que construyó en la planta baja de su casa, y a correr 5 millas diarias. Además de esto, el yoga se volvió clave en su recuperación, en pro de aumentar su flexibilidad, y Baron se presentó en el campus de verano en un estado de forma físico jamás visto antes.

 Pero no todo iba bien.

 Los Hornets decidieron prescindir de los servicios de Silas como entrenador, y en su lugar llegaba Tim Floyd, quién, previo a llegar a New Orleans, tenía un récord de 49 victorias... y 190 derrotas!!:


 Pese a que Davis reconoció "no ser un enamorado de este movimiento", se llevó bien con Floyd, y tras los Hornets fichar a Darrell Amstrong, Baron conseguiría la mejor campaña de su carrera como profesional, con 22'9 puntos y 7'5 asistencias por partido.

 Durante la 1ª mitad de campaña, Baron fue, sin duda, el MVP de la competición, con noches increíbles, y pese a que MAshburn volvía a caer lesionado, el dúo P. J. Brown/ Jamal Magloire crecía a velocidades de vértigo, lo que sin duda, ayudaba al juego de Davis.

 Con un discreto récord de 41 victorias y 41 derrotas, los Hornets volvían a Playoffs. Enfrente?. Miami Heat, quién les vencería en el séptimo partido:

 Los Hornets decidieron echar a Floyd, para traer al equipo a Byron Scott, algo que... simplemente, encantó a Davis:


 Davis había crecido, desde muy niño, viendo a Byron jugar para Lakers, con quienes ganó 3 campeonatos. Le recibió de una manera increíble, y el propio Scott llegó a definir a Davis como "el mejor base joven del país":


 De cualquier manera... el matrimonio no fue bien.

 Los Hornets sólo ganaron 2 de sus primeros 30 partidos, y en Febrero de 2005, Baron Davis era traspasado a Golden State Warriors, con quienes estaría 4 temporadas. Baron volvía a California (aunque no fuese a Los Ángeles):


 El trade, sin duda, rejuveneció a los Warriors y al propio Davis. Con Jason Richardson a un nivel estelar, y con Davis dirigiendo el juego, jugadores como Mike Dunleavy parecían estrellas de verdad, y otros, como Troy Murphy, eran jugadores de doble- doble... garantizados.

 El año de Davis, con su cambio de aires fue realmente bueno, y sus 19'5 puntos y 8 asistencias así lo atestiguaron:


 Para la temporada 2006/ 2007 todo pintaba bien para Warriors. Al equipo llegaba un experto, Don Nelson, y supo volver a sacar lo mejor de Baron:


 Jugadores como Monta Ellis (hoy en Milwaukee Bucks), y Andris Biedrins llegaban al equipo, pero el cambio, el movimiento más importante, llegó en Enero, cuando los Warriors adquirieron a Al Harrington y Stephen Jackson. Junto a Richardson, Ellis y Biedrins, los Warriors tenían un gran equipo:

 Un récord de 42 victorias y 40 derrotas llevó a los Warriors a los Playoffs por primera vez desde 1994, lo que disparó la alegría en Oakland:

 Tras eliminar a Dallas en una eliminatoria llena de tensión, con peleas en todos los partidos, y con Davis incluso expulsado en el 2º de ellos, los Warriors se enfrentaban a Utah Jazz.

 Fueron eliminados en 5 partidos, pero Davis estuvo increíble, promediando más de 25 puntos por noche, en aquellos Playoffs.


 Para la campaña 2007/ 2008, las expectativas eran altas. Simplemente... lo eran.

 Jason Richardson fue sorprendentemente traspasado a Charlotte Bobcats y Stephen Jackson... el gran Jax, fue suspendido durante 15 partidos por posesión de armas, por lo que Davis se quedaba... sólo.

 Con las continuas lesiones de Baron, los Warriors encontraron a Monta Ellis como estrella anotadora, aunque Davis promediaría 21'7 puntos por partido aquel año... y además de él, en Enero llegaba Chris Webber al equipo, consiguiendo, con 48 victorias, que los Warriors llegasen a Playoffs de nuevo.

 Tras aquella campaña, Baron, como agente libre, decidió que era momento de volver a casa, y firmaba por "su" equipo: Los Ángeles Clippers, con quienes permanecerá 3 temporadas:











 Su primera campaña en L. A?. Caótica. Así de simple.

 Davis tuvo que luchar contra mil y una lesiones: cadera, espalda, pie, dedo de la mano izquierda, hombro... y la peor de todas: una tremenda úlcera en el estómago:

 Aún así, jugando un total de 65 partidos (se perdió "solo" 17), promedió 15 puntos y casi 8 asistencias,  que aunque fueron su segunda cifra más baja en anotación, desde su segundo año en la NBA... honestamente... no estaba tan mal.


 Tras dos años más en Clippers, donde nada salió bien, finalmente, y en su último año, una bestia, Blake Griffin, llegaba al equipo, pero pese a que él y Griffin se llevaban bien... la paz duró poco allí, y el 24 de Febrero de 2011, era traspasado a Cleveland Cavaliers, a cambio de un robo: una 1ª Ronda del Draft de 2011 (será Kyrie Irving), Mo Williams y Jamario Moon:


 Tras 15 partidos jugados con los Cavs', y con unos promedios totales de campaña de 13'9 puntos, Davis terminaba contrato con los de Ohio, saliendo a mercado.


 Y pese a no quererle nadie... en Diciembre de 2011 encontró su oportunidad... en la ciudad de las oportunidades: New York.


 Los Knicks le firmaban por un año, pero, tras ser diagnosticado de una hernia de disco, no regresaría a las canchas hasta finales de Febrero de 2012. Baron ya no era el mismo, sin duda.

 La explosión de Jeremy Lin como jugador total hizo que Davis sólo jugase 26 partidos con los Knicks. Sus promedios?. 6 puntos por noche.


 Tras romperse un tendón en la rodilla, se perdió lo que quedaba de temporada, y toda esta, ya que el periodo de recuperación estimado para esta lesión es de... 13 meses:


 Tras haberse pasado toda esta campaña sin jugar, parece que el futuro de Baron Davis parece claro. a sus ya 34 años, su historial de lesiones y problemas de peso, parece que este gran base tendrá que decir adiós, tras toda una vida en la NBA, dando guerra. Mucha guerra.

 Este es y ha sido el genial Baron Davis.

 Siempre admirado, Davis se ha ganado, por su carácter (y también estética, por qué no decirlo, el cariño y afecto de prácticamente todos lo seguidores de la NBA.

 En la foto inferior izquierda, junto al actor Adam Sandler:










 Además de esto, es una persona tremendamente importante en todo Los Ángeles, y es muy respetado en South Central, el lugar donde se crió, y donde aún tiene una casa.

 En la despedida, os dejo con un vídeo de algunas de sus grandes acciones, a lo largo de toda su carrera en Golden State. Es realmente interesante, ya que seguro que muchos tienen en su cabeza la imagen del "último" Baron Davis, y... hay más. Mucho más.

 Espero que lo disfrutéis!.

 Baron Davis. Donde el talento no tenía límites:




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