viernes, 22 de marzo de 2013

El hombre de hielo. George Gervin



 Puede que los dedos de sus manos no estén decorados con anillos (de campeón NBA, por supuesto), pero en lo que se refiere a las estanterías de su casa... seguro que cada noche, al mirarlas, siente un gran orgullo por esos 4 balones que le acreditan como máximo anotador de la NBA.

 Si los campeonatos en sí mismos son los que definen a un jugador... muchos, probablemente, le pasen por alto. Pero sí el juego, la pasión, la clase y el talento son los que definen al jugador (cosa más lógica, a priori), él es, sin duda alguna, uno de los mejores de la historia. Es George Gervin, antiguo jugador de San Antonio Spurs.

 Pero... por qué era George Gervin tan bueno?. Por qué su apodo de Iceman?. No ganó títulos, y tampoco llegó a Finales de la NBA, así que... por qué George era tan bueno?.


 Hablemos de su vida... y disfrutemos:

 George Gervin nació un 27 de Abril de 1952, en, por aquel entonces, la peligrosa ciudad de Detroit, Michigan.

 Como él mismo relataba... su infancia fue difícil.

 Donde en Detroit ya era complicado vivir, su familia no lo tuvo fácil. Con 5 hermanos más (eran un total de 6), su padre les abandonó cuando el sólo tenía 1 año y medio, dejando a su madre, sola, al cargo de toda la familia. Ella, obviamente, tuvo que aceptar todo trabajo que se le ofrecía, e incluso, como el propio Gervin relataba, teniendo 3 al mismo tiempo: "Nunca sabré como demonios lo hizo, pero desde luego que era una mujer muy dura. A mí me han llamado Iceman por jugar al baloncesto, así que ella debería de ser nombrada como Ironman. Cuando miro atrás, al pasado, a todo lo que hemos vivido... no me imagino como demonios pudo conseguir todo aquello ella sola, criarnos a todos, lejos de los problemas. Jamás hemos pasado hambre, y sé que ella no tenía tiempo ni para respirar. Yo hubiese explotado".

 Con todo aquello... George pasaba mucho tiempo sólo, y con ello, estaba mucho tiempo en casa de su primo mayor. Fue allí donde el baloncesto, para él, nació. Todos los días jugaban al baloncesto (él y su primo), en la canasta del jardín de su casa, con otro chico que, años después, se convertiría en su mejor amigo. Muchos lo recordaremos. Aquel chico se llamaba Ralph Simpson, quien más tarde jugaría para Michigan State y Denver Nuggets, en la ABA:


 "Yo era como cualquier otro niño de Detroit", decía George. "Estaba todo el día en la calle, jugando, y sin pensar demasiado en los problemas de la gente. Pero había una diferencia: yo vivía enamorado del baloncesto. En cualquier parque, en cualquier casa, en la televisión... me sentaba, sólo, a ver jugar a la gente, y si me dejaban, jugaba, y sino... pera feliz viendo moverse a los chicos. Vivía enamorado de este gran deporte, y sigo enamorado de este gran deporte".

 Como jugador, George Gervin comenzó jugando en la misma ciudad de Detroit, para Martin Luther King High School. Allí destacó por ser un gran jugador, ya desde el principio, pero, paradójicamente, también destacó por... no saber tirar! (quién lo diría, años después).

 "Corta!", le decía su entrenador. "Tienes que atreverte a tirar, George!. Si no tiras, el balón no entra. No tiene alas, George; has de tirar. Si fallas, recoges el balón y lo vuelves a intentar". Esas eran las palabras de su entrenador. "Le recuerdo como si fuese ayer", decía George. "Nadie confiaba en mí. Nadie sabía que existía, y él confió en mí desde el primer día en el que me vio jugar. Se lo debo todo. Él ha sido mi inspiración, y ha sido mi padre". Aquel hombre era Willie Meriweather.


 Desde el primer día, el entrenador Meriweather se enamoró de George Gervin, y quiso enseñarle todo lo que tenía dentro de sí: entrenamientos a solas, clases particulares de tiro, dribblings... todo lo que estaba almacenado en la cabeza de Willie, éste quiso transmitírselo a Gervin.

 Pero... Gervin estaba bien (muy tutelado).

 Allí, en el instituto, apareció una figura muy importante en su vida. Él nunca jamás ha querido desvelar su identidad, y se ha referido a él como "Mr. Winters".

 Mr. Winters, en principio, era un hombre que trabajaba para el colegio, y viendo el comportamiento de George en la pista... quiso ocuparse personalmente de él: "Vino a mí casa, un día de noche, y habló con mí madre", comentaba George. "Le dijo que tenía un don, y que se ocuparía de mí. Que sería duro, y que en muchas ocasiones llegaría a casa llorando, cansado y con ganas de abandonar, pero que haría de mí lo que yo quisiese ser".

 Y Mr. Winter no faltó a su palabra. Todas las noches, a eso de las 7, 30, recogía a George y se lo llevaba al gimnasio del instituto.

 Allí se pasaban horas tirando, driblando, corriendo... hasta quedar exhausto. "Aquello me dio fuerzas", decía George. "Me exprimió al máximo, y cuando no podía más, encontraba una frase para darme fuerzas para media hora más. Recuerdo pasarme allí días incluso hasta las 11 de la noche".

 "Tuve suerte", decía Gervin. "Mi padre faltó, pero mí madre, el señor Meriweather y Mr. Winters me ayudaron. Recuerdo que entrenando, Mr. Winters me decía: chico, ahora estáis tú y el balón solos. Esto es real, y te va a pasar en un partido. Sólo estáis tú y el balón. Olvídate del resto, porque el resto no existe. No inventes excusas. Esto es llevar el balón al aro, y tú eres el encargado. Hazlo posible. Voy a hacer que tires tan bien que ni pienses". Todo aquello, a un niño de 15 años, le hizo fuerte... a la fuerza.

 Pero pese a su gran juego... George era un pésimo estudiante. El baloncesto le exprimía, y apenas le quedaban fuerzas para estudiar.

 Sus malas notas le obligaron a perderse media temporada (casi nada), en su año senior, y el propio Meriweather le metió en un campamento de verano, para mejorar aquello.

 En su etapa de instituto, George, jugando como escolta, promedió... 31 puntos y 20 rebotes, llevando incluso a su equipo a los 1/ 4 de final estatales.

 Y tras graduarse... llegaba la universidad.

 George Gervin aceptó, en su momento, un beca para acudir a Long Beach State, en California, para jugar para Jerry Tarkanian:


 Pero a su llegada a la soleada California... George se dio cuenta que aquello no estaba hecho para él. "Llegué a Long Beach y todo era muy distinto. Nunca había salido de casa, de los brazos de mí madre, de mí familia, y llegué allí, con todos los universitarios y todos los coches... y me volví loco. No me gustaba aquello, y quería volverme a casa, con mí familia y mis amigos".

 Y así fue.

 Antes de terminar el semestre, George Gervin abandonó la universidad, y regresó a Detroit.

 Allí, en Detroit, volvía a sentirse feliz, y acudió a Eastern Michigan University, para ser entrenado por Jim Dutcher:


 Su rendimiento en "su" Michigan natal?. Increíble.

 En dos temporadas, George promedió la barbaridad de 29'5 puntos por partido, con un tiro que, desde luego, distaba mucho de aquel mediocre tiro que tenía en el instituto.

 Pero siendo un chico disciplinado... Gervin, en cierto momento, tuvo un "cortocircuito".

 En su mejor momento, Gervin perdió los nervios, y le salió caro. Todo ocurrió en la Division II, en un partido ante Roanoke College. El partido iba bien, pero George tenía problemas con su marcador, un chico llamado Jay Piccola. Tras forcejeos, golpes, miradas y demás, George, en un momento de ira... le sacudió todo lo fuerte que pudo en la cara, con su puño izquierdo. Jay cayó desplomado, y... se formó la gorda.


 Tras aquello, por primera y última vez en su vida... George sería sancionado, perdiéndose lo que le quedaba de año... y su expulsión del equipo universitario. Además de esto, fue censurado para una posible disputa de los JJOO y para el Pan- American al que podía haber sido convocado. En la foto inferior, Jay Piccola (a día de hoy):


 Tras aquello... George ingresó en los profesionales, aunque primero, en la ABA.

 Dos años antes de jugar en la NBA, donde por cierto sería escogido en la 3ª RONDA, EN LA 40ª ELECCIÓN GLOBAL, George Gervin jugó en la ABA, con Virginia Squires:


 En aquella temporada (1972/ 1973), George compartió vestuario con un tipo que, seguro, nos sonará: Julius Erving.

 Y... aquí nació Iceman.

 Por aquel entonces, un joven, llamado Fatty Taylor, era el base de Squires. Él fue quién primero le llamó Iceman por su manera de afrontar los partidos, de mirar a los rivales, y, pese a su cara de despistado permanente, no tener piedad alguna con ellos. "George era especial", decía Taylor. "Te miraba y asentía a todo con la cabeza, como asustado, y luego... se transformaba. Recuerdo un partido en el que parecía temeroso, pero siempre alzaba las palmas de las manos para que le pasásemos el balón. Parecía un robot. Todo lo hacía bien". En la foto inferior, Fatty Taylor:


 Pero George enfocó, además, el mote de Iceman hacía otro lado. "Aquella fue la mejor experiencia de mí vida", decía Gervin. "Coches caros, sombreros bonitos, dinero en el bolsillo... todo era impresionante. No estaba intimidado, y no perdí la cabeza, pero era difícil no hacerlo", decía. "A mí regreso a Detroit, en vacaciones, para ver a mí familia, todos me llamaban ya Iceman, pero decían que no era por el baloncesto, sino porque había cambiado... y era cierto. Ya pocas cosas me impresionaban, lógicamente, y era un chico más... frío. De ahí Iceman".


 Pero su periplo en la ABA llegaba a su fin.

 Corría la temporada 1973/ 1974, y George, Iceman Gervin jugaba su primer All- Star, como jugador ABA.

 Ese mismo día, San Antonio Spurs, tras negociar con Phoenix Suns (poseían sus derechos, desde el Draft), se hacía con George Gervin.

 Tras el partido All- Star de la ABA, San Antonio Spurs, que por aquel entonces acababa de "mudarse" desde Dallas, bajo el sobrenombre de Chaparrals, adquirió a Gervin, quién jugaría dos años más en la ABA (con Spurs), antes de, en 1976, ingresar, con los mismos, en la NBA:


 Tras firmar con Spurs... fue un jugador total. Con 21 años, George, en ya su 1º año, promedió 23'4 puntos por partido, siendo ya el 4º máximo anotador de la Liga.

 En 1975, tras el All- Star de la ABA (su 1º All- Star como jugador de los Spurs), George vivió, como él mismo dice, la mejor hora de toda su vida.

 En aquel partido, George llegó a disputar, jugando para el Oeste, 48 minutos con quién años atrás había sido su mejor amigo, su referencia: aquel chico llamado Ralph Simpson, por aquel entonces jugador de Denver Nuggets, como antes comentamos.


 Y llegamos a 1976.

 Aquel año puede que fuese el año más importante en la historia de la franquicia, ya que ingresaban, al fin, en la NBA.

 Todo aquello ponía a San Antonio en el disparadero, ya que eran muchos los que NO querían a los tejanos, sin apenas mercado, en la NBA. Y claro, los primeros en pagar esto... eran los jugadores.

 Los hubo que criticaron con dureza a George Gervin, diciendo que sería bueno... pero no tan bueno; que tenía tiro, y penetración, y carácter, pero que nunca sería un líder... y se equivocaron.

 Para la sorpresa de prácticamente todos, George Gervin consiguió 4 títulos como máximo anotador de la NBA... en 5 años!. Además, participó 9 veces en el All- Star de la NBA:


 El primero de estos 4 títulos, increíbles, y que le convierten en uno de los mejores de siempre, llegó en la temporada 1977/ 1978.

 Por aquel entonces, el joven George, aunque ya curtido en la ABA, llevaba tan sólo 2 años en la NBA, y era un jugador casi imparable.

 Entrenado en aquella campaña por Doug Moe (según el propio Gervin, el mejor entrenador que ha tenido en la NBA), sus Spurs se hicieron, en campaña regular, con 50 victorias y 32 derrotas, quedando 3º equipo de la Gran Liga:


 Doug Moe (foto superior), ya había sido, en un pasado, jugador de San Antonio Chaparrals, y sabía lo que exigirle, tanto a la ciudad como al equipo.

 En aquella temporada, y bajo sus órdenes, George, como decimos, consiguió el 1º de sus trofeos como máximo anotador, con unos promedios de 27'2 puntos por noche:


 Si la temporada 1977/ 1978 había sido increíble para Gervin y sus Spurs... no sería menos la siguiente.

 En su siguiente año en la NBA (temporada 1978/ 1979), George Gervin ganaba su 2º trofeo como máximo anotador, con 29'6 puntos por noche.

 En aquella temporada, además, Gervin vivió, durante todo el año, un duelo espectacular, en la carrera hacía el MVP de temporada regular, con Moses Malone, por aquel entonces en Houston Rockets, pero que al final el reboteador se llevaría:


 Aquel año... fue inolvidable. Por primera vez en su carrera, George estaría a punto de tocar el cielo, llegando, casi, a las Finales de la NBA.

 Tras barrer del mapa a Philadelphia 76ers en Semifinales, San Antonio Spurs, en contra de todo pronóstico, se plantaba en las Finales de Conferencia... ante Washington Bullets. Aquellos Bullets destrozaron, por 3- 1, a los tejanos.

 Con Gervin como líder, San Antonio Spurs volvió a las Finales de Conferencia 1982 y 1983, perdiendo, ambas, ante Los Ángeles Lakers:




 En aquel equipo, George Gervin no estuvo sólo, y compartió vestuario con jugadores de talento, como Gene Banks, Mike Mitchell y el joven pívot Artis Gilmore.

 Pero sin duda, uno de los problemas más importantes que arrastró su equipo... estuvo en el banquillo.

 En 1980, Doug Moe, un tipo estable y cercano donde los hubiese, abandonó el equipo, para entrenar a Denver Nuggets, y a partir de entonces, el equipo no supo encontrarle sustituto.

 Entrenadores como Bob Bass (foto inferior izquierda), Stan Albeck (quién luego entrenaría a Gervin en Chicago, y foto inferior derecha), ó Morris McHone, fueron algunos de los entrenadores que San Antonio buscó, en pro de volver a ser un equipo grande:















 Pero toda bonita historia tiene un final, e incluso a veces, un nombre propio. Y ese nombre propio era Cotton Fitzsimmons.

 Cotton Fitzsimmons llegó a la ciudad tejana en la temporada 1984/ 1985, y su llegada... supuso el final de George Gervin en San Antonio Spurs, tras 12 largos años en la franquicia:


 Fitzsimmons, peculiar donde los hubiese, comenzó a decir que George era un buen atacante... pero que no defendía, y que el baloncesto comenzaba en la defensa. "No me quería", decía Gervin. "Lo primero que me dijo nada más llegar fue: aquí van a cambiar las cosas. Es un hecho que contigo, en este plan, el equipo no va hacía donde debe, y esto debe de cambiar. Con aquello, supe que no iba a ser su jugador preferido".

 Y así fue.

 Tras anotar 25.000 puntos en su carrera (casi nada), George Gervin era traspasado, a final de campaña, a Chicago Bulls, a cambio del alero David Greenwood.

 En esta última campaña en la NBA (temporada 1985/ 1986), y de la mano de Chicago Bulls, George Gervin, como escolta/ alero, tuvo la gran oportunidad de compartir vestuario con un joven que, por aquel entonces, tan sólo llevaba 2 años en la NBA: un tal Michael Jordan.


 De cualquier manera, y pese a jugar prácticamente en la misma posición, nunca tuvieron problemas, y George, aunque sin querer... terminó saliéndose con la suya.

 En aquella campaña, Sir Mike se rompió el pie, y tan sólo jugó 18 partidos, lo que, sin duda, facilitó mucho la estancia de Iceman en Chicago, como titular.

 Gervin, pues, jugó, y mucho, y con ya 33 años, promedió 16'2 puntos por noche y fue la 2ª estrella del equipo, tras Orlando Woolrige:


 Tras aquel año, George, Iceman Gervin se retiraba de la NBA, con un total de 20.708 puntos conseguidos en la NBA, y un total de 25.595 puntos conseguidos entre la NBA y la ABA. Ahí es nada!.

 De él, el mismísimo Jerry West (ex- jugador de L. A. Lakers y miembro del Hall of Fame), llegó a decir, en el prestigioso L. A. Times, en 1982: "Es el jugador que siempre he tenido más ganas de ver. Uno se queda con Magic, con Julius (por Julius Erving), con Mike (por Michael Jordan), y no se da cuenta de que George no era, ni mucho menos, peor que ellos. Era un jugador increíble. Le bastaba mirar al aro para meterla".

 Pero tras su retirada de la NBA, el corazón de George se sentía vacío, incompleto.

 tras pensárselo con su familia, en la temporada 1986/ 1987, jugó en Europa, concretamente en Italia, para Banco Roma.

 Allí, en el país transalpino, promedió 26 puntos por partido, en los pocos partidos que jugó.

 Tuvo, aún así, muchos problemas de adaptación al juego europeo, e incluso llegó a ser sancionado por el consumo de sustancias prohibidas (no siendo graves, nunca se dijo cuales habían sido).

 Tras aquello... George, inquieto, buscó hobbies. Y, como muchos grandes (por ejemplo, Michael Jordan), encontró el suyo: el golf.

 Dicen de él que es un fenómeno jugando al golf (tiene handicap 7), y ha fundado el campeonato anual de golf de San Antonio.

 Pero de nuevo, aburrido... en la temporada 1989/ 1990, volvió a probar fortuna con el baloncesto. Esta vez los elegidos eran Quad City Thunder, en la CBA.

 Con ellos, Gervin jugó 14 partidos, anotando, a sus 37 años... 20 puntos por partido!.

 Tras aquello, y en un buen estado de forma (teniendo en cuenta su edad, claro está), George Gervin jugó, por última vez, en España, con el TDK Manresa:


 Con 38 años, jugó la temporada con los de Manresa, promediando 25 puntos por partido, además de 5 rebotes, y salvando la categoría.

 Tras todo esto, San Antonio Spurs decidió retirar el mítico dorsal "44" de George, Iceman Gervin, siendo el máximo anotador en la historia de la franquicia (hoy ya ha sido superado por Tim Duncan):


 Además, en el año 1996, fue incluido en el selecto Hall of Fame. En la foto inferior, con su hijo, George Gervin Jr.:


 Bien, pues este ha sido y es George, Iceman Gervin.

 Nunca ganó un anillo de la NBA, y ni tan siquiera llegó a unas Finales, pero es, sin duda alguna, uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA.

 Muchos dicen que el talento, la clase de un jugador, se mide por los campeonatos que gana, en los que es el líder, pero muchos se olvidan de este tipo de super jugadores; jugadores que, pese a no haber tenido la oportunidad de saborear el máximo triunfo posible, ganando un campeonato (incluso no yendo, ni tan siquiera, a un evento internacional con su país), son jugadores que quedarán para el recuerdo.


 Quién dude, sólo tiene que mirar sus números: 25.595 puntos (hacen un promedio de 25'1 puntos por partido); 5.602 rebotes (hacen un promedio de 5'3 rebotes por parido); y 2.798 asistencias (hacen un promedio de 2'6 asistencias por partido). Casi nada!.

 En la despedida, os dejo con un vídeo con algunas de sus mejores actuaciones y jugadas individuales. Un jugador especial, sin duda, de un equipo especial, odiado por muchos, dentro y fuera de la organización, y admirado (y mucho), por otros tantos, por la disciplina que se imparte al sur de Texas.

 George Gervin. El hombre de hielo.

 Como él decía: "Quería, deseaba jugar al baloncesto, para entretener a la gente. Quería que se fuesen a sus casas diciendo: viste lo que hizo?. Puedes creértelo?". Y lo consiguió. Vaya si lo consiguió!.

 Espero que disfrutéis el vídeo!.





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