martes, 16 de abril de 2013

Avery Johnson. El pequeño general



 No tuvo el privilegio de ser seleccionado en el Draft de su promoción, como seguramente le hubiese gustado.

 Tampoco tuvo el honor de ser todo lo valorado (en un principio), como se merecía. Se tardaron años, muchos años, en reconocérsele como el gran jugador que era.

 Y ahora, a sus 48 años, y tras 15 temporadas como jugador y varias como entrenador... puede decir: "Todo lo que me he propuesto, lo he conseguido".

 Estamos hablando de Avery Johnson, ex jugador de San Antonio Spurs, entre otros muchos, y ex entrenador también de equipos como Dallas Mavericks, New Jersey Nets y, recientemente, Brooklyn Nets.

 Pero Avery, sin duda, ha sido uno de esos tipos que no lo han tenido fácil en la vida. Muchos han tenido problemas típicos del sitio donde vivían. Otros han tenido problemas con sus familias... y Avery los tuvo, sobre todo, consigo mismo. Y siempre fue capaz de sobreponerse a ellos.

 Pasemos a hablar de este excepcional y curioso tipo.

 Avery Johnson nació en New Orleans, Louisiana, un 25 de Marzo de 1965.

 Hijo de una familia realmente estricta y disciplinada, Avery siempre tuvo problemas... con su tamaño. Era un chico realmente bajo y liviano, y esto le jugaba muy malas pasadas: "recuerdo que los chicos se decían unos a otros que no me escogiesen, que con ese cuerpo no podía jugar a esto. Eso me reventaba por dentro. Era como si la sangre se convirtiese en ácido para mí. No podía escucharlo". No en vano, Avery, en su etapa de jugador, medía tan sólo 1'80 metros y pesaba 83 kilos!.

 Este tipo de cosas (y muchas más), forjaron en él ese carácter tan incisivo. "Tenía que hacerme respetar. Muchos eran grandes. Otros eran fuertes. Yo tuve que ser más inteligente. No era el mejor, y partía con muchísima desventaja, por lo que algo tenía que hacer para, al menos, estar al nivel".

 En una familia, como decimos, realmente disciplinada, y profundamente religiosa (Avery es baptista), los estudios, la educación, la lectura y el baloncesto lo fueron todo para el joven muchacho.

 Comenzó jugando al baloncesto en su New Orleans natal, para St. Augustine High School, en 1980, donde... comenzaría a mostrar ese carácter ganador tan típico de é.

 En la foto inferior, su entrenador por aquel entonces, Al Griffith:


 Como el propio Griffith relata, Avery ya apuntaba maneras, y pese a que su altura era un handicap importante, éste no se rendía jamás: "Era un jugador al que incluso había que frenar. Le gritaba a todo el mundo. Mandaba, dirigía, no se asustaba, e iba al choque como si fuese a la guerra. Nada le importaba, más que demostrar que merecía estar aquí".

 Con los Purple Knights Avery demostró ser un fuera de serie.

 En 1983 les llevó, como base estrella, a un récord de 35 victorias y 0 derrotas, a la Final Estatal de Louisiana!. Aquel chico, de apenas 1'70 metros (por aquel entonces), era capaz de dirigir un equipo!.

 Y como la vida son etapas... tras el instituto llegaba la universidad.

 La complexión física de Avery en general era bastante... limitada, por lo que no demasiados se fijaron en él. Era algo que le destrozaba, pero... que podía hacer él!.

 Nunca se llegó a plantear de manera seria el abandonar (eso no entraba en su código), pero... y si aquello no funcionaba?. Lo había hecho bien. Había superado montañas, pero... ni con esas se habían fijado en él. Qué era lo siguiente?.

 Tras hablar con sus padres, Avery decidió aceptar, en 1983, la oferta formativa de New Mexico Junior College, donde jugaría una temporada (temporada 1983/ 1984):


 Allí sería entrenado por Gary Colson, quien siempre sostendría que, de ser 5 centímetros más alto, Avery hubiese sido un jugador de un nivel muy superior.

 Pero tras un año en el que no jugó demasiado, y en el que los de New Mexico no se clasificaron para el NCAA Tournament, Avery fue traspasando, terminando en Oklahoma, para jugar para Cameron University.

 Cameron University, en Oklahoma, era una universidad pequeña, de apenas 5.000 estudiantes, y a Avery eso le gustaba. Con ellos estuvo otro año (temporada 1984/ 1985).

 Allí, pese a que el nivel era malo... Avery aprendió mucho.

 Se volvió una verdadera rata de gimnasio, como él mismo admitía, y intentó, viendo lo que sucedía a su alrededor, que su cuerpo, lejos de ser un impedimento, fue una gran arma. "Tenía que hacer algo. Iba al límite en todo. Dirigía a mis compañeros, hablaba con mis entrenadores... y sólo escuchaba que tenía que sentarme porque no era lo suficientemente fuerte".

 Sólo estuvo un año en Cameron, jugando en la NAIA, pero siempre agradó.

 Pero tras su año allí... de nuevo era traspasado. Esta vez, eso sí, a tierras mejores: volvía a casa.

 Avery Johnson, con su 2º traspaso, volvía a "su" New Orleans natal, para jugar sus dos últimos años como universitario en Southern University (estuvo un total de 4 años en la universidad):


 Y allí, pese a no ser titular, encantó.

 En la primera de sus dos campañas, promedió 10 puntos por partido, junto a 11 asistencias, y en su última temporada en Southern promediaría casi 14 asistencias por encuentro, siendo el líder en toda la NCAA:


 Es muy importante recordar que este aparentemente débil jugador... aún sostiene el récord histórico de asistencias en un partido en la NCAA!.

 Todo sucedió un 25 de Enero de 1988, ante Texas Southern, donde Avery se despachó con 22 asistencias:


 Pero Avery Johnson... tuvo mala suerte. Muy mala suerte.

 En 1988, con la conclusión de su 4º año universitario (nada usual, desde luego), llegaba la NBA, y... vería como todos, literalmente, pasaban de él: "Fue el mayor golpe que me llevé en mí vida", reconocía. "No era un necio, y sabía que sería difícil, pero por Dios: nadie me quería?. Sabes lo que duele eso?", decía años después.

 Lejos de dejarlo todo y dedicarse a otra cosa, Avery se pasó todo el verano jugando para Palm Beach Stingrays, en la USBL (United States Basketball League), dejándose el alma en cada jugada, y previo a la temporada 1988/ 1989... su tren, por fin, llegaba: firmaba como agente libre por un equipo de la NBA. Los Seattle Supersonics:


 En Seattle, Avery estuvo dos años (de 1988 hasta 1990), bajo las órdenes de Bernie Bikerstaff, que vio como el pequeño pero sólido Johnson podía tener un hueco en la Gran Liga, pero... las cosas no eran fáciles, y menos en la NBA.

 A su llegada a Seattle, y deportivamente hablando, todo fueron inconvenientes. El equipo estaba dirigido por pesos pesados, tipos de nivel, como el escolta Dale Ellis, ó los aleros Derrick McKey y Xavier McDaniel, pero sobre todo, un base, procedente de West Virginia University, 5 años antes, como Sedale Threatt, era quién cortaba la posible progresión del pequeño Avery.

 Además de Sedale, en el puesto de base, el propio Ellis y Nate McMillan (el ultra- defensivo McMillan), jugaban muchos minutos de escolta, por lo que Avery jugó muy poco.

 Un promedio de 7 minutos en pista, con 1'6 puntos y 1'7 rebotes, fueron el balance del pequeño Avery en su temporada rookie en la NBA. En la foto inferior, Threatt:


 En su 2º año en Seattle... fue un poco más de lo mismo.

 De acuerdo que Sedale Threatt ya se había ido, sí, pero el equipo, por orden expresa de Bikerstaff, se hizo con los derechos de otro ilustre, Dana Barros, para ocupar su lugar. El momento de Avery, en Seattle, no llegaría nunca:


 El propio Barros, junto a los ya conocidos Xavier McDaniel, Dale Ellis, Derrick McKey y el pívot Michael Cage, serían las estrellas de aquel equipo.

 Pero tras dos años en Seattle, donde las cosas no cambiaban, y Johnson veía como su vida pasaba, desde el banquillo... decidió cambiar.

 Destino?. Colorado.

 Tras dos años en Seattle, Avery firmaba, por una campaña, con Denver Nuggets, para ponerse en manos del entrenador Paul Westhead:


 Pero aquellos Nuggets... eran, siendo benévolos, desastrosos.

 El equipo, a nivel general, fue un verdadero desastre, y el récord obtenido aquella campaña, de sólo 20 victorias y la barbaridad de 62 derrotas, así lo atestiguan.

 Y a nivel particular... nada mejoraba (más bien lo contrario), para Avery. Apenas jugó (10 irrisorios minutos por encuentro), en un equipo en el que si había algo que destacar... por desgracia para Johnson, era su base, Michael Adams (foto inferior), quien promedió, eso sí, unos asombrosos 26'5 puntos y 10'5 asistencias por encuentro:


 El propio Avery Johnson, una vez más, se desesperaba. Él mismo llegó a reconocer, tras la temporada 1999/ 2000, que fue ahí cuando más se pensó abandonar: "Notaba que las fuerzas, el estímulo, el amor por este deporte, comenzaba a fallarme", decía. "Llevaba toda mi vida peleando, pero ya no me quedaban fuerzas. Cada carrera, cada entrenamiento... me venía más abajo, y sólo el amor que recibí me mantuvo en pie".

 Y en 1991, golpes del destino... fue llegando, poco a poco, su oportunidad. Su gran billete.

 Los genios, dicen, surgen de los lugares más insólitos, y pese a no ser entrenador, por aquel entonces, en el sur de Texas, habitaba uno de esos genios que pasará a la historia: Gregg Popovich.

 Todos sabemos ya quién es Pop, sin duda, pero por aquel entonces, y aún no siendo entrenador de los tejanos... ya vio algo en Avery que le fascinó.

 El entrenador por aquel entonces era Larry Brown (gran amigo de Popovich, y mano derecha de él), y juntos, decidieron que lo mejor era que Avery ingresase en los Spurs:


 El impacto de Avery en la franquicia del sur de Texas no fue, ni mucho menos, instantánea, pero allí, poco a poco, fue forjándose, de nuevo, un guerrero, y esta vez era más poderoso.

 En 1991, Avery firmaba por Spurs, a manos, en el banquillo, primero de Larry Brown y luego de Bob Bass, pero a su llegada al vestuario tejano, se encontró con tipos talentosos, como el gran David Robinson, Terry Cummings, Sean Elliot ó Rod Strickland, que le acogieron bien. Muy bien.

 Una curiosa anécdota de Avery es que Robinson, su mejor amigo en la actualidad, fue quién le puso el mote de Pequeño General, con el que ahora se conoce a Avery: "Era pequeño, muy pequeño, pero no paraba de dar órdenes", decía Robinson. "Yo he estado en las Fuerzas Armadas, y te puedo asegurar que no había sargentos ni generales más estrictos que él. Era lo suficientemente serio como para imponer respeto, y lo suficientemente amable como para no ser odiado". Palabra de El Almirante Robinson:


 Avery pasó, en su 1º año en S. A., de jugar apenas 10 minutos, a jugar 24, es decir, más del doble, y el rendimiento se vio reflejado.

 Pese a no ser el base titular (Rod Strickland lo era), Avery promedió 7 puntos y 6 asistencias. En la foto inferior, Strickland, en su etapa como Spur:


 Avery, al fin, era feliz, y lo era en San Antonio. Pero... por poco tiempo.

 San Antonio, por aquel entonces, era un verdadero caos, con el despido de Brown, el control de Bass sobre el equipo... y sobre todo, su propietario, quién parecía no querer demasiado a su equipo, así que con esto, los que más estaban en el alambre.... serían los primeros en caer.

 En Diciembre, Avery era traspasado a Houston Rockets, dirigido por aquel entonces por Rudy Tomjanovich.

 Johnson firmó por los de Houston un 10 de Enero, a base de contratos de 10 días en 10 días, y llegó a jugar con Rockets un total de 45 partidos, con unos promedios de 15 minutos en pista, y 5 puntos, con 5 asistencias.



 Pese a que fue con Rockets, en ese breve espacio de tiempo, con quienes tuvo su mejor partido de la carrera (22 puntos y 11 asistencias, en la noche del 28 de Enero, frente a Minnesota Timberwolves), Avery reconocía que fueron días "extraños" para él. "Mi cabeza no estaba donde debía. Demasiados cambios, demasiadas sensaciones, diferentes todas ellas, en muy poco tiempo, y pese a estar jugando al baloncesto... no era lo mismo. En San Antonio había encontrado mí sitio, e irme de allí, de repente... era raro".

 Pero dicen que los marines no abandonan, jamás, a un compañero, y cual marines... San Antonio volvía al rescate.

 Tras su breve paso por Houston, San Antonio, el 19 de Noviembre, volvía a recuperar a Avery Johnson, esta vez como agente libre, para la temporada 1992/ 1993:


 El equipo era un caos, aún así, y pese a que Pop estaba en las sombras, el equipo en sí estaba dirigido, primero, por Jerry Tarkanian (quién más quería a Avery), para luego pasar a ser entrenado por Rex Hughes, y finalmente por John Lucas. En la foto inferior, Jerry Tarkanian:


 De nuevo, Avery volvió a encontrarse con antiguos compañeros... y amigos. Allí, en el vestuario, le esperaban su gran mano derecha, David Robinson, Sean Elliot, otro de sus grandes amigos, y algunas caras nuevas y no tan nuevas, como la de Dale Ellis (le recordamos, de su época en Seattle?), Antoine Carr, ó J. R. Reid.

 Cuenta Avery que, según entró en el vestuario, fue recibido como si hubiese hecho un descubrimiento científico: "Fue maravilloso. Lo mejor, ó de lo mejor, que me ha sucedido jamás. Fue cuando de verdad sentí que volvía a casa".

 Pero si algo cambiaba... era que, al fin, Avery era ya titular en el equipo:


 Durante todo el año fue ese Pequeño Gran General, y comandó a los Spurs, con sus 9 puntos y casi 8 asistencias, durante la temporada, llegando, incluso, a los Playoffs (donde caerían, por cierto, ante Phoenix Suns, en las Semifinales de Conferencia).

 Pero no nos engañemos. Las aguas, ni mucho menos, pasaban tranquilas por San Antonio.

 Su dueño, por aquel entonces, Re McCombs, estaba empeñado en desmantelar el equipo, ya que no sabía (o al menos no lo parecía), saber muy bien qué hacer con él, y... todos fuera.

 Gregg Popovich y todo el resto del equipo técnico fueron despedidos, y con él, algunos jugadores. Y como no... uno de esos jugadores volvía a ser, una vez más, el itinerante eterno: Avery Johnson.



 Pero si antes tratábamos a los Spurs como marines... el rey de los marines era Gregg Popovich.

 Fiel a sus principios como el que más, y cabezón como pocos  (o como nadie, más bien), Gregg siempre le prometió a Avery que éste sería su General, sus ojos en la pista, y que nunca le abandonaría.

 Y así fue.

 Gregg Popovich emigró de San Antonio, Texas, a Oakland, California, para ser el asistente de, sin duda, otra leyenda, Don Nelson, a su llegada, para la campaña 1993/ 1994, fue muy claro con Nelson: "Créeme. Le quieres. Ese tipo no te va a abandonar jamás. Puedes ir perdiendo un partido de 40 puntos y faltar 1 minuto para que termine, pero él no bajará el pistón jamás".

 Y con esto... Golden State Warriors, dirigido por dos genios como Don Nelson y Gregg Popovich (vaya dúo), firmaban, por un año, a Avery Johnson:


 Y como no podía ser de otra manera... los Warriors se salieron ese año.

 Con una perfecta armonía en el banquillo, con Nelson y Pop dejándolo todo siempre bien atado, y con un equipo impresionante, con el propio Avery, junto a los ya legendarios Latrell Sprewell, Chris Webber, Chris Mullin y Billy Owens, por nombrar sólo a unos pocos, los Warriors siempre se mantuvieron firmes.

 Tan firmes como que ese año consiguieron la barbaridad de 50 victorias, y Avery firmaría números de 11 puntos y 6 asistencias, en casi 29 minutos en pista. Nos acordamos ahora de aquel pequeño muchacho al que no se le daban oportunidades?:


 Pero sólo un año duro Popovich en Oakland.

 Tras un breve paso por la ciudad californiana, Popovich regresaba a casa, San Antonio, y con él... quería a Avery, de nuevo.

 Parece que Avery era una auténtica peonza, y con esta sería ya la 3ª vez que recalase en Texas.

 El 22 de Julio, y con Gregg Popovich como GM de Spurs, Avery Johnson volvía a firmar, y como agente libre (un clásico en su carrera), por San Antonio Spurs, pero... había diferencias.

 Avery había pasado ya de ser un jugador con rol marginal a ser un base reconocido y respetado, pese a sus limitaciones, en pista, por lo que Spurs, y en particular Pop, quisieron estirarse un poco más.

 Avery ya no era firmado de año en año, como casi siempre, sino que esta vez... ya podía pensar, incluso, en comprarse una casa. San Antonio Spurs le firmaba a largo plazo, y allí permanecería ya 7 años (desde 1994 hasta 2001):


 Avery reconoció que ese momento fue especial: "Sentí que por primera vez había encontrado ya mí sitio, definitivamente. Tenía por aquel entonces 29 años, y sentía que había alcanzado, al fin, lo que más buscaba en la vida. La estabilidad. El contrato me permitía poder pensar en comprarme una casa, un sitio en el que vivir con mí familia, sin pensar en que en mese mí contrato terminaba, y que no sabía que podría sucederme".

 Durante sus dos primeras temporadas y media, casi, Avery Johnson fue entrenado por Bob Hill, y con Gregg Popovich como GM del equipo, hasta que en la temporada 1996/ 1997, el propio Gregg Popovich se quitó, como suele decirse, su corbata, se remangó la camisa... y se puso manos a la obra, como entrenador principal de Spurs. Y hasta el día de hoy!.

 Durante todos estos años en San Antonio, Avery conoció a un sinfín de grandes jugadores, pero también vio crecer a otros muchos.

 Al principio, vio como Elliot, Robinson, Cummings, Strickland... convivían con él, día a día, pero más tarde vio como otros, como el legendario ya y aún en activo Tim Duncan, llegaban al equipo:


 Siempre fue un líder, y se ganó la titularidad a pulso. Convivió, y varios años, con jugadores de talento en el backcourt, como Vinnie Del Negro (hoy entrenador de L. A. Clippers), en sus tres primeros años; con otro ilustre, Vernon Maxwell, a partir de su 3ª campaña, e incluso con el recordado Jaren Jackson, en su 4º, 5º y 6º año. De hecho, hasta la llegada de Antonio Daniels, en su ya 7º año en San Antonio, Avery no perdió la titularidad.

 En la foto inferior, Del Negro:


 Pero un jugador como él, con todo lo que había pasado... merecía algo más.

 Atrás quedaban esos años en Seattle, en Denver, en los que Avery ni tan siquiera era mirado a la cara (deportivamente hablando, por supuesto). Aquel chico había crecido, convirtiéndose, a base de garra y entrega, en un base muy respetable, pese a sus limitaciones físicas (que poco se notaban a estas alturas).

 Y su colofón, como deportista, como todo, llegó en 1999, tras ya 5 años en San Antonio, y tras 11 en la NBA, habiendo pasado de todo.

 En ese año, San Antonio Spurs llegaba a las Finales de la NBA, para enfrentarse a New York Knicks. Vamos, que lo que era lo mismo: el equipo con más tirón mediático de la NBA... contra el que menos tirón mediático tenía.

 Ese año, 1999, será recordado como el año en el que la franquicia de San Antonio Spurs conseguía su primer título de campeón de la NBA, y en parte (mucha parte)... gracias a Avery Johnson. Cosas de la vida:


 Corría el 5º partido de las Finales de la NBA, entre los Knicks y los Spurs, y a falta de poco, muy poco, el balón le llegó a Avery Johnson. El propio Johnson relataba que desde el banquillo, desde las gradas, sólo le llegaron gritos de "tira, tira ya!". Y él, lógicamente, tiró.

 Y ese balón... entró. San Antonio Spurs, gracias a esa canasta de Avery Johnson, conseguía imponerse, en el 5º partido de las Finales de la NBA, a New York Knicks, consiguiendo así el primer título de toda su historia. Alguien se acuerda ahora de Avery y de sus inicios?. Porque seguro que él sí... y se siente orgulloso de ellos:


 El anillo conseguido con San Antonio, además de su más que profesional actuación siempre con los tejanos le valieron para que, en el 22 de Diciembre de 2007, es decir, 3 años después de retirarse, San Antonio le retirase la camiseta, su camiseta, con el mítico "6" en pecho y espalda. Algo increíble, teniendo en cuenta todo lo que había pasado para llegar hasta ese momento:


 Tras un par de años más en Texas, en 2001, Avery abandonaba la nave Spur, a sus ya 36 años, para jugar tres años más, en tres equipos, sin demasiada aportación: Denver Nuggets (sí, de nuevo); Dallas Mavericks, y finalmente Golden State Warriors (sí, también de nuevo):


 Tras retirarse como jugador, tras la temporada 2003/ 2004... Avery se sentía vacío.

 Pero no por mucho tiempo. "Recibí una llamada importante, y me quedé pensativo. Quise hablarlo con mí mujer y mí familia, y ver si era lo correcto, y ellos siempre me apoyaron. Era una nueva etapa en mí vida, algo desconocido, a la vez que apetecible, para mí, y quería saber que les parecía".

 Aquella llamada... era de Don Nelson (sí, su entrenador en Golden State, y uno de sus mayores cicerones).

 La llamada era para pedirle, sorprendentemente, ayuda; consejo.

 Era un hecho que Nelson, entrenador por aquel entonces de Dallas Mavericks, abandonaría el banquillo a final de temporada, y tanto Cuban (propietario), como él... querían dejar el equipo en buenas manos.

 Tras una breve conversación, Avery Johnson, con 40 años, pasaba a ser entrenador asistente de Don Nelson, para Dallas Mavericks:


 El 28 de Octubre de 2004, oficialmente, Avery se convertía en entrenador.

 Todos, como decimos, sabían que Nelson abandonaría el equipo a finales de campaña, y que lo de Avery era el paso transitorio, algo así como el aprendizaje, y esa transición llegaba.

 El 19 de Marzo de 2005, Avery Johnson era nombrado entrenador principal de los Mavs', tan sólo 5 meses más tarde.

 Estuvo como entrenador principal, en Dallas, 3 años.

 En su primera campaña, la temporada 2004/ 2005, terminó con un balance de 16 victorias y sólo 2 derrotas, llegando a Playoffs... pero cayendo en la 2ª Ronda, ante Phoenix Suns (de nuevo, Phoenix volvía a toparse en su camino).

 Pero su segunda campaña (temp. 2005/ 2006)... sería increíble.

 En ella, Avery fue nombrado como entrenador del equipo del Oeste para el All- Star (algo increíble para él), y llegó a ganar 66 partidos de los 82 de temporada regular: "Para mí, como entrenador, ha sido lo máximo. Nunca llegué a disputar un All- Star, y de repente me encontraba ahí, dirigiendo a los chicos, como en los viejos tiempos. Ahí estaba Timmy (por Duncan), con quién yo ya había jugado... y ahora estaba entrenándole!. Era increíble. Y para colmo de colmos... ganamos 66 partidos aquel año. Increíble, de verdad":















 Con todo aquello, obviamente, Avery Johnson fue elegido Entrenador del Año por la NBA.

 Tras otro año en Dallas, todo se rompió.

 Se convirtió en el entrenador más joven en la historia de la NBA en llegar a las 150 victorias, cierto, pero era el segundo año consecutivo en ser eliminado de Playoffs en la 1ª Ronda, y eso, con un tipo como Mark Cuban como dueño... cuesta la cabeza.

 Tras ser despedido como entrenador de Dallas, Avery se pasó dos años (desde 2008 hasta 2010), como analista para ESPN, hasta que, en Junio de 2010, aceptó el cargo como entrenador principal de unos desastrosos New Jersey Nets:


 El proyecto era malo... pero apetitoso.

 Los Nets, en la tranquila y residencial New Jersey, ya tenían aprobado el proyecto de cambio de sede, con destino Brooklyn (la potente New York), con Jay Z y el magnate ruso Prokhorov al frente, por lo que... sólo cabía esperar.


 El equipo era un desastre. Todo era un desastre. Pero como decimos... la idea de Brooklyn fascinaba.

 En su penúltimo año en la ciudad, los Nets se hacían con su gran estrella hoy, Deron Williams, en pro de hacer el equipo más grande, y sabiendo que el mercado neoyorquino... a todos les gustaba:


 Y el día llegaba.

 Para la temporada actual (temp. 2012/ 2013), los Nets dejaban de ser New Jersey Nets, y pasaban a ser los potentes Brooklyn Nets, dirigidos por Avery Johnson (sin duda, el cargo como entrenador de la franquicia de moda le ponía, cuanto menos, en el disparadero), y comandados por Jay Z y Prokhorov:


 El grito de Brooklyn We Go Hard, la gente lanzándose a la calle, en Brooklyn, la venta de camisetas, y en general todo el merchandising, hacían de los Nets, ya, un equipo muy a tener en cuenta.

 Pasaban de no ser candidatos a nada, a, por qué no, hacer algo importante... en los Playoffs!.

 "Hay que tener paciencia", decía Billy King, GM de los Nets. "Somos un equipo nuevo, y necesitamos tiempo", decía Avery Johnson, sabiendo que tras la euforia, y los primeros partidos... lloverían las críticas.

 Y todo sucedió.

 Los Nets ficharon mucho y bien... pero acusaron ser un equipo joven. La llagada de Joe Johnson, desde ATL, ó las de otros jugadores, como Reggie Evans, pusieron a los Nets en buena disposición, pero... el nerviosismo se apoderó de los Nets.


 Tras meses buenos y meses malos, pero bien colocados en las clasificaciones, los Nets, tras haber sido éste entrenador del mes... decidían, el 27 de Diciembre de 2012, echar a Avery Johnson del puesto de entrenador:


 Billy King, GM de Nets, salió a explicar ante la prensa la decisión tomada, deseándole a Avery la mejor de las suertes, y dándole las gracias por los servicios prestados, pero Avery, guerrero como siempre, n fue, sin duda, tan complaciente: "Hoy es un día triste para mí y para mí familia. Personalmente, creo que esta decisión no es la correcta, y no me gusta, pero es lo que hay. Esto es un negocio, y todos cambiamos de bando y de parecer, pero no teníamos que haber llegado hasta este punto. No estoy de acuerdo".

 En su lugar, llegaba su ayudante hasta entonces, y su amigo personal, P. J. Carlesimo: "Fue duro", decía Carlesimo. "A uno no le gusta llegar hasta aquí de esta manera, y menos sabiendo que un amigo pierde su trabajo. Estuve a punto de no aceptarlo. Hablé con Avery, y me dijo que lo aceptase, pero a punto estuve de no aceptarlo. Es mi amigo, y la amistad está por delante de todo":


 en la actualidad, Avery está casado con Cassandra, su novia de toda la vida, con la que tiene, además, dos hijos: Avery Jr. y Christianne:











 Curiosamente, Avery Jr., hijo de Avery y Cassandra, parece haber heredado, al 100%, el carácter de su padre (foto superior, junto a Jay Z).

 Tras el despido de Avery como entrenador de Nets, y en el curiosamente todos los jugadores de la plantilla se pusieron de su bando (algo, cuanto menos, llamativo), su hijo, Avery Jr., fue de los más enfadados, llegando a publicar en la red social Twitter, algunos de sus pensamientos acerca del incidente. Como podemos ver... muy claros:


 Bien, pues este es Avery Johnson.

 Sin duda, cuando hablamos de Avery nos referimos a uno de los jugadores que, sin duda, más difícil lo han tenido para llegar a triunfar en la NBA.

 Su estatura, su peso, su complexión... todo fue un problema para él, y sólo su corazón de guerrero, sin límites, supo sobreponerse a ello, aguantando tempestades, hasta hacerles ver a todos que en aquel diminuto cuerpo sí que había un gran jugador.

 Gran jugador que le dio a San Antonio su primer campeonato de la NBA. Y eso jamás será olvidado.

 A sus ahora 48 años, seguro oportunidades para entrenar no le faltarán, y el Pequeño General volverá a comandar, como siempre ha hecho.

 Avery Johnson. El Pequeño General.

 En la despedida, os dejo con el vídeo con el que Avery se despacha a gusto, tras ser despedido como entrenador de Brooklyn Nets. Más alto se puede hablar (aunque no mucho), pero más claro... imposible. Eso seguro.

 Un ganador. Siempre lo ha sido. Siempre lo será.

 Espero lo disfrutéis!.





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