viernes, 22 de febrero de 2013

Marvin Barnes. Un sueño convertido en pesadilla



 Esta era una historia de la que quería, de la que deseaba hablar.

 Es un jugador que siempre me ha llamado la atención. Un jugador que siempre apuntó a ser un verdadero fenómeno; una estrella. Un chico que ya en su instituto, allí en Rhode Island, ya apuntaba maneras... aunque su infancia, marcada por los continuos abusos de su padre, acompañada de sus siempre peligrosas amistades, terminaron por hundir la carrera de un jugador que apuntaba a genio... y se quedó en nada. Hablo de Marvin Barnes.

 Marvin Jerome Barnes nació en Providence, Rhode Island, un 27 de Julio de 1952 (tiene 60 años en la actualidad), en, sin duda, una de las peores zonas (sino la peor), de toda la ciudad.

 Como antes mencionaba... su infancia fue de las duras duras. Desde muy pequeño tuvo que ver, aguantar y sufrir las continuas palizas de su padre, tanto a él como a su madre: "mi padre era un alcohólico", decía Barnes. "un borracho que no valía para nada. Sólo sabía pegarnos patadas y puñetazos a mí madre y a mí", continuaba. "Un día me harte de sus golpes y de sus abusos. Lo recuerdo perfectamente. Cumplí los 16 años, así que cogí mi arma calibre 22 y le apunté a la cabeza, sin vacilar. Le dije no me vas a pegar más. Tú tienes tú arma, y yo tengo la mía, así que ahora estamos empatados, viejo". Toda una conversación digna de padre- hijo, sí señor.

 Pero todos sus problemas comenzaron, como decimos, debido a su entorno. Marvin comenzó jugando al baloncesto en Central High School, en su Providence natal. Allí destacó como jugador total: era un chico alto, fuerte, agresivo, sabía tirar... lo tenía todo!. Y cuando decimos todo... también nos referimos a amistades indebidas.

 En Central, Marvin pasó, de pequeño, a formar parte de una banda, y rápidamente su pasión por los problemas afloró. Ya con 14 años intentaron robar un autobús escolar, pero Marvin... el bueno de Marvin fue reconocido por llevar puesta, en el momento del robo, la chaqueta del equipo de su colegio, con la que habían ganado el campeonato... por lo que fue reconocible.

 Tras algunos problemas en el instituto, la falta de recursos impidió que Marvin pudiese acudir a una universidad de renombre, por lo que decidió quedarse en Rhode Island, para acudir a University of Providence, donde permanecerá 3 años (desde 1971 a 1974):


 Allí, en la universidad... a Marvin le pasó de todo.

 Su talento?. Brutal. Sus cualidades físicas?. Increíbles. Con 2'03 metros de altura y sólo 96 kilos, Marvin comenzó jugando de ala- pívot, pasando más tarde a jugar de pívot (esto ya más adelante), y su seguridad y agresividad le hacían aún más fuerte de lo que parecía. El propio Moses Malone, ex- NBA y gran amigo personal de Marvin, decía que "Marvin es un tío muy seguro de sí mismo. Es muy chulo, muy echado para delante. Le encanta hablar muy alto, para que todos sepan que está ahí, y le encanta insultar al rival; menospreciarle. Se crió en un barrio muy difícil, y su corazón se hizo de acero. Ha hecho cosas malas, pero creo que, dado lo que llegó a vivir, se lo merece todo por el mero hecho de seguir vivo".

 Allí, en Providence, Marvin tuvo un gran entrenador. Si éste no supo del todo como canalizar la agresividad y los viajes sin piloto de Barnes, sí que supo, más o menos, hacer de él algo parecido a un ser humano. Ese era Dave Gavitt (en el medio de la foto, y fallecido en 2011):


 Y en Providence... Marvin demostró, como decimos, que era algo más. Tan buen jugador como conflictivo, pronto comenzó a tener problemas.

 Ya en su 2º año allí (hablamos de 1972), Marvin se enfrentó a su primer problema, digamos, serio de verdad. Fue acusado de agredir a su compañero de equipo, Larry Ketvirtis, con una barra de acero, causándole, lógicamente, lesiones de tipo "importante". Él siempre negó haberle agredido con una barra, y siempre sostuvo que le pegó "con el codo", pero la realidad es que él mismo, en el juicio, se declaró culpable, y le pagó a Larry, su compañero, 10.000 dólares. No está nada mal para un universitario de segundo año, no señor!.

 Pero muchos se preguntarán... y por qué este tío, siendo como era, llegó a ser tan importante?. Bien: lo fue... simplemente porque jugando, en lo estrictamente deportivo, era un genio.


 En su tercera temporada como universitario se convirtió en el 1º jugador en la historia de unos Palyoffs de la NCAA en anotar un 10/ 10 en tiros de campo en un partido, además de convertirse, en la temporada 1973/ 1974, en el máximo reboteador de todo el país!.

 Pese a su carácter, díscolo y conflictivo donde los hubiese, a Marvin le tocaba ya dar el paso a profesionales... y todos le querían.

 De él gustaba todo, y prácticamente nadie dudó en señalarle como aquello a lo que apuntaba: una verdadera estrella.

 Por aquel entonces, la guerra entre la NBA y la ABA (ya extinta), era continua, y el robo de jugadores de una a otra era continua. El primer caso, ya conocido, fue el de Julius Erving, el famoso Dr. J, que se decantó por la ABA antes que por la NBA.

 Pero sin desviarnos del tema... Barnes encantaba. En ese Draft, en 1974, Marvin Barnes fue escogido en la 1ª RONDA, EN LA 2ª ELECCIÓN GLOBAL, por Philadelphia 76ers. En ese mismo Draft, el número 1 fue el legendario y archiconocido Bill Walton, escogido, procedente de UCLA, por Portland Trail Blazers, y otras importantes figuras, como por ejemplo Truck Robinson ó George Gervin (3ª Ronda, recordemos), estaban allí).


 Pero Barnes, ya desde muy pronto... quiso liarla. En ese mismo Draft, que se celebraba de manera paralela tanto en la NBA como en la ABA, Marvin había sido escogido, en el mismo puesto, por St. Louis Spirits, y a él le sedujo más la idea de St. Louis que la de Philly.

 Con todo esto, Marvin Barnes rechazaba la NBA para jugar en la ABA, como años antes había hecho el mítico Dr. J, para jugar para St. Louis Spirits:


 Su rendimiento con los Spirits?. Excelso.

 Estuvo dos años en St. Louis (desde 1974 hasta 1976), y todo lo hizo bien.

 Fue entrenado en esas dos temporadas por Bob MacKinnon, primero, para después ser entrenado por Rob Thorn y más tarde Joe Mullaney, en pro de hacer de los Spirits un equipo más competitivo, y ellos, junto a la ciudad, sí supieron canalizar el carácter, cuanto menos complicado, del bueno de Marvin.

 En su primer año en el equipo... Marvin Barnes no decepcionó lo más mínimo. Con suma facilidad se hizo, pese a la mala temporada del equipo (32 victorias y 52 derrotas), con el galardón Rookie of the Year, y llegó a promediar 24 puntos y 16 rebotes de media por partido. Nada mal para aquel joven rebelde:


 Tras aquella primera temporada en la ABA, Bob MacKinnon se fue, y llegaron, primero Rob Thorn y después Joe Mullaney (dicho sea de paso, no mejoraron demasiado la tónica del equipo).

 En su segundo año, Marvin, feliz en St. Louis, siguió en sus números, más o menos, con 24'1 puntos, unidos a 11 rebotes. Aquellas dos campañas, Barnes fue All- Star:


 Pero algo iba mal en la cabeza de Marvin. Los que le conocían, hablaban de él como un "alma que sólo desea meterse en problemas".

 Marvin se había criado y había crecido en un entorno que nadie jamás querría, en un ambiente hostil, y rodeado de alcohol, drogas, policía... vamos, el típico ambiente que nadie jamás podría llegar a desearle ni a su peor enemigo. Y Barnes parecía haberse mimetizado a la perfección.

 "Su principal problema fue el hacerse rico de la noche a la mañana", comentaba posteriormente Mike Barr, antiguo compañero suyo en los Spirits. "Marvin era un tío genial, pero amaba los problemas. Siempre llegaba al vestuario intimidando, vacilándole a los compañeros, amenazando... No era por chulería; era que él, simplemente era así. Cuando llegó a St. Louis, rápidamente se compró dos coches: en los días soleados, conducía su Rolls Royce dorado, para que brillase aún más, y en los días oscuros conducía su Cadillac oscuro. Era un tipo cuanto menos particular".

 Y tras dos años en St. Louis, donde parecía estar más o menos bajo control... llegaron los cambios. En la temporada 1976/ 1977, Marvin fue traspasado, esta vez a la NBA, para jugar para Detroit Pistons:


 Y allí, en Michigan, la cosa comenzó a descontrolarse, y a velocidades... ultrasónicas.

 En Detroit, Marvin, paradójicamente, jugó sus únicos Playoffs de la carrera, de la mano de Herb Brown, tras conseguir estos un récord de 44 victorias y 38 derrotas.

 Pero no sólo eso esperaba a Marvin. Rápidamente, Marvin comenzó a ser apodado como Bad News por todos sus compañeros, debido a los problemas extradeportivos que siempre arrastraba consigo. Es cierto que venía de dos temporadas sensacionales en la ABA, pero... a quién le importaba?. Él era nuevo allí, en la fría Detroit!.


 En su única temporada con los Pistons, todo se disparó. A Barnes le fue encontrada una pistola en su mochila, en el Detroit Metropolitan Airport, y por ello tuvo que cumplir 152 días en prisión, en Rhode Island. Primera en la frente para Barnes.

 Y tras volver de la prisión, algo más de 100 días más tarde... lejos de haber cambiado, Marvin se había convertido en una bestia: "No pudimos controlarle", comentaba Brown, su entrenador por aquel entonces. "Sabíamos de su calidad, como también sabíamos de sus problemas, pero aquello crecía dentro de él como la mala hierba. Hablé con él muchas veces, y siempre me decía lo mismo: tranquilo, viejo; yo estoy bien".

 Tras volver de la cárcel, las agresiones a su novia, en la mayoría de las ocasiones, borracho, eran continuas, y rápidamente fue acusado, de nuevo, de allanamiento, a la vez que de consumo y tráfico de drogas. Marvin había perdido el norte.

 Sus promedios aquella temporada?. 9'6 puntos y 4 rebotes antes de acudir a prisión. A su regreso los aumentó ligeramente, promediando 10 puntos y 8 rebotes.

 Tras aquella temporada, los Pistons no se lo pensaron un sólo segundo, y Marvin fue traspasado de nuevo. Esta vez su destino era Buffalo Braves:


 Allí, en Buffalo, la cosa no cambió demasiado, y los problemas de Barnes con la cocaína comenzaron a ser tales, que el propio Cotton Fitzsimmons, entrenador de los Braves por aquel entonces, terminó dándole por imposible.

 Con los desastrosos Braves (aquel año 27 victorias y 55 derrotas), Marvin, aún así, fue el cuarto máximo anotador del equipo, tras Randy Smith, Billy Knight y Swen Nater, y promedió 12 puntos y 7'5 rebotes. Estaba claro que Barnes no era el mismo de hace tres años... pero por lo menos, en la pista, podía mantenerse.

 Pero Buffalo ya no quería a Marvin. Que demonios: nadie quería ya a Marvin!. Sus problemas de disciplina, unidos a los nuevos, relacionados con el alcohol y la cocaína, hacían de Marvin Barnes el candidato perfecto a... ser repudiado por todos. Por todos menos por uno: el genial Red Auerbach.

 Red Auerbach, estudioso e inteligente donde los hubiese, había seguido minuciosamente los pasos de Marvin, y sabía que, centrado (más o menos, o más bien menos que más)... podía ser interesante.

 No se lo pensó, y para la temporada 1978/ 1979, Boston Celtics firmaba, por una temporada, a Marvin Barnes:


 Pero hasta los más sabios se equivocan... y esta vez le había tocado a Auerbach.

 Marvin Barnes y sus problemas habían ido a más, y en los Celtics, la temporada antes justo de llegar un grande de grandes como Larry Bird, Marvin coincidió allí, en Massachusetts, con jugadores de la talla de Bob McAdoo, Don Chaney, Dave Cowens, Billy Knight, Cedric Maxwell, Earl Tatum ó JoJo White, por mencionar sólo a algunos.

 Los Celtics de aquella temporada, entrenados primero por Tom Sanders y posteriormente por Dave Cowens (sí, el jugador), daban pena, y Marvin, de nuevo, quiso mimetizarse con la pena que aquel equipo daba.


 Todo el mundo volvió a darle allí por perdido, y sus promedios fueron de 8 puntos y 4'5 rebotes por partido. Dónde se había quedado aquel jugador impresionante de Providence, que había promediado 24 puntos por partido en sus dos primeras campañas como profesional, y que había ganado el Rookie of the Year?.

 Allí, en Boston, además, surgieron historias escalofriantes, cuanto menos. Un par de ellas de las gordas de verdad, de esas que le hacen a uno pensar que la mente humana puede ser algo realmente oscuro, complejo y cuanto menos variado fueron las siguientes:

 La primera tuvo que ver con su novia por aquel entonces. Marvin llegó a casa borracho, nadie supo muy bien de donde, y tras agredir a su novia cual animal con la rabia, cogió de la nevera otra botella... y se fue a un club, a seguir su fiesta.

 La siguiente ya es algo más dura (si cabe aún). Él mismo, hace poco, reconoció que se había "perdido por el camino". Fue duro, seguramente para él decirlo, pero él mismo reconoció que, durante algunos partidos con los C's, cuando era sustituido, se tapaba la cabeza con la toalla... para esnifar cocaína. En pleno partido!. Quizás sea esta la mayor barbaridad que podamos haber escuchado o leído acerca del comportamiento de un jugador:


 Tras aquella temporada, digna de olvidar en todos los aspectos, si cabía algo más... Marvin terminó de hundirse, por completo.

 Tras aquello, se fue, de nuevo, a otro equipo, y esta vez los elegidos para el show de Marvin eran San Diego Clippers, donde ni tan siquiera aguantó una temporada.

 Sus números allí fueron nulos, pero más allá de todo aquello... Marvin se había convertido, sin querer faltar, en un despojo humano. Fue encontrado varias veces por la ciudad merodeando, cual vagabundo, sin rumbo, y en más de una ocasión la policía llegó a decir que cuando le paraban "no sabía ni quién era". Una lástima... de las de verdad. Ya no sólo por el jugador, sino por la persona.

 Ese mismo año, los Clippers le cortaron el contrato, obviamente, y tras no encontrar novia a quién engañar en la NBA... emigró a Europa; concretamente a Italia.

 Allí, en Italia, jugó durante muy poco tiempo para Hurlingham Trieste... y seguro que aún se acuerdan de él por allí!.

 Tras sólo 6 partidos jugados en territorio transalpino, fue arrestado por consumo y tráfico de cocaína, y la historia que a continuación viene... es otra de las historietas de Marvin, pero la realidad es que aterra.

 Marvin pudo abandonar el país y eludir la cárcel italiana gracias al Embajador norteamericano allí, y tuvo que abandonar el país en taxi, por la frontera con la antigua Yugoslavia, y... cogiéndose un avión desde Alemania!. Casi nada para nuestro amigo Marvin Barnes!.

 Tras esto, Marvin fue a la cárcel, en Fort Stockton, y allí debió de tocar fondo. Los propios guardias dijeron de él que era "un alborotador. Le encantaba provocar peleas, incluso que tíos que le sacaban 20 y 30 kilos, y que estaban en bandas. Si en alguna ocasión no llegamos a aislarle, seguramente le habríamos encontrado en algún baño o ducha, muerto", decía un guardia.

 Tras todo esto... Marvin decidió darse, a sus 31 años, otra oportunidad, y jugó en la CBA, para Ohio Mixers, durante una temporada, y para Evansville Thunder, otra temporada más. Su comportamiento cambió ligeramente... pero su tren ya había pasado, y Marvin no era el mismo:


 Tras múltiples recaídas en la cocaína, Marvin, gracias a Dios, terminó despertándose, y terminó, con los años, internándose en un centro de rehabilitación, en South Providence, para tratar su problemas, y donde actualmente ayuda y aconseja a jóvenes a, como él mismo dice "no cometer las mismas estupideces que yo cometí. Nací en un ambiente en el que quizás no debería de haber nacido, donde, la verdad es que no recuerdo nada, pero la realidad es que todo ha sido culpa mía, y no puedo culpar a nadie más. Sólo puedo darle las gracias al Señor por, tras todo lo que me ha dado y yo haberle fallado, haberme dado otra más":


 Tras 12 temporadas de carrera deportiva (desde 1974 hasta 1986), Marvin anotó un total de 5034 puntos (16 de media por encuentro), capturó un total de 2873 rebotes (un promedio de 9'6 por noche), y puso 438 tapones (lo que hacen una media de 1'4 por partido).

 En Marzo de 2008, University of Providence decidió retirar su camiseta, con honor.

 Houston Rockets, hace un tiempo, decidió retirar la camiseta con el dorsal de Moses Malone, quien ha sido y es amigo de Marvin Barnes, y éste fue invitado a la ceremonia. Marvin, con una mirada tierna en los ojos, en el momento de hablar, dijo: "Todos sabíamos, desde el principio, que Mo sería una gran estrella. Lo tenía todo para triunfar. Yo pude haber sido mejor que él, pero tomé varias decisiones equivocadas, que me han llevado a sitios que no debería de haber visto. La vida es así", dijo. No nos imaginamos lo que pudo llegar a dolerle decir aquello:


 Bien, pues este es Marvin Barnes. A sus ya 60 años, Dios le ha dado otra oportunidad, y parece estar, al fin, aprovechándola, en South Providence, ayudando a jóvenes a no cometer, pase lo que pase, los errores, fatales, que él en un pasado cometió, y que le llevaron a sitios horribles, en todos los aspectos.

 Marvin Barnes. Un sueño... que se convirtió en una pesadilla.

 En la despedida, os dejo con un vídeo suyo. Simplemente escalofriante. Espero que lo disfrutéis como se debe!.











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