martes, 27 de noviembre de 2012

Vidas paralelas... con un mismo final?



 Hay algunos jugadores con quiénes la vida no parece ser justa... y otros a los que, simplemente, todo parece darles igual. En este caso hablamos de dos jugadores completamente diferentes en cuanto a todo, pero que pueden estar agotando todas y cada una de sus vías para mantenerse en la élite, la NBA, de manera diferente y por distintas razones. Hablamos de Brandon Roy, de Minnesota Timberwolves, y de Andrew Bynum, de Philadelphia 76ers.

 Ambos jugadores, excelentes en su juego, se encuentran en una muy delicada situación, y sus franquicias y entrenadores (Rick Adelman en el caso de Roy, y Doug Collins en el caso de Bynum), parecen comenzar a perder la paciencia (aunque de diferente manera), con sus pupilos.

 Pasemos a comentar los casos:

 1º) Brandon Roy (Minnesota Timberwolves):


 He aquí el más claro ejemplo de mala suerte, sin duda.

 Brandon Roy era (y siempre será), un excelente escolta, que apuntaba a destrozar todos los registros posibles en la NBA, y al que sólo el gran Kobe Bryant superaba... hasta el día en el que no pudo más.

 Tras lesiones de todo tipo en sus rodillas, desde su etapa en la universidad, a los 26 años, Brandon Roy tuvo que retirarse de la práctica del baloncesto, debido a que los médicos detectaron, literalmente, que no había cartílago en ninguna de sus rodillas, fruto de mil y una intervenciones, y que, de querer seguir caminando, debía abandonar aquello que más amaba: la NBA, y el baloncesto.


 La lesión de Roy fue trágica, ya que perdíamos a uno de los mejores jugadores de la NBA, y con un prometedor futuro por delante... pero más trágica fue de la manera en la que se produjo. A Roy se le vio casi llorando en pleno partido con Portland Trail Blazers, su antiguo equipo, e incluso él mismo admitió que tuvo que "luchar por no llorar en público en pleno encuentro". Tras hablar con el entrenador, compañeros, familia y médicos, el día 9 de Diciembre de 2011, Brandon Roy anunciaba, entre lágrimas, que abandonaba la NBA.


 Pero un ganador como él, como ya comentamos en el artículo dedicado a él exclusivamente, no se rinde fácilmente, y dicen que tras retirarse, siguió jugando, de manera extra- profesional, al baloncesto.

 No pudiendo esperar, el 31 de Julio de 2012, es decir, a la temporada siguiente, Brandon Roy anunciaba que volvía a la NBA, para jugar en Minnesota Timberwolves, con 28 años de edad, y tras un año retirado de las canchas.

 En su exhaustivo y cuidadoso reconocimiento médico (en su caso, más exhaustivo que, quizás, ningún otro), los médicos de la franquicia de Minnesota dijeron que Roy se había sometido durante un año entero a un tratamiento de plasma rico en plaquetas, pero que no podían garantizar nada. Aún así, tras una reunión con Adelman, los dueños de Minnesota y los médicos, se decidió firmar a Roy.

 Pero el problema venía ya de Portland. El día que Roy se retiró, aún tenía contrato con los Blazers, por 4 temporadas más, aunque estos, respetuosos con quién otrora fuese su gran capitán, decidieron darle la baja, por lo que Roy firmó como agente libre, renunciando al dinero que aún podría haber seguido ganando de los Blazers de Portland.


 Roy, siempre pendiente de sus rodillas (ambas están, literalmente, destrozadas), comenzó la temporada luciendo el dorsal nº3 en vez del 7 (propiedad de Derrick Williams), para querer "olvidar el pasado. Llevaré el 3 porque ha sido mi dorsal en la universidad; donde he tenido mis mejores años y donde no me preocupaba de nada más".

 La campaña no empezó del todo mal... hasta su partido ante Indiana Pacers. Allí, en un choque ante George Hill, Roy cayó desplomado y con la mano en su rodilla izquierda, lo que sin duda hizo a todo el mundo saltar de sus asientos.


 Tras evaluaciones médicas... los médicos de los Wolves, y en particular el especialista que ya le había tratado en un pasado, fueron MUY claros: "Le dijimos que no volviese, que esas rodillas no aguantarían. El hueso fricciona con el hueso, y no hay nada que lo amortigüe, por lo que poco a poco va desgastándose. Entiendo a Brandon, pero ha de entender que esto ya no va de baloncesto... esto va de su vida. Hablamos de un chico de 28 años que, de seguir así, puede que a los 30 años necesite prótesis de rodillas en ambas piernas o que tenga que andar en silla de ruedas". Los médicos eran claros.

 Aún así... Roy no se da por vencido. Nunca se ha dado por vencido. Tras hablar de nuevo con los médicos, el lunes 19 de Noviembre de 2012, Roy se operó, de nuevo, de su rodilla derecha, en una exitosa operación (dentro del caos de la situación, claro está). Se espera que Brandon pueda regresar en dos meses aproximadamente, pero habrá que ver como Rick Adelman, entrenador de los Wolves, se toma la recuperación de Roy: "Es un gran chico, pero no queremos que se haga daño. Se que ama este deporte, pero no quiero ser yo quién se cargue a un joven. Veremos a ver que sucede".


 Lo cierto es que la vida de Brandon Roy, últimamente, está siendo una verdadera tragedia. Desde 2011 que se retiró, hasta el día de hoy, Brandon ha intentado de mil y una maneras jugar, y su comportamiento, profesional a la par que, quizás, irresponsable desde el punto de vista médico, es intachable, pero habrá que ver si este genial escolta puede seguir jugando o, definitivamente, todos dan por hecho que su vida como jugador ya ha tocado fondo, por aspectos distintos al meramente deportivo.

 Una lástima, pero es así. En cualquier caso, seguro que todos, sin excepción, le deseamos lo mejor a este gran profesional.

2º) Andrew Bynum (Philadelphia 76ers):


 Parece el hombre que se niega a crecer, permaneciendo eternamente como un "niño inmaduro". Duro, pero así de simple.

 Lo que no puede ser, no puede ser, y Andrew Bynum está colmando la paciencia de todos, incluida la de su entrenador, el siempre paciente y respetuoso Doug Collins.

 Bynum, procedente de L. A. Lakers, aterrizó en Philadelphia, Pensilvania, el 10 de Agosto de 2012, tras los propios Lakers ejercer la opción unilateral que tenían de renovarle (con 16,1 millones de dólares/ año de por medio), y, mediante un trade a 4 bandas entre Orlando Magic, Denver Nuggets, Philadelphia 76ers y los propios L. A. Lakers, Bynum llegaba a la ciudad del amor fraternal.


 Desde entonces... todo ha ido de mal en peor. Bynum, como de costumbre, llegó ya lesionado a Philadelphia, y con la sombra de sus maltrechas rodillas proyectándose ya a lo lejos. La temporada pasada, sin embargo, el rendimiento de Bynum había sido fantástico, y en una temporada de 66 partidos (recordemos, con lockout de por medio), Bynum jugó un total de 60 encuentros (sólo se perdió uno por torcedura de tobillo, y el resto se debieron a una sanción que arrastraba tras golpear a J. J. Barea, de Dallas Mavericks, en las Semifinales de Conferencia del año anterior), y promedió 19 puntos y 12 rebotes por partido.

 Tras todo esto, pese a sus rodillas estar mal, el joven pívot de 26 años (los años van pasando, y puede dejar de convertirse ya en una promesa), prometía, y mucho, llegando a un equipo genialmente dirigido por un hombre alegre, y a quién le gusta dejar jugar a sus chicos, Doug Collins, y llevado por jóvenes jugadores, como JRue Holiday, Evan TurnerLaVoy Allen, Spencer Hawes, Thaddeus Young... El equipo le esperaba, y él, pese a estar lesionado, parecía ansioso por jugar: "Tengo ganas de llegar", decía; "Tengo ganas de firmar un contrato a largo plazo (termina contrato esta temporada), con los Sixers, y convertirme en jugador franquicia", o "es aquí donde quería jugar". Estas eran algunas de sus dedicatorias a los Sixers.


 Bien... pues nada más lejos de la pura realidad. Pese a comenzar la temporada ya lesionado, como decimos, incluso "amenazó" con jugar el primer partido, ante Denver Nuggets, el pasado día 31 de Octubre, en la jornada inagural de la temporada 2012/ 2013... pero nada.

 Bynum, en la pretemporada, había estado tratándose con Orthokine, un antiinflamatorio contra su artritis (duro decirlo, pero cierto), y la cosa parecía ir bien. Se decía que estaría de vuelva a principios/ mediados de Diciembre... pero no será así. El viernes pasado (16 de Noviembre de 2012), Bynum (ahora con su pelo estilo "afro"), acudió a la bolera con unos amigos... y se lastimó su rodilla buena: "No sé que pasó", decía. "He estado jugando con amigos, y la verdad que no noté ni molestias ni dolor, pero al llegar a casa... al llegar a casa la rodilla me mataba del dolor, y tuve que pincharme".


 Cuando fue preguntado en rueda de prensa, lo que Bynum respondió terminó de poner enfermos a los médicos y cuerpo técnico de Philly: "Me alegro de haber descubierto esto", comentaba. "Me alegro de haberme lastimado jugando a los bolos. Si me he hecho esto jugando a los bolos... imagínate que podía haberme sucedido machacando el aro en pleno partido, contra tíos de más de 100 kilos".

 En el examen médico se llegó a decir que el propio Doug Collins, siempre paciente, salió de la sala cabreado, y que incluso llegó a lanzar una silla de la sala de espera contra la puerta, tras salir. El parte médico?: Bynum tenía roto el cartílago de su rodilla buena, y el hueso "astillado", por lo que sería baja, al menos, hasta principios del mes de Enero (sabemos que en la NBA, las lesiones siempre conllevan más tiempo del estrictamente necesario).

 Bynum dijo, tras esto, que "no voy a operarme. He hablado con los doctores, y lo único que me recomiendan es reposo. Es extraño, porque no me hice daño ni nada. simplemente pasó, y pido perdón, si es que he de pedirlo".


 La realidad es que la organización (Philadelphia 76ers), está realmente "quemada" con Andrew Bynum, e incluso se llegó a hablar que si eran capaces de demostrar que esa lesión se había producido mientras debería de estar en reposo, por su lesión, podrían llegar, incluso, a cortarle el contrato, y no pagarle nada por incumplimiento del parte médico.

 La lesión de Bynum conlleva "algo más". El pasado 22 de Noviembre, un especialista que trabaja, entre otros, para los Sixers, ha dicho públicamente que Bynum padece osteocondritis disecante. Esta enfermedad es, para los que no lo sepan, una enfermedad que afecta al hueso. Básicamente, para que nos hagamos una idea rápida, es un caso que padecen entre 15- 30 personas de cada 100000 (es realmente extraña en seres humanos), y lo que hace es privar a la necrosis avascular de los huesos. Sin él, el hueso comienza a ser reabsorbido, y muere. Básicamente, la rodilla se pudre, y queda anulada. Esto es lo que le pasa a Bynum (seguramente ya no le haga tanta gracia reírse de sus rodillas, como lo hacía en un pasado, diciendo que "están bien; son algo caprichosas, y no les gusta el trabajo duro, pero están bien"). Con todo esto, es prácticamente seguro que Andrew no jugará esta campaña... y quién sabe si la siguiente o las siguientes!.

 Primero fue Phil Jackson quién casi termina perdiendo la paciencia con él. Más tarde, Mike Brown pareció darse por vencido con su carácter, el cual todos tachan de "inmaduro", y ahora parece que Doug Collins, en Philadelphia, parece "algo cansado" de esperar a su hombre grande. Veremos a ver que le depara el destino a Andrew Bynum, pero, pese a ser joven (como decimos, prácticamente 26 años), ya no es ese chico de 22, al que, pese las lesiones, aún le quedaban años y años.


 Bien, pues estos son los dos genios de los que hemos querido hablar hoy. Ambos poseen un talento increíble, pero por diferentes motivos... parecen querer apurar al máximo la paciencia de unos y de otros, aunque bajo diferentes circunstancias.

 De Brandon Roy jamás ha habido dudas; un chico elegante, disciplinado y un líder natural, al que su físico le ha jugado una mala pasada, y esas rodillas, pese a que él quiera... parecen no poder más. Respecto a Andrew Bynum... quienes le conocen, dicen eso: que es un gran chico, pero que es un "niño grande". Esperemos que madure rápido y que esta nueva lesión, aparentemente más graves que las anteriores, no le dilapide como jugador, o sus contratos y su buen nombre bajarán en picado este verano (y más con el nuevo convenio colectivo).

 Dos jugadores geniales, pero sin nada que ver... unidos por un mismo destino?. Ver veremos, como decía el poeta.

 Os dejo, en la despedida, con la rueda de prensa que Bynum dio el día de su presentación como jugador Sixer.










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