viernes, 8 de febrero de 2013

Pete Maravich. Un jugador de fantasía



 Muchos no tuvieron el privilegio, el honor y la suerte de verle jugar, pero quién haya podido hacerlo... puede considerarse un verdadero afortunado.

 A lo largo de los años, hemos visto muchos jugadores geniales: geniales anotadores, geniales pasadores, geniales reboteadores... pero muy pocas veces hemos visto a un jugador como él; su osadía, su carácter, su juego, al límite entre la fantasía y la realidad, nos hace añorarle, a cada día que pasa, un poco más: él es Pete, Pistol Maravich, antiguo jugador de Altanta Hawks, New Orleans Jazz, Utah Jazz y finalmente Boston Celtics.

 Pese a su corta vida (falleció a los 40 años, haciendo aquello que amaba), Pete jamás será olvidado, y siempre será recordado como lo que es: uno de los más grandes de la historia del baloncesto.

 Peter Press Maravich, quién más tarde sería bautizado como Pistol Pete, nació un 22 de Junio de 1947, en Aliquippa, un pequeño pueblo dentro del condado de Beaver County, al oeste de Pensilvania.

 El pequeño y revoltoso Pete, desde muy pequeño, despertó pasiones entre los adultos, por su increíble manejo del balón de baloncesto. Hace unos años, un familiar suyo comentaba en una entrevista que "era increíble lo que Pete podía hacer con un balón. Era un enano, y no levantaba casi dos palmos del suelo, pero el balón parecía una prolongación de su brazo".

 Su padre, Petar, Press Maravich, era hijo de inmigrantes serbios. Había sido antiguo jugador de baloncesto, por lo que muy pronto... vio en su hijo a una prolongación de él mismo:


 Cuando Pete cumplió los 7 años, su padre comenzó a dedicarse, como se dice, en cuerpo y alma al pequeño Pete: comenzó a enseñarle todos los trucos habidos y por haber con el balón. El bote, el cambio de ritmo, el pase... todas las buenas artimañas que un buen base ha de tener... estaban comenzando a ser almacenadas en el disco duro de aquel sensacional y prometedor muchacho.

 La obsesión de Petar en convertir a su hijo en un ganador nato comenzó a dar sus frutos. Peter, producto de aquella entrega, logró acceder al High School un año antes de lo legalmente permitido, para jugar con Daniel High School, en Carolina del Sur. Lo hará desde 1961 hasta 1963:


 Allí, en Daniel, formará parte de un momento histórico en Carolina del Sur: formará parte del primer equipo de baloncesto en enfrentarse a un equipo compuesto en su totalidad por jugadores afroamericanos, algo, por aquel entonces, extraño (gracias a Dios que los tiempos han cambiado).

 Pero la vida del pequeño Pete iría cambiando. Cuando más feliz era, jugando para Daniel, su padre fue contratado como miembro del equipo técnico de North Carolina State University, por lo que Pete tendría que abandonar aquel instituto, para enrolarse en Needham Broughton High School:


 Su entrada en Needham representará, entre otras cosas, el motivo de su famoso apodo, con el que es conocido a día de hoy incluso por encima de su propio nombre: Pete, Pistol Maravich.

 Fue bautizado de esta curiosa manera debido a su forma de tirar, que emulaba al mismo movimiento que un pistolero hacía cuando desenfundaba su revólver, sacándolo desde un lateral.

 Tras pasar por Daniel High School y Needham Broughton High School, Pete jugará su último año de instituto en Edwards Military Institute, donde promediará una inhumana cifra de 33 puntos por encuentro.

 Con todo esto, y habiendo sido un fenómeno en su etapa como escolar, Pete daba el salto, su primer gran salto: llegaba la universidad.

 El joven Pete siempre había dejado claro cual era su sueño, en cuanto a la universidad: él deseaba jugar para West Virginia University.

 Con el sueño de Pete a punto de cumplirse... apareció la familia. Cuando más cerca estaba Pete de firmar su carta con los chicos de VA, apareció Petar, su padre. El padre de Pete, por aquel entonces era entrenador de LSU (Louisiana State University), por lo que Pete, tras casi plegarias de su padre, terminó aceptando jugar para él. Sería desde 1967 hasta 1970:


 La llegada de Pete a LSU fue impresionante.

 En un equipo dirigido, de cabo a rabo, como suele decirse, por los Maravich (padre en el banquillo e hijo en la pista), Pete deslumbró, y con creces, en su año freshman, donde incluso llegó a hacer 50 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias en un partido, ante Southeastern Louisiana College:


 En la universidad, Pete estuvo, como decimos, 3 años, en los que llegó a anotar un total de 3. 667 puntos, divididos en 44 puntos de media en su primera temporada; 44'2 puntos de media en su segunda campaña; y 44'5 puntos de media en su tercer y último año, siendo el base titular del equipo.

 A día de hoy, el gran Pete Maravich tiene el honor de ser el máximo anotador en la historia de la NCAA:


 Pero lo que más llama la atención es, sin duda, que Pete jamás llegó a disputar un NCAA Tournament. Sin duda, es algo que nos deja, cuanto menos, dubitativos.


 Tras 3 exitosos años (a nivel personal), en Louisiana, en su periplo universitario, a Pete le tocaba ya comenzar a medirse a los grandes de baloncesto. Era un hecho que su talento alcanzaba cotas máximas, y que su carácter en pista, siempre algo, digamos, chulesco, le hacía un jugador de videojuego.

 En 1970, Pete se presentaba al Draft de la NBA, en el cual será escogido, en la 1ª RONDA, EN LA 3ª ELECCIÓN GLOBAL, por Atlanta Hawks.


 El destino, quizás, no era el ideal para Maravich, con dos jugadores repartiéndose allí el liderato del equipo, como Lou Hudson y Walt Bellamy, pero Detroit Pistons había escogido, en la 1ª elección global, a Bob Lanier, procedente de St. Bonaventure, y San Diego Rockets (hoy Houston Rockets), habían escogido al alero Rudy Tomjanovich (todos le conocemos), procedente de Michigan, en la 2ª elección.

 Con todo esto, Pete firmaría con el conjunto de Georgia por 4 temporadas (permanecerá allí hasta 1974).

 A su llegada al equipo... Pete, tan genial como particular en carácter, tuvo sus problemas. Pese a que su entrenador en aquel momento, Richie Guerin, le quería como director de orquesta del equipo, Pete tuvo problemas personales, y muchos, con la gran estrella del momento allí: el alero Lou Hudson. En la foto inferior, Pete, recibiendo instrucciones del entrenador Guerin:


 Guerin, como decimos, fue uno de los fervientes defensores de Maravich, y le quería de director de juego, pero sus dudas, continuas, le hacían dudar acerca de la entrega de la batuta de líder del equipo, con Hudson reclamando su trono y el joven e impetuoso Maravich pisando a fondo, desde atrás. En la foto inferior, Lou Hudson:


 Pero otro de los problemas con los que Maravich tendría que lidiar sería con... su status. En su llegada a los Hawks, Pete había firmado un contrato astronómico, a razón de 1'9 millones de dólares en su 1ª temporada (cifra enorme hace años, e irrisoria a día de hoy), con lo que la guerra de egos entre él y sus compañeros... estaba servida.

 Su juego en su año rookie chocó en más de una ocasión con el de Hudson y Bellamy, a priori las dos estrellas del equipo, pero, curiosamente, Pete terminó su campaña rookie con unos promedios de 23 puntos, y Lou... con unos promedios de 27 puntos por noche, los cuales fueron su récord de anotación en una temporada en la NBA!.

 Con esto, los Hawks lograron hacerse con una plaza en los Playoffs, pero unos potentes New York Knicks se deshacían de ellos en la 1ª Ronda.

 En su 2ª campaña con los Hawks, los números de Pete descendieron hasta los 19'6 puntos por encuentro, pero aún así, los de Atlanta lograrían hacerse con otra plaza en la post- temporada, donde caerían, de nuevo, eliminados en 1ª Ronda; esta vez el verdugo eran los míticos Boston Celtics.


 La tercera campaña de Pete con los Hawks... fue de impresión.

 Las cuentas con su enemigo- amigo, Lou Hudson, parecían haber quedado más o menos saldadas, y entre ambos se combinaron, durante toda la temporada, para anotar 4.100 puntos entre los dos (Pete hizo unos sensacionales promedios de 26 puntos y 7 asistencias). El récord de la NBA, por aquel entonces, estaba en 2.000 puntos combinados entre dos jugadores de un mismo equipo, por lo que... lo duplicaron!.

 La recompensa a todo aquello se saldaba con su elección, por 1ª vez, para formar parte del equipo All- Star de la Conferencia Este:


 La 4ª y última temporada de Pete con los Hawks se saldaría con 27'7 puntos de media por encuentro, convirtiéndose en el 2º máximo anotador de la misma por detrás del mítico Bob McAdoo (hoy miembro del cuerpo técnico de Miami Heat).

 El contrato de Maravich con los Hawks se terminaba ese verano, y era un hecho que Pete no era del todo feliz en Georgia.

 Por aquel entonces, un equipo nuevo llegaba a la NBA: New Orleans Jazz (hoy Utah Jazz). Los Jazz eran nuevos en la NBA, tras aprobar ésta una expansión, que permitía la aparición de una franquicia en Louisiana.

 Los Jazz, rápidamente se lanzaron a por Maravich, convirtiéndole en su nuevo símbolo, y en 1974, Pete se comprometía con la franquicia, en la que estaría 6 años (hasta 1980), en un traspaso en el que 2 jugadores y hasta 4 rondas del Draft se verían implicadas. Todo un récord por aquel entonces:


 La llegada de Pistol Maravich a New Orleans supuso un boom para la franquicia, y una inmejorable manera de presentarse en sociedad.

 Rápidamente, Pete se convirtió en referencia allí, y con unos promedios de 21'5 puntos por encuentro, fue el indiscutible líder de un equipo nuevo, que a final de campaña tendría el "privilegio" de ser el equipo con peor récord en temporada regular (aunque era de esperar).

 En la segunda campaña de Pistol con los Jazz, la relación entre dueños y Pete se mostraría como fantástica. Él, por un lado, era feliz allí, y ellos, por el otro, eran felices con su nuevo símbolo. Le prometieron todo tipo de mejoras (que por otro lado, nunca llegaron), y Pete parecía satisfecho.


 Esta temporada sería la primera en la que Pete iniciaría su ya conocido affair con las lesiones. Los Jazz, en ella, volvían a caer, siendo uno de los peores equipos de la Liga, pero lo que era peor aún: Pete comenzaba a lesionarse.

 En esta campaña, Maravich sólo pudo jugar 62 partidos de los 82 posibles, aunque esto no impidió, ni mucho menos, que anotase la nada desdeñable cifra de 26 puntos por encuentro.

 Su 3ª temporada con los Jazz, tras su lesión, sería fantástica. En ella, Pete parecía completamente recuperado. Recuperado hasta el punto de llegar a promediar en ella sus números más altos de la carrera como jugador, con 31'1 puntos por noche.

 Pete Maravich, en esa temporada, llegó a anotar hasta en 13 ocasiones más de 40 puntos en un partido, convirtiéndose, a día de hoy, en el único jugador, junto con Wilt Chamberlain y Elgin Baylor, en haberlo hecho. Casi nada!.


 Pero si tras la tormenta llega la calma... tras la calma llegaba la tormenta.

 Su último año en New Orleans fue, lo que se dice, un verdadero infierno. Todo se vino abajo con sus continuas lesiones de rodilla, ya que su juego, del todo atlético, y su velocidad, endiablada, se vieron realmente afectadas, y él no sabía como aceptar aquello. "Era un tipo duro", decía Nissalke, su antiguo entrenador. "No aceptaba consejos de nadie, y odiaba que le dijesen que podía, que no podía... No escuchaba a nadie, y se encerraba en su cápsula".

 Pese a todo ello, su talento y calidad estaban por encima de todo. En aquella temporada, lastrado por las lesiones, llegó a promediar 27 puntos por encuentro, junto a 7 asistencias, y formó una sociedad casi perfecta con un nuevo compañero que llegaba al equipo: el conocido Truck Robinson.


 Leonard Eugene Robinson, conocido como Truck por su potencia, casi inhumana, había llegado al equipo esa misma campaña, como agente libre, y junto a Pete Maravich, formaron una sociedad letal. Aquella sociedad fue tan letal, que juntos clasificaron a New Orleans Jazz por 1ª vez en su corta historia, para los Playoffs.

 Pero como decimos... todo murió tras aquello. El dueño de la  franquicia, Sam Battistone, asolado por los problemas financieros, se deshizo de una de sus figuras, Truck Robinson, traspasándolo a Phoenix Suns, y en la temporada 1979/ 1980 movía a "sus" Jazz de New Orleans a Salt Lake City, pasando a ser los actuales Utah Jazz:


 Los problemas de Pete no hacían más que crecer, cuando además el entrenador de los nuevos Utah Jazz, Tom Nissalke, comenzó a dejar de contar con Pete, cansado de sus continuas lesiones. La llamada regla mater del entrenador Nissalke, en la que él mismo reconocía que los jugadores lesionados pasaban a ser prácticamente historia en sus equipos, terminó arruinando la paciencia del particular Pete Maravich, en un momento en el además Adrian Dantley, nueva estrella de los Jazz, estaba en auge. En la foto inferior, el entrenador Nissalke (izquierda), junto a Adrian Dantley, nueva estrella de los Jazz (derecha):




 En Enero de 1980, Pete Maravich era cortado por Utah Jazz, aquel equipo al que él le había dado la vida; ese equipo que se puede decir que él mismo había creado, en sus duros inicios en New Orleans.

 Pero los jugadores como Pete no eran del todo comunes. Y el que sabía de baloncesto de verdad, lo sabía.

 Y quién sabía de baloncesto de verdad?. Sin duda, el genial Red Auerbach.

 El señor Auerbach, literalmente, no podía casi creer lo que sus ojos estaban viendo: Pete Maravich estaba disponible.

 En un equipo que se estaba construyendo, con un nombre propio sobre la mesa: el por aquel entonces rookie, Larry Bird, los Celtics no dudaron ni un segundo, y se hicieron con los servicios de Pete.

 Maravich, por aquel entonces no demasiado acostumbrado a las proezas de sus equipos, hizo con los Celtics el mejor récord en temporada regular, con 61 victorias y sólo 21 derrotas, y veía como, a paso firme, su equipo se iba a los Playoffs:


 En aquellos PO, Maravich establecerá su nuevo récord de participación, llegando con los C's a las Finales de Conferencia Este... pero el golpe sería duro. Por aquel entonces, había una bestia, que se decía, habitaba en Philadelphia: el nombre de aquella bestia era Julius Erving, conocido como el Dr. J.

 Julius y sus Sixers pasaron por encima de los Celtics de Maravich y cía. como si de muñecos se tratase, y de esta manera, los Celtics caían eliminados.

 Tras esta temporada, Pete, Pistol Maravich anunciaba oficialmente su retirada del baloncesto. Aquella maltrecha rodilla ya no podía más.

 Tras 10 exitosas campañas en la NBA, como uno de los mejores, en 1985 Utah Jazz decidió retirar su camiseta, con el mítico nº7 a la espalda:


 Dos años más tarde de esto, en 1987, Pete, Pistol Maravich era reconocido como uno de los mejores de todos los tiempos, entrando en el selecto Hall of Fame:


 Pero algo rugía en el interior de aquel guerrero, tan genial como particular en todos sus aspectos.

 Pete era un hombre duro de los de verdad, exigente consigo mismo como con nadie, y aquello no lo soportaba. Su mujer, Jackie, decía que Pete no soportaba verse a sí mismo como un viejo (tenía 39 años), hombre lesionado, por lo que comenzó a volverse loco: "Pete no soportaba no poder correr. No poder hacer deporte le mataba, le comía por dentro, y sus gritos, en ocasiones, se escuchaban incluso en Canadá. Odiaba sentirse mal, y estaba convencido de que aún tenía 19 años".

 Tal fue la locura de Pete, que muy pronto comenzó a hacer de todo para sentirse bien. Comenzó a practicar yoga, para mejorar su elasticidad y su capacidad de concentración, e hinduismo. Su aspecto, poco a poco, iba cambiando, cual retrato de Dorian Gray (salvando distancias, claro está), y los que le conocían decían que incluso rozaba lo patológico.

 Tras el yoga y el hinduismo... llegó la dieta: lo más duro. Pete se volvió, de repente, vegetariano y macrobiótico, en pro de poder recuperar una musculatura y un tono muscular que poco a poco había ido, sino perdiendo, mermando, y para colmo de mares... se volvió un hombre extremadamente religioso, llegando incluso a entrar en hermandades evangelistas. Antes de su muerte, llegó a decir lo siguiente: "Quiero ser recordado por siempre como un cristiano, como una persona que sirve al Señor por encima de todo, y no quiero ser recordado como un jugador de baloncesto".


 Pero si la vida aún no había castigado lo suficiente al genial Pete Maravich... pronto lo haría.

 Corría el 5 de Enero de 1988, en Pasadena, California, donde Pete y su familia residían. Pete se encontraba, como no, en el gimnasio, jugando un partido de baloncesto con sus amigos... cuando de repente, caía fulminado, a los 40 años de edad. La causa?. Un colapso.

 Pete Maravich había nacido con un problema: el faltaba la arteria coronaria izquierda. Era algo que nadie sabía. "Todos desconocíamos aquello", decía Jackie, su mujer. "Pregunté en sus equipos, a sus médicos, a sus entrenadores, compañeros... y nunca había tenido ningún problema", decía desconsolada. Nunca... hasta aquel momento.

 Casado con Jackie, y padre de dos hijos, Pete Maravich pudo, antes de morir, hacer realidad el sueño de su hijo Jaeson. En 1987, durante el All Star de la NBA, le presentó a Michael Jordan. "Jamás olvidaré tres cosas en mí vida", comentaba su hijo. "Jamás olvidaré el haberle estrechado la mano a Michael Jordan, al lado de mí padre; jamás olvidaré a mí padre; y jamás olvidaré aquel momento en el que mí padre, en casa, me pasaba siempre aquel balón de Nerf. Jamás los olvidaré".

 Actualmente, Pete, Pistol Maravich se encuentra enterrado en Baton Rouge, Louisiana, concretamente en Resthaven Gardens of Memory and Mausoleum:


 Bien, pues este ha sido y es Pete Maravich.

 Pete está considerado como uno de los mejores bases en la historia de la NBA, y a la vez como uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto.

 Se trataba de un base genial, de un chico con un talento, simplemente, calificado de "especial", que hacía de cada pase, de cada penetración, una jugada única. Mucho tiempo tendrá que pasar, y muchos jugadores tendremos que ver, hasta dar con alguien como él.

 Se trataba de un jugador de fantasía, al que las lesiones en su rodilla terminaron, poco a poco lastrando, pero que antes de irse, dejó récords sensacionales, como ser el máximo anotador en la historia del baloncesto universitario, o algunas actuaciones, simplemente mágicas, con Atlanta, New Orleans, Utah ó Boston.

 El destino decidió robarnos a Pete, pero jamás será olvidado, y siempre será recordado como lo que era, es y será: uno de los mejores.


 Por todo, gracias, Pete.

 En la despedida, os dejo con un vídeo con un Top 10 de sus mejores jugadas. Poco que decir, y mucho que ver, de un jugador que, a día de hoy, parecía salido de un videojuego.

 Espero lo disfrutéis!














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