martes, 4 de diciembre de 2012

Derrick Rose. Nada ni nadie podrá parar a la bestia



 Es así de simple: nada podrá para a Derrick Rose, sin duda, uno de los 5 mejores jugadores de la NBA, y desde los tiempos en los que el gran Michael Jordan se paseaba por el United Center de Chicago, la GRAN estrella y símbolo de Chicago Bulls.

 Todo fue muy frío. Su lesión venía ya medio anunciada, tras todo un año quejándose de dolores en la cadera, en la rodilla, en el tobillo... y además de esto, él mismo reconoció tener dos úlceras en el estómago por culpa de su gran pasión: la comida mejicana.

 Rose, un amante del juego extremo, y con una clase, fuerza y calidad casi inalcanzable, tocaba fondo la noche del 28 de Abril de 2012.


 La foto superior corresponde al momento exacto en el que Derrick Rose se viene abajo. Corría el primer partido de Playoffs del año pasado, en Chicago y ante Philadelphia 76ers.

 Todos decían que Pooh (como es conocido Derrick, por su abuela), no debería de jugar aquel partido; que debería de descansar... pero un campeón jamás se rinde, y de eso... de ser un verdadero campeón, Rose sabe un rato. En una aparente inocente jugada, en la que penetraba a canasta, Rose dribló al pívot de los Sixers, Spencer Hawes, que defendía por fuera, y también esquivó a su marcador, el base JRue Holiday. Como él mismo dice "en el aire ya sabía que algo iba mal. Dejé de sentir la pierna, y un dolor me llegó casi desde la cadera hasta el cuello. Cuando aterricé... quería morirme del dolor. No sabía ni quién era". Así de simple:


 El momento?. Duro, tenso, frío, trágico... todo cuanto queramos imaginarnos. Derrick Rose, en ese último cuarto, y con ventaja de los suyos por 99- 87, caída al suelo y se desplomaba, haciendo contener la respiración a todos los presentes, e incluso a los que veían el partido por televisión o lo seguían por la radio.

 En el momento, todo el United Center de Chicago permaneció en silencio, y los primeros en darse cuenta de lo que se avecinaba fueron el entrenador de los Bulls, Tom Thibodeau, y sus dos mejores amigos en el equipo, la pareja interior Joakim Noah- Carlos Boozer. Los tres, viendo a D-Rose tendido en el suelo, corrieron hacía él como locos en su ayuda, y el locutor de NBA que en ese momento retransmitía el partido nos dejaba con el piel de gallina, diciendo el ya aquel famoso: "Holding down to his knee... holding down to his knee and down". Aquello nos dejaba sin habla:


 En aquel momento todos nos imaginábamos lo que sucedía, pero no pensamos, honestamente, que fuese para tanto. En la NBA, los golpes, las lesiones, los dolores, calambres y demás percances son una constante del juego, una forma de demostrar que eres el más duro, y si alguien es duro de verdad, si alguien es capaz de chocar contra un muro y derribarlo... ese, sin duda, es Derrick Rose. Pero todo titán tiene un límite, y tras lesiones y lesiones, y avisos y avisos, Rose se vaciaba, y aquel era su momento; era su momento de la caída.

 Yéndose al vestuario, sostenido por dos hombres y aplaudido por todo el United Center de Chicago (Ronnie Brewer, compañero suyo en Chi- City por aquel entonces, llegó a gritarle casi al oído: "You the champ!"), Rose ya se temía lo peor: "Sabía de sobra que aquello no era un golpe, que no era un calambre y que no era una lesión como las demás. No podía caminar, y aunque el médico continuamente me decía que no me preocupase, que con hielo desaparecería, yo sabía que mí rodilla se había partido":


 Y efectivamente... así fue. La rodilla de Derrick se quedaba completamente destrozada, y decía adiós a la temporada (los más pesimistas llegaron a decir que incluso adiós a su carrera).

 Los mensajes de parte de sus compañeros no cesaron en ningún momento. LeBron James, gran amigo y admirador de Rose (ha llegado a decir de él que, sin duda, es el mejor jugador de la NBA, y que es mejor que él), le mandó un mensaje diciéndole: "Los campeones no se rinden jamás. Eres un campeón?. Jordan jugaba en ese equipo, tío". Otros, como Kevin Durant, fueron personalmente a verle, y pese a animarle en el hospital, a la salida fueron más pesimistas: "Es un chico duro... pero está muy mal. No habla, no come... no sé lo que sucederá, pero él ha nacido para jugar al baloncesto".

 De esta manera, el MVP en temporada regular más joven en la historia de la NBA, y un jugador realmente ESPECTACULAR, decía adiós a la temporada... y quién sabe si incluso a su juego, siempre eléctrico:


 Los que bien conocen a Rose dicen de él siempre lo mismo, y a juzgar por sus escasas entrevistas, corroboramos el testimonio: que es increíblemente tímido, y que no le gusta hablar en público, que se siente incómodo, que suda y que no sabe qué decir.

 Pero Derrick lo está pasando mal; muy mal. Un chico joven, como él, tiene que estar en la pista, demostrando el por qué de que ya todo el mundo en Chicago piense en él como "su nuevo Jordan". Es un jugador espectacular: un base completo, de los que no se ven en ningún sitio, y que es capaz de asistir, anotar, rebotear, penetrar... sus penetraciones son ya conocidas (e imparables), y el sólo hecho de pensar que algunos dudan de él... le mata.



 Junto con su familia, la firma deportiva Adidas es quién más le está ayudando, y los anuncios comerciales acerca de su retorno, titulados: Adidas Derrick Rose: The Return (ya van seis), son famosos en el mundo entero, pero... a veces, queriendo ayudar, uno, sino perjudica, hace daño. En la última presentación de sus zapatillas, el presentador, quizás algo "inoportuno", decidió preguntarle a Derrick si el creía que volvería a ser el mismo de antes... y Derrick se derrumbó rompiendo a llorar, sin poder tan siquiera hablar, delante de todos los presentes: "Las zapatillas son geniales, la ropa es genial... todo es genial, pero yo sólo quiero poder volver a jugar. Es lo único que pido. Lo hago por mis fans, por mí familia... no quiero dinero; sólo quiero volver a jugar. Está claro que Dios tenía otros planes para mí, pero sólo le pido que me deje jugar". Derrick, un chico de tan sólo 24 años, hablaba de corazón, y era muy claro. A continuación, aquí pongo el vídeo con la entrevista, en la que Derrick rompe, literalmente, a llorar. Es estremecedor:


 Pero no se ha rendido; ni mucho menos. Desde su lesión, allá por Abril, Derrick no ha frenado ni un segundo. Adidas ha estado detrás de él y su familia, y Derrick, según ha salido del hospital, ha respetado el tiempo mínimo de descanso, y se ha puesto manos a la obra.

 En los anuncios de Adidas, él siempre dice lo mismo: "Esta es la vez en mí vida que más he hablado con la prensa, y delante de una cámara. No me gusta. Soy tímido, y no me gusta hablar, pero esto no lo hago por dinero, ni por fama. Esto lo hago por mis fans. Les quiero, y quiero que sepan que estoy trabajando 6 días a la semana, 9 horas al día entre gimnasio, piscina y cancha, por volver a ser el que era. Quiero que sepan que moriré jugando al baloncesto, y que moriré dándolo todo por ellos. Gracias. Quiero que todos ellos, hasta el último, sepan que les quiero, y que les debo todo.Soy un chico de barrio; nací sin nada salvo amor, y quiero que sepan que voy a devolverles todo lo que ellos me dan. Voy a volver. Lo juro por Dios".


 Y poco a poco... el milagro se ha ido obrando. Rose, hace escasamente unas tres semanas, ha comenzado ya a hacer los famosos desplazamientos laterales que tan de cabeza traen a todos los deportistas americanos (no sólo a los jugadores de baloncesto). Se trata de simulaciones reales de un partido, pero en vez de con jugadores reales, con varios entrenadores protegidos con almohadillas y otros protectores, propinándole golpes y empujones mientras dribla por toda la pista, penetrando y tirando a canasta.


 Derrick, poco a poco, a ido encontrándose mejor, pero su entrenador y mentor, Tom Thibodeau, ha querido ser más cauto: "Que nadie dude que Derrick está trabajando muy duro. Llevo entrenando al baloncesto 23 años, desde mis tiempos en Minnesota como asistente, y te puedo decir una cosa: no conozco a nadie, a ningún jugador, que esté entrenando tan duro, y que se esté mentalizando y rodeando de mejores personas que Derrick. Es un chico fantástico, y tened por seguro que volverá, pero no nos precipitemos y démosle tiempo. Ha jugado mucho tiempo al límite de sus posibilidades y ya ha pagado el precio de ello. No le forcemos".

 Derrick, por su parte, ha sido más "atrevido": "Ya estoy aquí", decía. "Todo va bien, y si Dios me lo permite, estaré de vuelta antes del All- Star. Creo que para mediados de Enero ya estaré dando de qué hablar en la pista, que es donde quiero estar". Mientras tanto, la plataforma Rose sigue en todas las redes sociales, y Twitter, la más conocida de ellas, se vuelca las 24 horas del día con D-Rose. "Quiero darles las gracias a todos. Sin vosotros no sería nadie. Os lo debo a vosotros, y os prometo que volveré. Sacad mí camiseta del armario, y ponedla orgullosos de mí, porque volveré en muy poco tiempo":


 Pero la vida es un conjunto de cosas, no sólo una. Para ser un gran jugador, no sólo tienes que ir madurando y mejorando como jugador, sino también como persona. Derrick, en todo momento, ha estado arropado por los suyos: su familia, sus amigos de toda la vida. Todos dicen que es muy frecuente verle salir a correr por la calle todas las mañanas, y pararse con todo aquel que le pide algo.

 Pero un gran apoyo, sin duda, ha sido su novia, Mieka Riese. Mieka, que lleva junto a Rose desde su etapa en Memphis, como universitario, ha sido el principal punto de apoyo de Pooh, y en Octubre, la pareja ha tenido un hijo, Derrick Rose Jr., a quién Derrick padre ya llama P. J.:


 La pareja, como decimos, tuvo a Derrick Rose Jr. en el pasado mes de Octubre, y Derrick no ha dudado, como decimos, en llamarle P. J., en honor a su abuela. La abuela de Derrick fue quién bautizó a éste con el sobrenombre Pooh, ya que, cuando D-Rose era pequeño, éste era "amarillo y rechoncho como Winnieh The Pooh". Las siglas P. J. pertenecen a Pooh Junior. "P. J. es nuestra vida", decía un orgulloso Derrick. "No va a tener que desear la comida, porque la tendrá en casa, y tendrá a sus padres. Yo, de pequeño, me crié sin padre, y mí familia, en muchas ocasiones, no tenía dinero para comprar comida. tuve que ganarme la vida como he podido, y lo que más feliz me hace es que P. J. no sufrirá eso. Tiene a un padre que le quiere y a una madre que le quiere, y siempre tendrá comida. No sabéis lo que para un chico como yo significa esto".

 Este es el caso de la lesión de Derrick Rose. Sin duda alguna, se trata de un jugador Top en la NBA, que ha sido, es y será, seguro, capaz de hacer levantarse a cualquier aficionado al baloncesto de sus asiento con sus jugadas impresionantes, y sus desafíos a las leyes de la física. Esperemos en Enero tenerle de vuelta: Chicago Bulls le necesita, la NBA le necesita y nosotros, sin duda, necesitamos a este genial jugador y aún mejor persona:


 En la despedida, os dejo con, a mí juicio, el mejor anuncio de todos los que Adidas ha hecho para Derrick Rose. En él, se resume perfectamente el momento de la lesión, comentada por el locutor, y como toda la ciudad de Chicago se paraliza con su lesión. Cada latido que da en su recuperación, poco a poco la gente va despertando, todos ellos vestidos de los Bulls, o con las prendas de Rose.

 El anuncio es, sin duda, espectacular. Para un jugador ESPECTACULAR.

 Derrick Rose. All in for D Rose:


























1 comentario:

  1. No se ve el video...subidlo bien que ha desaparecido del mapa y es sencillamente espectacular.

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